Un encuentro con Neptuno, dios del mar

El día 5 de noviembre de 1888 hacia su entrada al puerto de Barcelona, en visita de cortesía, el buque escuela de guardiamarinas de la Armada española Nautilus al mando del capitán D. José de la Puente, permaneciendo en la ciudad hasta el día 10 de noviembre.

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Corbeta Nautilus (vía Buques de la Armada española a través de la fotografía)

La corbeta Nautilus partió de Cádiz el día 26 de octubre y durante su travesía hacia Barcelona sufrió uno de los peores temporales a los que se enfrentó hasta esa fecha. El violento temporal se parecía más a un huracán y ante la imposibilidad de cruzar el estrecho para entrar al Mar Mediterráneo, sumado a todo ello las pésimas condiciones de navegabilidad con el evidente riesgo de perder el velamen y sufrir daños en el barco, pusieron rumbo a la costa africana para refugiarse cerca de la localidad de Arcila. Allí permanecieron hasta el día 31 esperando a que el temporal arreciara para cruzar el estrecho de Gibraltar, de ahí partieron el mismo día 31 y con más calma pusieron rumbo a Barcelona.

La Nautilus

A mediados de la década de 1880, D. Fernando de Villamil (1845-1898) consigue convencer al Ministro de Marina de la necesidad de instruir a los guardiamarinas en buques de vela tradicionales, su instrucción debería de llevarse a cabo mediante la realización de cruceros en donde aprenderían el oficio de marino.

El Gobierno español le encargó al mismo Fernando Villaamil el estudio de un proyecto de reforma para la instrucción y preparación de los oficiales de la Marina. Aprovechando la estancia en Reino Unido de Villaamil para supervisar el proyecto de su nueva creación, el Destructor, aprovechó para localizar el mejor buque que reuniera las condiciones necesarias como buque escuela.

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Corbeta Nautilus (vía Buques de la Armada española a través de la fotografía)

El barco seleccionado para esta misión fue un clíper de carga de tres mástiles con aparejo de fragata denominado “Carrick Castle”. Este velero fue construido por los astilleros ingleses de “Randolph, Elder & Co.” en Govan (Escocia), siendo botado en 1866. Desde 1868 operó con bandera inglesa para la compañía “Thomas Skinner & Company” hasta 1886 momento en el que es adquirido por el Gobierno español.

Al entrar en servicio en la Armada española se lo bautizó con el nombre de Nautilus y fue calificado como corbeta. Este buque fue construido en acero y madera, incluido su aparejo con jarcias metálicas. Desplazaba aproximadamente 1.700 toneladas, con una eslora de 59 metros por 10,4 metros de manga y  5,4 metros de calado. Su propulsión era completamente a vela con una velocidad máxima de 18 nudos y una autonomía de unos 45 días.
Su armamento tan sólo lo formaban 4 cañones de 57 mm. para salvas de saludo; su dotación entre oficiales, suboficiales, guardiamarinas y marineros era de 172 tripulantes.

Una vez en España la corbeta Nautilus queda destacada en Cádiz, en donde de vez en cuando realiza pequeñas navegaciones de instrucción, pero no es hasta abril de 1888 bajo el mando de D. José de la Puente cuando realiza su primer crucero de instrucción de guardiamarinas.

La primera vuelta al mundo

En 1892 D. Fernando Villaamil propuso al Gobierno español realizar un viaje de circunnavegación del globo coincidiendo con el IV Centenario del Descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colon. Este crucero de instrucción se realizaría con la corbeta Nautilus y su ruta comprendería todo el globo, dando la vuelta al mundo en viaje de instrucción desde noviembre de 1892 a agosto de 1894.

Por vez primera no se realizaría una vuelta al mundo en barco ni por motivos políticos, ni por iniciativa científica, ni para enseñar el pabellón mediante una escuadra militar, si no que se destinaria el viaje al aprendizaje de la vida en la mar y al adiestramiento de nuevos marinos y oficiales.

Así pues siendo aprobado el viaje en julio de 1892, el día 12 de ese mismo mes es entregado el mando de la Nautilus al capitán de fragata D. Fernando Villaamil, el cual se trasladó a Ferrol para comenzar los preparativos previos a la marcha.

La corbeta Nautilus partió de Ferrol el día 30 de noviembre, la derrota del viaje visitó los siguientes puertos:

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Derrota de la corbeta Nautilus (vía Viaje de circunnavegación de la corbeta Nautilus)

Ferrol – Las Palmas – Bahía de Todos los Santos (Brasil) – Cape Town (África) – Puerto Adelaida (Australia) – Victoria – Melbourne – Sídney – New Castle – Wellington (Nueva Zelanda) – Littleton – Valparaíso (Chile) – Paso de Cabo de Hornos – Montevideo (Uruguay) – Buenos Aires (Argentina) – San Juan de Puerto Rico – New York (Estados Unidos) – Plymouth (Reino Unido) – Brest (Francia) – San Sebastián (España) – Bilbao – Ferrol.

