Exposición Universal de Barcelona de 1888, la inauguración

El día 19 de mayo de 1888 se hallaban atracados en el interior del puerto de Barcelona y fondeados frente al mismo cinco escuadras de cinco países europeos de las naciones de: España, Austria, Francia, Italia y Reino Unido; el resto de buques y en menor número provenían de distintos países tan dispares como: Alemania, Estados Unidos, Holanda, Portugal y Rusia. En total desde el día 19 de mayo hasta el día 26 permanecieron en Barcelona hasta 71 barcos de guerra.

Revista Naval - Antonio Claudio y Concejo
Revista Naval de Barcelona (Antonio Claudio y Concejo)

Evolucionando entre las distintas escuadras y los barcos de guerra de estas naciones visitantes se encontraban dos buques de menor porte pero no carentes de importancia. Estos dos buques llevaban pabellón español, destacando uno de ellos por llevar también el estandarte real, este buque era el cazatorpedero Destructor al mando del capitán Fernando Villaamil, su real pasajero era la reina regente María Cristina de España. La reina regente se hallaba a bordo del Destructor junto a su séquito real para pasar revista a las unidades de guerra nacionales y extranjeras que habían venido a presenciar la inauguración de la Exposición Universal de Barcelona del año 1888. El otro buque que los acompañaba era el cañonero Pilar, que les iba dando escolta.

Las exposiciones universales gozaban de gran prestigio y popularidad, iniciándose la primera en la ciudad de Londres en 1851 en plena revolución industrial. En estos eventos cada país exponía en sus distintos pabellones los avances tecnológicos del momento, como unidad de medida del progreso, además de hacer gala de sus potencia económica e industrial. Aunque en el periodo posterior a las dos guerras mundiales el enfoque de las exposiciones cambió cuando quedó patente que la tecnología también podía servir para la destrucción mutua, cambiando para siempre el contexto y la temática de las exposiciones.

Cartel_ExposicionLa Exposición Universal de 1888 en Barcelona, fue el primer gran evento de la ciudad para darse a conocer a nivel europeo y por ende a nivel mundial. En ese momento la ciudad de Barcelona era la segunda en importancia política y económica en todo el territorio español.

En el contexto político, España se encontraba en plena Restauración Borbónica, con Práxedes Mateo Sagasta como presidente del gobierno y bajo la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena, madre de Alfonso XIII. En materia económica había cierto optimismo, en parte obtenido por los frutos de la Revolución Industrial y en parte por la estabilidad política, gracias al apoyo por de la burguesía catalana, para que regresara la monarquía a España.

Barcelona y la región de Cataluña fueron pioneros en la Revolución Industrial a nivel nacional, en Cataluña se instaló la primera fábrica textil completamente mecanizada a finales de 1833 en la calle Tallers llamada la Fábrica Bonaplata o también conocida como “El Vapor”, se construyó la primera línea de ferrocarril en territorio español (dentro de la península ibérica) entre Barcelona y Mataró en 1848, y en 1855 se fundó la Maquinista Terrestre y Marítima con sede en Barcelona. Asimismo la ciudad de Barcelona fue la primera en tener instalaciones de gas y electricidad.

Fons Esplugues
Francesc Rius y Taulet

La Exposición Universal fue promovida por el empresario gallego Eugenio Serrano, ante la imposibilidad de desarrollar este proyecto en solitario, fue el alcalde de Barcelona Francesc de Paula Rius y Taulet quien asumió la dirección de proyecto. Para la realización de la Exposición Universal en Barcelona se constituyó el llamado “comité de los ocho”, formado además de por el mismo alcalde, por otros siete empresarios de la ciudad, estos empresarios fueron: Elies Rogent y Amat, Lluis Rouvière, Manuel Girona y Agrafel, Manuel Duran y Bas, Josep Ferrer y Vidal, Claudi López Bru y Carles Pirozzini.