Encuentro con Neptuno

Un mes exacto desde su partida de Ferrol y después de visitar el puerto de Las Palmas, la noche del 30 de diciembre de 1892 según relata el mismo Villaamil en su “Viaje de circunnavegación de la corbeta Nautilus”, cruzaron el Ecuador pasando del hemisferio norte al hemisferio sur. Esa misma noche el dios Neptuno gobernador de todos los mares y océanos hizo acto de presencia, previamente, mediante una potente voz que surgía desde lo alto del palo trinquete, interrogó al oficial de guardia por el nombre y destino del buque, a la respuesta del oficial, Neptuno contestó que debía cobrar su esperado tributo dándoles el plazo de unas horas para preparase.

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Escenificación del descenso de Neptuno desde el palo trinquete ((vía Viaje de circunnavegación de la corbeta Nautilus)

Al día siguiente reapareció el dios del mar con su séquito en la proa del Nautilus, tras recorrer todo el buque llegaron a la popa en donde se encuentra el comandante Villaamil y le ordena que le ceda el mando absoluto del Nautilus, ¿quién es él para contrariarle?. Después de cederle el mando del barco, Neptuno llama a su presencia a algunos ayudantes como un oficial de guardia, timoneles, contramaestres, un notario y sobre todo, a un barbero.

Ante Neptuno el notario pasa lista de todos aquellos marineros neófitos al cruce de ecuador y les pide su tributo, si no pueden satisfacer dicho pago se les castigará. El castigo, cruel donde los haya, es sentar al neófito al borde de una tina con agua y o bien se les da un baño en ella o se les embadurna con grasa negra o lo peor de todo, se los afeita.

Después de esta ceremonia de iniciación y de un buen banquete, Neptuno dios del mar desaparece rápidamente a la espera del siguiente barco, mientras a bordo de la Nautilus la navegación sigue con la esperada normalidad, excepto para aquellos que debieron de pagar con su bello y andan algo ligeros.

El origen de esta tradición es algo incierto, mientras algunas fuentes citan a los vikingos como punto de partida de este rito de iniciación, otros adjudican el inicio de esta tradición a marinos portugueses en la edad media.

El relato de Villaamil como el de tantos otros más recientes es muy suave, el neófito como mucho termina la jornada sin barba y con un documento que certifica su paso por el ecuador, pero en la antigüedad estos rituales eran más crueles. En ocasiones se ataba una cuerda al neófito y se lo tiraba al mar para luego recuperarlo y llevarlo a bordo, todo ello entre las risas y las bromas de muchos, claro que el susto no se lo quitaba nadie.

Sea como fuere su punto de partida y su ejecución, queda patente la importancia de este ritual en la antigüedad cuando viajar más allá del horizonte ya tenía sus propios riesgos, como el de caer en el abismo y ser devorado por monstruos, cuanto más peligroso debería ser cruzar de un hemisferio a otro. Por tanto con esta ceremonia se obtenía el compromiso de los nuevos marineros en su nueva vida en la mar y como prueba de fuego para sobrellevar las largas travesías que les esperaban.

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Fontana del Nettuno en Bolonia (Antonino Diano)

En la actualidad

Por fortuna esta tradición aún no se ha perdido del todo, hace escasamente un mes en pleno siglo XXI y cerca de 130 años después que la corbeta Nautilus, el buque escuela Juan Sebastián de Elcano en ruta hacia Rio de Janeiro en Brasil, tuvo la ocasión de cruzar el Ecuador una vez más y tal y como relata en su diario de a bordo recibieron la visita de Neptuno que por lo visto se siente a gusto en él ya que lo ha visitado en 58 ocasiones. Aunque los más veteranos de abordo sabían que visita debían de esperar, los mas noveles no tenían conocimiento del precio que iban a pagar por cruzar la línea.

En este enlace podéis leer el relato de uno de estos neófitos titulado “El día que conocí al rey de los mares” en la página web oficial de la Armada española.

Mas estos no son los únicos relatos del encuentro con el dios del mar en la Armada española, basta con adentrarse un poco en los archivos de esta institución y observar que los encuentros con Neptuno son más frecuentes de lo que cabría esperar, muchos neófitos ya han pagado su tributo y a juzgar por lo aquí relatado, muchos más van a tener que tributar.

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Otra de las maneras más discretas de celebrar el cruce del Ecuador es pintando de rojo el alavante de proa (vía Flikr Armada española)

En cuanto a la corbeta Nautilus, siguió con su vuelta al mundo y a la vuelta de ella aún le quedaban muchas más aventuras por vivir, pero esta ya es otra historia.

Para saber más:
Viaje de circunnavegación de la corbeta Nautilus por Fernando Villaamil
Artículo en La Vanguardia sobre la tormenta sufrida por la corbeta Nautilus en Noviembre de 1888

Buques blindados de la clase Caio Duilio, el tamaño si importa

El día 18 de mayo de 1888 llegaban a las proximidades de la ciudad de Barcelona la escuadra de la Regia Marina italiana para participar en la inauguración de la Exposición Universal de Barcelona. Parte de la escuadra quedó fondeada a las afueras del puerto y algunas unidades menores atracaron en el Muelle de Barcelona, Muelle Nuevo y en el interior del puerto antiguo.
Dentro de esta escuadra se hallaban dos de los buques más modernos en servicio en la Regia Marina, los buques blindados o ironclad Caio Duilio y Enrico Dandolo, que fondearon a las afueras del puerto de Barcelona.

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Enrico Dandolo (vía Wikipedia)

Los primeros buques blindados o ironclad aparecieron a mediados del siglo XIX, siendo Francia la primera nación que construyó su primer buque blindado con el “La Glorie” en 1859, seguido del HMS Warrior inglés y de la fragata blindada Numancia española en 1863.

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Buque blindado La Glorie

Los primeros buques de este tipo básicamente eran veleros con propulsión mixta a vapor, construidos con una base de madera y protecciones de hierro y acero. Su armamento no era superior en número a los antiguos barcos de madera sin protección, aunque sus cañones si eran mejores.

La revolución de los buques blindados aconteció durante la Guerra de Secesión norteamericana (1860-1865) con el USS Monitor o la Guerra Hispano-sudamericana (1865-1866) con la fragata blindada Numancia, en donde los buques blindados desplazaron completamente a los buques construidos en madera y sin protección alguna.

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Fragata blindada Numancia

Mediante la combinación de los cascos construidos en hierro y acero más las nuevas y potentes máquinas de vapor propició una escalada tecnológica sin precedentes en la guerra naval. A mas potencia, más desplazamiento y mayor y mejor armamento, por tanto los nuevos buques blindados construidos entre 1875 a 1885 aproximadamente, parece que fueron diseñados entorno a sus grandes cañones siendo algunos de estos buques los que han sido armados con las piezas de artillería navales con más calibre de la historia.

La clase Caio Duilio

Pertenecen a esta clase dos unidades el Caio Duilio y el Enrico Dandolo.
El Caio Duilio lleva su nombre en honor al político y militar de la República romana del sigo III a. de C., fue construido en los astilleros italianos de Regio Cantiere di Castellammare di Stabia, siendo botado el 8 de mayo de 1876 y entregado el 6 de enero de 1880.

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Caio Duilio

El Enrico Dandolo nombrado por el Dux de Venecia en 1192-1205, también fue construido en Italia en los astilleros Arsenale di La Spezia, botado el 10 de julio de 1878 y entregado el 11 de abril de 1882.

Desplazaban 12.265 toneladas a plena carga, y sus dimensiones eran de 109,2 metros de eslora por 19,7 metros de manga y 8,8 metros de calado.
Eran propulsados por 8 calderas ovales alimentadas con carbón y dos máquinas de vapor verticales de doble expansión, con una potencia de 7.710 cv. y una velocidad máxima de 15 nudos. Su autonomía máxima era de 3.760 millas náuticas a 10 nudos. Dotación, 420 tripulantes.
Su armamento consistía en 4 cañones de 450/20 mm., 3 de 120 mm., 2 de 75 mm., 8 de 57 mm., 22 de 37 mm. y 3 tubos lanzatorpedos Whitehead. En un compartimento situado a popa embarcaba un torpedero auxiliar de pequeñas dimensiones, únicamente en el Caio Duilio.
Su coraza protectora oscilaba entre los 550 mm. en su cinturón blindado, a los 250 mm. en las torretas o los 30 a 50 mm. en la cubierta.

Entre 1895 a 1898 el Enrico Dandolo fue sometido a un periodo de modernización, las obras más importantes fue la revisión y modernización de su armamento, además de retirarle el mástil central para añadirle otros dos a proa y a popa por delante de las chimeneas con más cofas para los vigías.

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El Enrico Dandolo después de la modernización

La principal característica de estos dos buques radicaba en la artillería, sus cañones principales de 450 mm. estaban situados cerca de la línea de crujía, una torreta a estribor y otra a babor. Eran fabricados por la compañía inglesa Amstrong y pesaban 100 toneladas, disparaban proyectiles de más de 1.100 kilogramos con una velocidad inicial de 525 m/s y un alcance de unos 6.000 metros, quizás su único inconveniente se hallaba en la recarga del cañón mediante la avancarga.

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Cubierta principal con las torretas de cañones en el Caio Duilio

Para lograr recargar los cañones sin exponer a la tripulación, se ideó un sistema mediante el cual las bocas de los cañones se situaban en unas aberturas ubicadas en cubierta y se procedía a la recarga del cañón.
El calibre de estos cañones nunca fue superado hasta la entrada en servicio del superacorazado japonés IJN Yamato en 1941 con sus nueve cañones de 460 mm.

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Detalle del método de recarga de los cañones

Ninguno de los dos buques participó activamente en ningún conflicto bélico.
El Caio Duilio tan sólo se limitó a realizar cruceros por el Mediterráneo y al final de su vida operativa sirvió como buque escuela, causando baja el 27 de junio de 1909.
En Enrico Dandolo fue algo más activo, participó en la Guerra Italo-Turca y en la Primera Guerra Mundial, en ambas contiendas sirvió como buque de apoyo y buque de mando pero no tomó parte activa en ningún combate naval. Al final de su carrera militar, también fue utilizado como buque escuela antes de ser dado de baja el 23 de enero de 1920.