El recinto escogido para la celebración del evento fue la zona que anteriormente ocupaba la fortaleza de la Ciudadela. Esta fortaleza fue construida después de la Guerra de Sucesión con el propósito de controlar y dominar a la ciudad. Fue diseñada por el ingeniero Joris Prosper Van Verboom, y construida entre 1716 y 1718, estaba ubicada en el antiguo barrio de la Ribera, cerca de la basílica de Santa María del Mar. A partir de la Revolución de 1868 se procedió a su demolición dejando algunos edificios en pie que más tarde tendrían un uso más pacífico.
En 1872 el maestro de obras Josep Fontserré diseñó unos nuevos jardines para Barcelona que estarían ubicados en los terrenos de la antigua fortaleza de la Ciudadela.

Por tanto la zona de la exposición partía con el Arco de Triunfo construido para el evento a modo de entrada principal de la exposición seguida del Salón de San Juan (actual paseo Lluis Companys) como parte del recinto; se construyó el Palacio de las Bellas Artes, en donde hoy se sitúa el edificio de la Fiscalía de la Audiencia; en el interior del parque de la Ciudadela se erigieron los pabellones de los países participantes y complementando a estos se construyeron el museo de la Historia (Castillo de los Tres Dragones) y Geología, el Palacio de la Industria (zona del actual zoo), el invernadero y el umbráculo; todos ellos aún permanecen en pie, excepto los Palacios de las Bellas Artes y de la Industria y el Salón de San Juan.

Plano Exposicion Barcelona 1888

La ciudad también recibió un gran impulso urbanístico, se reformó todo el frente marítimo primero con la construcción del Muelle de la Madera (Moll de la Fusta) en el antiguo Muelle de la Muralla, el Paseo de Colón con la estatua del mismo en el inicio del paseo, se dio forma a Las Ramblas y en el puerto se construyó un muelle transversal más tarde conocido como Muelle de Barcelona; se inauguró el servicio turístico de las Golondrinas frente al Portal de la Paz junto al monumento de Colón también inaugurado durante la Exposición, y el Mercado del Born en el barrio de la Ribera; y en el paseo San Juan se construyó el Palacio de Justicia; en tan sólo 53 días se construyó el Hotel Internacional en el paseo de Colón frente a la Capitanía General, derruido un año después envuelto en polémica; y para la ocasión se dotó de iluminación eléctrica a algunas calles de la ciudad como La Rambla, el Paseo de Colón, la plaza de San Jaime y el interior del recinto de la Exposición.

Aunque la Exposición fue abierta al público el 8 de abril de 1888, no fue hasta el 20 de mayo que se declaró inaugurada de manera oficial. La ceremonia de inauguración celebrada en el Palacio de Bellas Artes fue presidida por el Rey Alfonso XIII con dos años de edad, asistieron además de la reina regente María Cristina la princesa de Asturias María de las Mercedes, el presidente del gobierno Práxedes Mateo Sagasta y el alcalde de Barcelona Francesc de Paula Rius y Taulet; otras personalidades asistentes fueron: el duque de Edimburgo, el duque de Génova, los príncipes Eduardo de Gales y Ruperto de Baviera, los ministros de la guerra, fomento y marina, el capitán general Marqués de Peña Plata y diputados, senadores, miembros del ayuntamiento de Barcelona y delegaciones diplomáticas.

Exposicion_barcelona1888
Inauguración oficial de la Exposición en el Palacio de las Bellas Artes

Desde prácticamente la segunda semana del mes de mayo los buques de guerra extranjeros y nacionales fueron llegando a la ciudad. Todos y cada uno de ellos intercambiaron los saludos de ordenanza, siendo contestados por el castillo de Montjuich o por algún barco de guerra de la Armada española surto ya en el puerto.

La primera escuadra en llegar fue la austriaca entre los días 10 y 11 de mayo, iba comandada por el contralmirante Baron M. Manfroni de Monfort. Los buques eran los acorazados Custoza, Tegethoff, Kaiser Max, Don Juan de Austria, Prinz Eugen, los cruceros Panther y Leopard, y el cazatorpedero Meteor.