Pronto pasó la moda de los buques blindados o ironclad, de la misma manera que los pequeños torpederos evolucionaron hacia los destructores, estos buques blindados sentaron las bases de un nuevo tipo de buque, los acorazados.

 

RM

 

Para saber más:
La Marina volumen I Editorial Delta 1983
Artículo en la Wikipedia del cañón Amstrong de 100 toneladas (inglés)

 

El Destructor

El día 15 de mayo de 1888 hacía su entrada al puerto de Barcelona, en visita de cortesía, el contra torpedero Destructor al mando del teniente de navío Fernando Villaamil, el cual dirigió al buque hasta el Muelle de Barcelona en donde procedió a amarrar sus cabos de popa, junto al Real Club de Regatas. El moderno contra torpedero entró en el puerto sin realizar las salvas de ordenanza, las autoridades no vieron necesario realizar tal ceremonia por dos motivos: el primero por el reducido tamaño y poca importancia del barco, y el segundo por considerar esta ceremonia como una tradición un poco anticuada y reservada para acontecimientos más importantes.

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Contra torpedero Destructor (vía Wikipedia)

El Destructor permaneció en aguas de Barcelona hasta el día 5 de junio, periodo en el cual sirvió en ocasiones como transporte de S. M. la reina regente María Cristina para desplazarse durante la revista naval del 19 de mayo previa a la inauguración de la Exposición Universal.

El día 19 de mayo, día de la revista naval, S. M. la reina regente embarcó en su falúa real y mediante ella recogieron a los duques de Edimburgo en el HMS Surprise, para dirigirse al crucero Navarra en donde se les ofreció el almuerzo a bordo, de ahí embarcaron en el contra torpedero Destructor seguido por el cañonero Pilar para contemplar a las escuadras visitantes y proceder a la revista naval.

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Actividad en el Puerto de Barcelona con las escuadras visitantes (Arxiu Municipal de Barcelona)

El día 2 de junio la S. M. la reina regente María Cristina tras una visita a los cruceros Isla de Luzón y Navarra, embarcó a bordo de contra torpedero Destructor para realizar un pequeño crucero a Badalona. Al destructor con la reina regente a bordo les siguieron los cruceros Isla de Luzón, Isla de Cuba y el cañonero Cóndor, todos ellos regresaron a Barcelona por la tarde.

El día 25 de mayo el comandante del buque el teniente de navío Fernando Villaamil ofreció a los corresponsales de distintos medios de prensa y a algunas autoridades civiles invitadas, una exhibición de este moderno y exclusivo navío de la Armada española.

Los corresponsales que asistieron a este pequeño crucero de demostración eran de los medios de: El Imparcial, La Época, la Monarquía, El Liberal y El Día, también asistieron los marqueses de Sotomayor y Bedmar entre otros asistentes.

Hallándose todos ya a bordo, el Destructor puso rumbo hacia aguas frente a la cercana localidad del Masnou bordeando la costa catalana. Durante el trayecto, se hizo gala del buen andar del buque y de la comodidad durante la travesía en distintas condiciones de maniobrabilidad y navegación. Una vez alcanzado el destino, el comandante del Destructor ordenó cargar las armas y realizar unas prácticas de tiro con su artillería que concluyeron con la demostración del disparo de un torpedo, dicho torpedo no se disparó hacia ningún blanco y más tarde fue recuperado.

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Ilustraciones del contra torpedero Destructor en prácticas de tiro en San Sebastián (La Ilustración Española y Americana de 30/9/1889)

El destructor nació de la necesidad de contrarrestar a la creciente y cada vez más numerosa flota de torpederos. A su vez estos pequeños y rápidos buques hacían de su velocidad su mejor arma, aunque tenían una gran desventaja, sus malas condiciones de navegación en mar abierto, por lo tanto los hacía del todo inadecuados para la escolta y defensa de las escuadras en alta mar. Pronto se hizo necesaria la creación de un nuevo tipo de buque capaz por un lado el defender a las escuadras y a su vez ejercer de torpedero en alta mar.

En 1885 el ministro de Marina Manuel de la Pezuela encargó al teniente de navio de 1ª Fernando Villaamil (1845-1898), el estudio de diseño para la adquisición de este nuevo tipo de buque para la Armada española. El joven teniente Fernando Villaamil junto con los astilleros ingleses de James and George Thompson en Clydebank, se hicieron cargo del diseño al que calificarían como contra torpedero, a la vez otras naciones habían llegado a la misma conclusión que la Armada española diseñando buques similares.

La Royal Navy diseñó y construyó el HMS Swift en 1884, aunque aparentemente cumplía su cometido, su velocidad era escasa. Otro intento en la Royal Navy fue mediante el HMS Rattlesnake de 1885, con un desplazamiento de 559 toneladas pero sin prácticamente coraza protectora, diseñado como cañonero y armado con torpedos para atacar a torpederos.
Por otro lado, la Marina de Guerra Imperial japonesa encargó a los astilleros ingleses Yarrow la construcción del cazatorpedero Kotaka en 1887. Tenía un desplazamiento de 203 toneladas y su velocidad máxima era de 19 nudos. Aunque por un breve periodo de tiempo se creyó que Japón inventó el destructor con el Kotaka, oficialmente fue Villaamil quien lo hizo con su contra torpedero superior en armamento y en velocidad que sus antecesores inglés y japonés.

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Kotaka

A su vez en los Estados Unidos se inició en 1878 un proyecto de caza torpedero liderado por John Ericsson llamado “Destroyer”, este navío carecía de armas defensivas y tan sólo disponía de un ligero blindaje, su única capacidad ofensiva era mediante el lanzamiento de torpedos. No pasó de las fases iniciales del proyecto o prototipo y la Marina de Guerra norteamericana jamás lo tuvo en cuenta.

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El “Destroyer” de John Ericsson (vía Navsource.org)

El 29 de julio de 1885 se ponía a flote el contra torpedero Destructor, entrando en servicio en la Armada española el 19 de enero de 1887.

El Destructor desplazaba 380 toneladas, con una eslora de 58,74 metros por 7,63 metros de manga y 2,50 metros de calado. Era propulsado por dos máquinas verticales de triple expansión que le daban una potencia de 3.800 cv. y una velocidad máxima de 22,5 nudos (23 nudos en pruebas), su autonomía era de 4.500 millas náuticas. Como propulsión auxiliar deponía de tres mástiles abatibles con aparejo guairo y 2 foques. Dotación, 60 tripulantes.

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Su armamento lo componían: 1 cañón Hontoria de 90 mm., 4 cañones de tiro rápido Nordenfelt de 57 mm., 2 cañones revolver Hotchkiss de 37 mm., 2 tubos lanzatorpedos de 350 mm. para torpedos Schwartzkopff.

Una vez en España, fue asignado a la base naval de Cartagena en la tercera división de torpederos junto al Retamosa y el Rigel.
Sin prácticamente ninguna modificación, excepto el cambio en su planta propulsora a principios del siglo XX, el Destructor sirvió en la Armada española hasta el 1 de enero de 1908, para ser vendido para desguace en 1911.

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El contra torpedeo Destructor antes y después de su modernización (vía Wikipedia)

La evolución de los torpedos a contra torpederos y a torpederos destructores, ha sido lenta pero constante durante el siglo XX. Las tácticas navales han ido cambiando a medida que se incorporaban nuevas armas como los submarinos o incluso los aviones, prácticamente inexistentes en la época del Destructor de Villaamil.

Posiblemente influenciados por el diseño de Villaamil, la Royal Navy emprendió la construcción de sus primeros torpederos destructores de la clase Daring y Havock en 1892; la siguiente Marina de Guerra en adquirir estos buques fue la francesa con los cuatro de la clase Durandal en 1899; y los Estados Unidos empezaron también en 1899 la construcción de una clase llamada Bainbridge de 13 unidades.

USS Bainbridge DD-1
USS Bainbridge DD-1 (U.S. Naval Historical Center)

Pronto las misiones de los torpederos destructores se diversificaron, de la misión inicial de combatir a los torpederos y de escoltar a las escuadras en alta mar, pasaron a ejercer tareas de exploradores, bloqueos de puertos e incluso ataque a flotas navales.

En la Primera Guerra Mundial acometieron un nuevo tipo de misiones con la adición a la guerra de una nueva arma, el submarino. Estos buques fueron equipados con hidrófonos para localizar a los submarinos y con cargas de profundidad para destruirlos.

Durante la Segunda Guerra Mundial el torpedero destructor ya había evolucionado lo suficiente como para llamarlo tan solo destructor. Estos buques se convirtieron a un uso multipropósito, embarcaban artillería convencional y antiaérea, morteros antisubmarinos, lanzatorpedos, y en muchos casos disponían de antenas de radar, sonar e hidrófonos. Por tanto sus misiones de escolta y ataque fueron ampliadas a tareas antiaéreas, de caza submarinos e incluso de minado.

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USS Converse DD-509 de la numerosa clase Fletcher, más tarde se convertiría en el Almirante Valdés D-23 de la Armada española (vía Navsource.org)

En el salto de tiempo comprendido desde la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad, el destructor ha visto aumentada su capacidad ofensiva y defensiva gracias a los adelantos tecnológicos sobretodo en el campo de la electrónica. Muchos de ellos embarcan helicópteros con capacidad multimisión, lo que multiplica la potencia del buque en cualquiera de las misiones que deba realizar. Por ello en muchas marinas existe una delgada línea de separación entre las modernas fragatas y los destructores, ambos con capacidades similares.