El día 16 lo hizo la escuadra francesa dividida en dos divisiones y una flotilla, al mando del vicealmirante Amet las primeras dos divisiones, y la flotilla comandada por el contralmirante Varenne
La primera división la componían los acorazados Colbert, Amiral Duperre y Courbet; la segunda división por los acorazados Devastation, Redoutable e Indomptable; y la flotilla por los cruceros Milan, Condor y Faucon, el aviso Couleuvrine, el cazatorpedero número 151, y los torpederos Capitan Cuny, Chalier, Balny, Deroulede y Doudar de Lagree.

Devastation
Acorazado francés Devastation

El día 17 llegaron los buques ingleses, en primer lugar la Escuadra del Mediterráneo al mando del Duque de Edimburgo, con los acorazados Alexandra, Colossus, Thunderer, Agamemnom, los cruceros Phaeton y Fearless, y el aviso Surprise; la segunda escuadra dedicada a la instrucción iba comandada por el comodoro Albert H. Markham y compuesta por las corbetas Active, Rover, Volage y Calypso.

 

HMS_Thunderer_(1872)
Acorazado inglés HMS Thunderer

El mismo día 17 llegó la escuadra italiana al mando del Vicealmirante Luigi Bertelli, los buques que formaban esta flota eran los acorazados Italia, Lepanto, Dandolo, Diuilio, Etna, Giovanni Baussan y Vesubio, los cruceros Goito, Tripoli, la fragata Castelfidardo, el aviso Archimede, los cazatorpederos Folgore y Saetta, y los torpederos números 99, 100, 101 y 108.

Battleship_Italia
Acorazado Italia

El resto de barcos fueron llegando de manera escalonada entre el día 9 y el 18, estos buques fueron los dos cruceros rusos Vestrik y Zubiaca, el crucero holandés Johan Willem Friso, el acorazado alemán Kaiser, el acorazado portugués Vasco da Gama, y la corbeta norteamericana Quinnenbaugh.

A todos estos buques hay que añadir la escuadra española al mando del comandante general de la escuadra del Mediterráneo el contralmirante Jose Maymó y Roig, los buques eran los siguientes: fragatas Numancia (buque insignia), Blanca y Gerona, cruceros Castilla, Navarra, Reina Regente, Isla de Cuba e Isla de Luzón, cañoneros Pilar y Cóndor, crucero torpedero Destructor, transporte Legazpi y vapor de guerra a ruedas Piles.

Numancia-Gerona
Fragatas Numancia (izq.) y Gerona (der.) en Barcelona para la Exposición Universal (Biblioteca Nacional de España)

Los buques quedaron amarrados de punta con la popa hacia el muelle repartidos entre el Muelle de la Paz, el Muelle Nuevo, el Muelle de Barcelona, el de Capitanía y los Muelles del Dique del Oeste y del Este; otros quedaron fondeados en el interior del puerto entre el Muelle de la Muralla y el Muelle de los Pescadores y el resto permanecieron fondeados a las afueras del puerto.

Mapa Escuadras_2
Situación de los buques de guerra en Barcelona (Revista General de Marina / envisitadecortesia.com)

La presencia de las escuadras y buques de guerra en Barcelona no se limitó únicamente a ser testigos silenciosos de la Exposición.
El día 13 de mayo todos los buques que se hallaban presentes se engalanaron y realizaron salvas de ordenanza en honor al aniversario del rey D. Francisco de Asís. Y el día 16 hicieron tronar de nuevo sus cañones para honrar la llegada de Sus Majestades a Barcelona, acto que se repitió el día 17 con el aniversario del rey D. Alfonso XIII.

Según contaba la prensa local, el puerto de Barcelona gozaba de una imagen “increíble de grandiosidad y belleza nunca vista hasta ese momento” por a la gran cantidad de grandes buques y pequeñas embarcaciones en constante actividad en el puerto, más aún cuando al caer el sol, cada uno de los buques de todas las naciones presentes iniciaban el arriado solemne de la bandera con sus respectivas ceremonias.

La reina regente María Cristina aprovecho los siguientes días para visitar algunos barcos de las escuadras extranjeras, estos barcos que recibieron su visita fueron el acorazado Italiano Italia, los austriacos Tegethoff y Panther, el alemán Kaiser y el francés Colbert.

A partir del día 26 las escuadras y el resto buques fueron partiendo de Barcelona rumbo a otros destinos.

La noche siguiente a pesar de que algunos de los buques que componían las escuadras extranjeras ya habían partido hacia sus respectivos destinos, la noche del 27 de mayo, los barcos mercantes y de pasajeros más los de guerra que aun permanecían en el puerto fueron adornados con luces, bengalas focos y proyectores dando un espectáculo nocturno único de luz y color.

La Hormiga de oro Ed. 17-6-1888_Fiesta_Nocturna
Fiesta nocturna en el puerto (La Hormiga de Oro ed. 17 de junio de 1888)

La Exposición Universal fue clausurada el 9 de diciembre de 1888, fue considerada un éxito y ayudó a revitalizar la economía de la zona, con sectores líderes como el de la construcción, se urbanizaron zonas de la ciudad empezando por el barrio de la Ribera y el frente marítimo. Este acontecimiento único proyectó a la ciudad de Barcelona al mundo como una ciudad moderna y en continuo progreso.

Con la experiencia adquirida de esta Exposición, en un futuro se desarrollarían otros proyectos como el de la siguiente Exposición Universal de 1929 y mucho más adelante en el tiempo los Juegos Olímpicos de 1992 y el Fórum Universal de las culturas de 2004.

Doodle
Doodle de Google para el 125 aniversario de la Exposición Universal de Barcelona

Para saber más:

Sitio oficial de la Oficina Internacional de las Exposiciones

Exposición Universal de Barcelona de 1888 en la Wikipedia

Revista General de Marina Tomo Nº 23 de Julio / Diciembre de 1888

 

Los faros de Barcelona

La existencia de los faros es tan antigua como lo es la navegación por los mares y océanos del mundo. En la antigüedad a falta de los potentes focos alimentados con energía eléctrica de hoy en día, la única fuente de luz que se podía utilizar era el fuego. Mediante grandes piras situadas en lo alto de una torre, castillo o atalaya en donde poder señalizar a los navegantes a bordo de sus navíos la proximidad de tierra firme o de algún puerto cercano.

Es de sobras conocido el Faro de Alejandría, construido en el siglo III a. de C. en la isla de Faro en Egipto, isla que dará nombre a esta construcción de guiado de navíos. Fue construido por el arquitecto Sóstrato de Cnido por orden de Ptolomeo I y fue el pionero en este tipo de construcciones.

Pharos_Alexandria
El faro de Alejandría según Johann Bernhard Fischer

A medida que la navegación se volvía más compleja, al separarse mas los navíos de la costa y adentrarse mar adentro, se hacía más necesario el emplear nuevas tecnologías y métodos de señalización para la seguridad marítima, a fin de lograr luces más potentes visibles a grandes distancias. Se utilizaban combustibles como el carbón o la madera, el alquitrán o la brea ardiendo en tederos en lo alto de una torre o atalaya. Más adelante se utilizaron lámparas de aceite o mechas alimentadas con sebo.

Lentille de Fresnel, Musée national de la Marine, Paris, France
Lente de tipo Fresnel (imagen Myrabella)

No fue hasta casi el siglo XVIII que no aparecieron las primeras lentes, los reflectores y las luces giratorias con el fin de alcanzar una distancia mayor; también cambiaron los combustibles, abandonando los aceites vegetales o de origen animal por los aceites minerales como la parafina, y con la llegada del siglo XIX también llego el petróleo y los combustibles derivados de él. Ya en el siglo XIX el inventor francés Augustin-Jean Fresnel (1788-1827) consiguió desarrollar unas lentes escalonadas que concentraban e intensificaban el haz de luz.

La calificación de los faros se obtenía de una unidad de medida llamada orden u órdenes¸ dividida en seis categorías dependiendo de la distancia focal y del diámetro interior de las ópticas; mientras que la intensidad luminosa se media en cárceles.

En el siglo XX las lámparas de los faros se alimentaban con gases como el acetileno, el butano o el propano, hasta mediados de siglo así fue hasta la aparición de la electricidad.