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Destructor de la Armada española Churruca D-61 (Armada española)

Por el mismo motivo antes mencionado en otras marinas de guerra como la norteamericana es difícil poder distinguir entre un crucero y un destructor para un ojo poco entrenado, muchos de los destructores de hoy en día no solo son capaces de ejercer las misiones anteriormente citadas sino que también son capaces de atacar blancos y objetivos tierra adentro con misiles de crucero o incluso en el espacio contra misiles intercontinentales con sus misiles antiaéreos de última generación.

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Destructor de la clase Spruance comparado con crucero de la clase Ticonderoga (Shipbucket)

Los últimos y más modernos destructores que se están construyendo actualmente pertenecen a la clase Zumwalt norteamericanos. Tienen el tamaño de un crucero pesado de la Segunda Guerra Mundial con un desplazamiento de más de 14.700 toneladas, una eslora de 180 metros y un presupuesto astronómico de 22,5 billones de dólares, sólo el programa. Estaba prevista la construcción de 32 unidades de las que tan solo verán la luz 3 de ellos.
Su armamento es similar al de los cruceros de la clase Ticonderoga, 20 lanzadores VLS con capacidad para 80 misiles, dos cañones de 155/62 mm. más otros dos de 30 mm., con hangar y cubierta de vuelo para operar con dos helicópteros SH-60 o tres drones MQ-8 Fire Scout …

USS Zumwalt DDG1000
USS Zumwalt DDG-1000 (vía Navsource.org)

Visto esto, ¿cuál será el próximo paso?

Para saber más:

Fernando Villaamil y el Destructor en Foro Naval

Exposición Universal de Barcelona de 1888, la inauguración

El día 19 de mayo de 1888 se hallaban atracados en el interior del puerto de Barcelona y fondeados frente al mismo cinco escuadras de cinco países europeos de las naciones de: España, Austria, Francia, Italia y Reino Unido; el resto de buques y en menor número provenían de distintos países tan dispares como: Alemania, Estados Unidos, Holanda, Portugal y Rusia. En total desde el día 19 de mayo hasta el día 26 permanecieron en Barcelona hasta 71 barcos de guerra.

Revista Naval - Antonio Claudio y Concejo
Revista Naval de Barcelona (Antonio Claudio y Concejo)

Evolucionando entre las distintas escuadras y los barcos de guerra de estas naciones visitantes se encontraban dos buques de menor porte pero no carentes de importancia. Estos dos buques llevaban pabellón español, destacando uno de ellos por llevar también el estandarte real, este buque era el cazatorpedero Destructor al mando del capitán Fernando Villaamil, su real pasajero era la reina regente María Cristina de España. La reina regente se hallaba a bordo del Destructor junto a su séquito real para pasar revista a las unidades de guerra nacionales y extranjeras que habían venido a presenciar la inauguración de la Exposición Universal de Barcelona del año 1888. El otro buque que los acompañaba era el cañonero Pilar, que les iba dando escolta.

Las exposiciones universales gozaban de gran prestigio y popularidad, iniciándose la primera en la ciudad de Londres en 1851 en plena revolución industrial. En estos eventos cada país exponía en sus distintos pabellones los avances tecnológicos del momento, como unidad de medida del progreso, además de hacer gala de sus potencia económica e industrial. Aunque en el periodo posterior a las dos guerras mundiales el enfoque de las exposiciones cambió cuando quedó patente que la tecnología también podía servir para la destrucción mutua, cambiando para siempre el contexto y la temática de las exposiciones.

Cartel_ExposicionLa Exposición Universal de 1888 en Barcelona, fue el primer gran evento de la ciudad para darse a conocer a nivel europeo y por ende a nivel mundial. En ese momento la ciudad de Barcelona era la segunda en importancia política y económica en todo el territorio español.

En el contexto político, España se encontraba en plena Restauración Borbónica, con Práxedes Mateo Sagasta como presidente del gobierno y bajo la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena, madre de Alfonso XIII. En materia económica había cierto optimismo, en parte obtenido por los frutos de la Revolución Industrial y en parte por la estabilidad política, gracias al apoyo por de la burguesía catalana, para que regresara la monarquía a España.

Barcelona y la región de Cataluña fueron pioneros en la Revolución Industrial a nivel nacional, en Cataluña se instaló la primera fábrica textil completamente mecanizada a finales de 1833 en la calle Tallers llamada la Fábrica Bonaplata o también conocida como “El Vapor”, se construyó la primera línea de ferrocarril en territorio español (dentro de la península ibérica) entre Barcelona y Mataró en 1848, y en 1855 se fundó la Maquinista Terrestre y Marítima con sede en Barcelona. Asimismo la ciudad de Barcelona fue la primera en tener instalaciones de gas y electricidad.

Fons Esplugues
Francesc Rius y Taulet

La Exposición Universal fue promovida por el empresario gallego Eugenio Serrano, ante la imposibilidad de desarrollar este proyecto en solitario, fue el alcalde de Barcelona Francesc de Paula Rius y Taulet quien asumió la dirección de proyecto. Para la realización de la Exposición Universal en Barcelona se constituyó el llamado “comité de los ocho”, formado además de por el mismo alcalde, por otros siete empresarios de la ciudad, estos empresarios fueron: Elies Rogent y Amat, Lluis Rouvière, Manuel Girona y Agrafel, Manuel Duran y Bas, Josep Ferrer y Vidal, Claudi López Bru y Carles Pirozzini.

El recinto escogido para la celebración del evento fue la zona que anteriormente ocupaba la fortaleza de la Ciudadela. Esta fortaleza fue construida después de la Guerra de Sucesión con el propósito de controlar y dominar a la ciudad. Fue diseñada por el ingeniero Joris Prosper Van Verboom, y construida entre 1716 y 1718, estaba ubicada en el antiguo barrio de la Ribera, cerca de la basílica de Santa María del Mar. A partir de la Revolución de 1868 se procedió a su demolición dejando algunos edificios en pie que más tarde tendrían un uso más pacífico.
En 1872 el maestro de obras Josep Fontserré diseñó unos nuevos jardines para Barcelona que estarían ubicados en los terrenos de la antigua fortaleza de la Ciudadela.

Por tanto la zona de la exposición partía con el Arco de Triunfo construido para el evento a modo de entrada principal de la exposición seguida del Salón de San Juan (actual paseo Lluis Companys) como parte del recinto; se construyó el Palacio de las Bellas Artes, en donde hoy se sitúa el edificio de la Fiscalía de la Audiencia; en el interior del parque de la Ciudadela se erigieron los pabellones de los países participantes y complementando a estos se construyeron el museo de la Historia (Castillo de los Tres Dragones) y Geología, el Palacio de la Industria (zona del actual zoo), el invernadero y el umbráculo; todos ellos aún permanecen en pie, excepto los Palacios de las Bellas Artes y de la Industria y el Salón de San Juan.

Plano Exposicion Barcelona 1888

La ciudad también recibió un gran impulso urbanístico, se reformó todo el frente marítimo primero con la construcción del Muelle de la Madera (Moll de la Fusta) en el antiguo Muelle de la Muralla, el Paseo de Colón con la estatua del mismo en el inicio del paseo, se dio forma a Las Ramblas y en el puerto se construyó un muelle transversal más tarde conocido como Muelle de Barcelona; se inauguró el servicio turístico de las Golondrinas frente al Portal de la Paz junto al monumento de Colón también inaugurado durante la Exposición, y el Mercado del Born en el barrio de la Ribera; y en el paseo San Juan se construyó el Palacio de Justicia; en tan sólo 53 días se construyó el Hotel Internacional en el paseo de Colón frente a la Capitanía General, derruido un año después envuelto en polémica; y para la ocasión se dotó de iluminación eléctrica a algunas calles de la ciudad como La Rambla, el Paseo de Colón, la plaza de San Jaime y el interior del recinto de la Exposición.

Aunque la Exposición fue abierta al público el 8 de abril de 1888, no fue hasta el 20 de mayo que se declaró inaugurada de manera oficial. La ceremonia de inauguración celebrada en el Palacio de Bellas Artes fue presidida por el Rey Alfonso XIII con dos años de edad, asistieron además de la reina regente María Cristina la princesa de Asturias María de las Mercedes, el presidente del gobierno Práxedes Mateo Sagasta y el alcalde de Barcelona Francesc de Paula Rius y Taulet; otras personalidades asistentes fueron: el duque de Edimburgo, el duque de Génova, los príncipes Eduardo de Gales y Ruperto de Baviera, los ministros de la guerra, fomento y marina, el capitán general Marqués de Peña Plata y diputados, senadores, miembros del ayuntamiento de Barcelona y delegaciones diplomáticas.

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Inauguración oficial de la Exposición en el Palacio de las Bellas Artes

Desde prácticamente la segunda semana del mes de mayo los buques de guerra extranjeros y nacionales fueron llegando a la ciudad. Todos y cada uno de ellos intercambiaron los saludos de ordenanza, siendo contestados por el castillo de Montjuich o por algún barco de guerra de la Armada española surto ya en el puerto.

La primera escuadra en llegar fue la austriaca entre los días 10 y 11 de mayo, iba comandada por el contralmirante Baron M. Manfroni de Monfort. Los buques eran los acorazados Custoza, Tegethoff, Kaiser Max, Don Juan de Austria, Prinz Eugen, los cruceros Panther y Leopard, y el cazatorpedero Meteor.

El día 16 lo hizo la escuadra francesa dividida en dos divisiones y una flotilla, al mando del vicealmirante Amet las primeras dos divisiones, y la flotilla comandada por el contralmirante Varenne
La primera división la componían los acorazados Colbert, Amiral Duperre y Courbet; la segunda división por los acorazados Devastation, Redoutable e Indomptable; y la flotilla por los cruceros Milan, Condor y Faucon, el aviso Couleuvrine, el cazatorpedero número 151, y los torpederos Capitan Cuny, Chalier, Balny, Deroulede y Doudar de Lagree.

Devastation
Acorazado francés Devastation

El día 17 llegaron los buques ingleses, en primer lugar la Escuadra del Mediterráneo al mando del Duque de Edimburgo, con los acorazados Alexandra, Colossus, Thunderer, Agamemnom, los cruceros Phaeton y Fearless, y el aviso Surprise; la segunda escuadra dedicada a la instrucción iba comandada por el comodoro Albert H. Markham y compuesta por las corbetas Active, Rover, Volage y Calypso.