No hay que olvidar el componente humano de estas construcciones, normalmente estaban habitados por un par de fareros o guardafaros. Su función principal era la de asegurar el correcto funcionamiento de la lámpara y el mantenimiento general del mismo. Este oficio en muchas ocasiones se heredaba de padres a hijos y en la actualidad se encuentra prácticamente desaparecido con las estaciones de faros automáticas.

Eugenio_Linares_ABC
Eugenio Linares, uno de los últimos fareros de España. Artículo completo de diario ABC

En el siglo XII en todo el litoral catalán y en las proximidades de la ciudad de Barcelona había situadas torres de vigía y atalayas. Tenían diversos usos, principalmente defensivos y de alerta con un uso secundario para la seguridad marítima, como por ejemplo avisar de la llegada o partida de embarcaciones y alertar de naufragios próximos a la costa.

En Barcelona en el siglo XVI el Consejo de Ciento (Consell de Cent) mandó construir una torre de vigilancia en Montgat, al norte de Barcelona. Actualmente en esta localidad se conserva una torre que data de la misma época y está en parte restaurada, hoy en día se la conoce con el nombre de “Torre de Ca n’Alzina” y podría ser la misma que ordenó construir el Consejo de Ciento.

Barcelona_el_1563,_Anthonis_van_den_Wyngaerde
Perfil marítimo de Barcelona en el siglo XVI (Anthonis van den Wyngaerde)

Ya en la misma ciudad las únicas instalaciones que podían ejercer de atalayas o faros en la antigua Barcino y ciudad medieval de Barcelona eran las torres defensivas de la muralla. Entre estas torres se hallaban las más próximas al mar como las de San Joan o la de Santa Eulalia en las Atarazanas, y la atalaya de Monjuich en la cima de la montaña.

En el siglo XVIII se obtuvo una autorización real para que Cataluña pudiera comerciar libremente con América, este hecho se tradujo en un incremento del tráfico marítimo y del tamaño de las naves que recalaban en la ciudad.
En este momento fue cuando se acometió la reforma del puerto de Barcelona, obligando por lógica el aumentar las medidas de seguridad marítimas con la construcción de un nuevo y mejor faro.

Torre de la Linterna

A mediados del siglo XVIII las aguas del puerto interior quedaron prácticamente innavegables a causa de las arenas y sedimentos provenientes del rio Besós, estos sedimentos sobrepasaron el rompeolas y se fueron depositando en el fondo del puerto, por este motivo era más que necesaria la ampliación del dique para proteger el interior del puerto.

BCN_SXVIII_2
Puerto de Barcelona en el siglo XVIII

La ampliación fue encargada al noble e ingeniero militar español de origen holandés Joris Prosper Verboom (1665-1744), entre las múltiples mejoras se incluía la construcción de una nueva linterna de recalada que más tarde se conocería con el nombre de la Torre de la Linterna (Torre de la Llanterna) y mucho más tarde como Torre del Reloj (Torre del Rellotge), terminada en 1772 y erigida sobre un antiguo baluarte para sustituir a la antigua linterna de recalada construida en 1616. En 1842 se instaló en la Torre de la Linterna una luz giratoria y en 1855 fue reemplazada por un aparato de sexto orden con una luz visible a nueve millas y al cargo de dos fareros. Otros usos que se le dieron a esta instalación durante su vida operativa fueron las de comandancia de marina, caseta de prácticos, despacho de pasaportes e incluso control sanitario.

 

Torre_del_Reloj
Torre del Reloj en la actualidad

Con la continua ampliación del dique del este, la Torre de la Linterna pronto quedó en desuso con la puesta en servicio del faro o farola del Prat en 1852 y más tarde por el faro de Monjuich en 1904. Como la torre se encontraba en buenas condiciones, se optó por desmontar la linterna y en su lugar instalar un reloj de cuatro esferas, uno por cada esquina de la torre.

En 1842 se constituyó la llamada Comisión de Faros, con el fin de proveer en las costas españolas de una amplia red de luces de guía y navegación para los buques que transitaban por las rutas comerciales frente a las costas españolas. Hasta esa fecha tan sólo había tres faros en toda Cataluña y otros diecisiete en el resto de España. Sus frutos no tardaron en aparecer, en 1858 ya había cuarenta faros operativos en las costas españolas.