 

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Acorazado inglés HMS Thunderer

El mismo día 17 llegó la escuadra italiana al mando del Vicealmirante Luigi Bertelli, los buques que formaban esta flota eran los acorazados Italia, Lepanto, Dandolo, Diuilio, Etna, Giovanni Baussan y Vesubio, los cruceros Goito, Tripoli, la fragata Castelfidardo, el aviso Archimede, los cazatorpederos Folgore y Saetta, y los torpederos números 99, 100, 101 y 108.

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Acorazado Italia

El resto de barcos fueron llegando de manera escalonada entre el día 9 y el 18, estos buques fueron los dos cruceros rusos Vestrik y Zubiaca, el crucero holandés Johan Willem Friso, el acorazado alemán Kaiser, el acorazado portugués Vasco da Gama, y la corbeta norteamericana Quinnenbaugh.

A todos estos buques hay que añadir la escuadra española al mando del comandante general de la escuadra del Mediterráneo el contralmirante Jose Maymó y Roig, los buques eran los siguientes: fragatas Numancia (buque insignia), Blanca y Gerona, cruceros Castilla, Navarra, Reina Regente, Isla de Cuba e Isla de Luzón, cañoneros Pilar y Cóndor, crucero torpedero Destructor, transporte Legazpi y vapor de guerra a ruedas Piles.

Numancia-Gerona
Fragatas Numancia (izq.) y Gerona (der.) en Barcelona para la Exposición Universal (Biblioteca Nacional de España)

Los buques quedaron amarrados de punta con la popa hacia el muelle repartidos entre el Muelle de la Paz, el Muelle Nuevo, el Muelle de Barcelona, el de Capitanía y los Muelles del Dique del Oeste y del Este; otros quedaron fondeados en el interior del puerto entre el Muelle de la Muralla y el Muelle de los Pescadores y el resto permanecieron fondeados a las afueras del puerto.

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Situación de los buques de las escuadras en Barcelona – pulsa en la imagen para ampliarla (Revista General de Marina / envisitadecortesia.com)

La presencia de las escuadras y buques de guerra en Barcelona no se limitó únicamente a ser testigos silenciosos de la Exposición.
El día 13 de mayo todos los buques que se hallaban presentes se engalanaron y realizaron salvas de ordenanza en honor al aniversario del rey D. Francisco de Asís. Y el día 16 hicieron tronar de nuevo sus cañones para honrar la llegada de Sus Majestades a Barcelona, acto que se repitió el día 17 con el aniversario del rey D. Alfonso XIII.

Según contaba la prensa local, el puerto de Barcelona gozaba de una imagen “increíble de grandiosidad y belleza nunca vista hasta ese momento” por a la gran cantidad de grandes buques y pequeñas embarcaciones en constante actividad en el puerto, más aún cuando al caer el sol, cada uno de los buques de todas las naciones presentes iniciaban el arriado solemne de la bandera con sus respectivas ceremonias.

La reina regente María Cristina aprovecho los siguientes días para visitar algunos barcos de las escuadras extranjeras, estos barcos que recibieron su visita fueron el acorazado Italiano Italia, los austriacos Tegethoff y Panther, el alemán Kaiser y el francés Colbert.

A partir del día 26 las escuadras y el resto buques fueron partiendo de Barcelona rumbo a otros destinos.

La noche siguiente a pesar de que algunos de los buques que componían las escuadras extranjeras ya habían partido hacia sus respectivos destinos, la noche del 27 de mayo, los barcos mercantes y de pasajeros más los de guerra que aun permanecían en el puerto fueron adornados con luces, bengalas focos y proyectores dando un espectáculo nocturno único de luz y color.

La Hormiga de oro Ed. 17-6-1888_Fiesta_Nocturna
Fiesta nocturna en el puerto (La Hormiga de Oro ed. 17 de junio de 1888)

La Exposición Universal fue clausurada el 9 de diciembre de 1888, fue considerada un éxito y ayudó a revitalizar la economía de la zona, con sectores líderes como el de la construcción, se urbanizaron zonas de la ciudad empezando por el barrio de la Ribera y el frente marítimo. Este acontecimiento único proyectó a la ciudad de Barcelona al mundo como una ciudad moderna y en continuo progreso.

Con la experiencia adquirida de esta Exposición, en un futuro se desarrollarían otros proyectos como el de la siguiente Exposición Universal de 1929 y mucho más adelante en el tiempo los Juegos Olímpicos de 1992 y el Fórum Universal de las culturas de 2004.

Doodle
Doodle de Google para el 125 aniversario de la Exposición Universal de Barcelona

Para saber más:

Sitio oficial de la Oficina Internacional de las Exposiciones

Exposición Universal de Barcelona de 1888 en la Wikipedia

Revista General de Marina Tomo Nº 23 de Julio / Diciembre de 1888