Faro / farola del Prat del Llobregat

De la necesidad de evitar los arenales del delta del Llobregat nació la farola del Prat, encendido por primera vez el 1 de enero de 1852 está construido sobre el emplazamiento y los cimientos de una antigua torre de vigía del siglo XVI, que a su vez fue derruida y convertida en fortín en 1693.

Faro_del_Llobregat
Faro del Llobregat (José Martínez Sánchez)

Se utilizó como faro de recalada y para advertir de los peligros de la zona del Delta del Llobregat, su luz era de segundo orden visible a una distancia de 18 millas, aumentado a 21 millas en la actualidad.
En 1903 con la construcción del faro de Monjuich se planeó su destrucción y derribo a favor del nuevo, aunque disponía una ventaja de la que no disponía el faro de Montjuich, en condiciones de niebla espesa el faro de la montaña se volvía inútil e invisible, en cambio el faro del Prat conservaba su utilidad y visibilidad.
Con las sucesivas ampliaciones del puerto, el faro ha quedado absorbido por el mismo y aun sigue en servicio. En 2001 se le instaló una estación de GPS diferencial con un alcance de 100 millas, mediante este sistema se consigue corregir las posiciones erróneas propias del sistema GPS.

Faro de Montjuich

Faro de Montjuic

La construcción de este nuevo faro fue motivada una vez más por la ampliación del puerto, su situación se halla en la ladera sur este de la montaña de Montjuich a una altitud de 108 metros sobre el nivel del mar. Por su privilegiada posición tiene un mayor alcance que el Faro del Prat. En el año 1906 se construyó una estructura provisional con una luz de cuarto orden y en 1915 se reemplazó la linterna de combustión de petróleo por una luz incandescente visible a 30 millas. Finalmente en 1922 se iniciaron las obras de construcción de un nuevo edificio obra de arquitecto José Cabestany, que se terminaría e inauguraría en 1925, actualmente se conserva en perfecto estado, el único cambio desde su inauguración fue la instalación de un grupo electrógeno y una baliza de emergencia dotada de un prisma giratorio con una autonomía de 20 días.

Faro del rompeolas

Faro_del_rompeolas

Con la ampliación del dique del este, más conocido popularmente como “rompeolas”, también se vio necesaria la construcción de un faro para advertir la posición de este dique. Su construcción se termino en 1930, con un faro de cuarto orden. Este faro estuvo en servicio hasta 1968, fecha de su demolición a causa de la constante ampliación del dique del este. Parte de este viejo faro fue utilizado para construir el antiguo restaurante de Portacoeli, abierto al público desde 1926 hasta el año 2000, también desaparecido en la actualidad.

Otros faros y señales

En 2015 se pusieron en servicio dos nuevos faros, estos se hallan situados a la entrada de la bocana norte y de la bocana sur, ambos son visibles desde una distancia de más de 10 millas náuticas y son completamente autónomos en lo referente a la energía, su luz es alimentada con energía solar. Tampoco hay que pasar por alto toda la señalización lumínica de la zona portuaria.

Faro_Bocana_Norte
Faro de la bocana norte

Todos los faros, balizas y boyas que ayuden y alerten sobre peligros a la navegación, ubicados en el litoral de las provincias de Barcelona y Gerona están bajo la tutela de la Autoridad Portuaria de Barcelona, Barcelona y Gerona conforman la provincia marítima de Barcelona.

El resto de señales en los distintos puertos del litoral dentro de las mismas provincias de Barcelona y Gerona, dependen de la Generalidad de Cataluña.

Para saber más:

Artículo de La Vanguardia edición digital de Xavi Casinos, “Viaje al interior del primer faro”
Faros del mundo, “Faros, Fareros, Puertos y Autoridades Portuarias”
Departament d’Innovació, Universitats i Empresa de la Generalitat de Catalunya, “Los faros de Cataluña” en PDF (castellano)