Una familia complicada

El día 9 de mayo de 1888 llegaba a su fin, larga había sido la jornada con un frenética actividad con los últimos preparativos de la Exposición Universal y pronto comenzarían a llegar las primeras escuadras para el día de la inauguración. Para el anochecer se esperaban pocos barcos, algunos ya salían con las últimas luces del día hacia sus destinos y otros, llegaban por fin a puerto. Entre ellos estaba la fragata de guerra holandesa Johan Willem Friso, que tardó 11 días en hacer el recorrido entre Lisboa y Barcelona.

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La fragata Johan Willem Friso atracada en el Muelle de la Capitanía con la montaña de Montjuich al fondo (imagen del Nederlands Instituut voor Militaire Historie)

La fragata a vapor quedó fondeada de popa en el Muelle de Capitanía o también conocido como el “de la Isleta”, muelle actualmente desaparecido y que formaba parte de una prolongación aislada del Muelle de Barcelona. Desde ahí presenciaría la revista naval que la Reina Regente realizaría días más tarde.

Puerto Barcelona - 1888 - PH
A la izquierda puede verse el Muelle de la Capitanía con la fragata Johan Willem Friso, el crucero torpedero francés Milan y el crucero Castilla de la Armada española (vía revista La Ilustración Artística)

Entre ambos muelles existía la llamada “boca chica” de unos 60 metros de longitud que no dio pocos problemas a los buques que pretendían atravesarla y que con el tiempo a fin de evitar más problemas se decidió eliminar dando forma al Muelle de Barcelona.

Por otro lado los marinos pudieron descansar en tierra y los oficiales fueron invitados a la Exposición en donde visitaron, además de otros pabellones, el de su país. El día antes de su partida el comandante de la fragata y el jefe de la escuadra francesa fueron invitados a un banquete en el Palacio real en donde compartieron mesa con un nutrido grupo de representantes diplomáticos de México, Estados Unidos, Bélgica, Turquía y Ecuador, además de militares españoles y miembros de la Sección diplomática del Ministerio de Estado.

Si la llegada de la fragata holandesa fue algo discreta debido a la hora y a que aún no habían llegado todos los buques de guerra, la partida fue algo más emotiva. Para la entrada a puerto el ceremonial dictaba que debía saludar a la plaza con una salva de artillería y poner en el palo más alto la enseña del país anfitrión, pero para la salida fueron los buques insignia de cada escuadra aún presentes en el puerto quienes también saludaron a la fragata holandesa.

La fragata Johan Willem Friso, también calificada como crucero desprotegido, tuvo una corta vida. Perteneció a una serie de buques de guerra holandeses que, con alguna excepción, no llegaron mucho más allá del día de la colocación de su quilla.

La clase Atjeh

Así se denominó a una serie de ocho cruceros desprotegidos planificados para sustituir a las corbetas de hélice que defendían a las colonias de Indias Orientales Holandesas. Estos cruceros debían ser mucho más capaces que sus antecesores con no más de 200 tripulantes y un armamento algo superior. El resultado fueron ocho barcos construidos en dos series distintas en donde su mayor diferencia radicaba en su máquina a vapor, los tres primeros barcos tenían máquinas a vapor tradicionales y los cuatro últimos equipaban máquinas a vapor compuestas. Sus cascos eran de hierro recubiertos con madera de teca y zinc bajo la línea de flotación, menos en el Johan Willem Friso en el cual el zinc fue sustituido por el cobre. Sin embargo, el resultado obtenido fue más cercano a una fragata que un crucero, estos barcos carecían de protección blindada y pronto quedarían desfasados para las misiones que tenían que ejercer. Por tanto se les rebajó la categoría de cruceros desprotegidos a fragatas de primera clase.

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El Atjeh navegando a vapor, estos buques al final serían calificados como fragatas de primera clase (imagen vía Nederlands Instituut voor Militaire Historie)

Las ocho fragatas serían construidas entre 1875 y 1888 en el astillero estatal de Amsterdam (Rijkswerf) fueron las: Atjeh entregada en 1877, Tromp en 1882, Koningin Emma der Nederlanden en 1880, De Ruyter en 1885, Van Speyk en 1887, las Doggersbank y Kortenaer nunca causaron alta y el Johan Willem Friso en 1888.

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Fotografía del Tromp en 1892 (imagen vía Nederlands Instituut voor Militaire Historie)
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La fragata Van Speyk con el De Ruyter y la corbeta Gedeh casi fuera de imagen pintada de blanco (imagen vía Nederlands Instituut voor Militaire Historie)

Como decía unas líneas más arriba algunos de estas fragatas nunca llegaron a surcar los mares y océanos del mundo, estas fueron las Doggersbank y Kortenaer que en fecha de 20 de junio de 1883 sufrirían un incendio en la grada quedando completamente destruidos.

Toda la serie tuvo una vida operativa relativamente corta, la más longeva fue la Koningin Emma der Nederlanden con 62 años desde su alta, claro que como buque de guerra fue desarmado en 1900; le seguiría el Van Speyk con 59 años pero tan solo serviría 10 como buque de guerra, el resto sería utilizado como barracón; el cabeza de serie Atjeh llegaría a los 45 años pero como en el caso anterior solo cumpliría 22 con su cometido original; y por último el De Ruyter causaría baja con 19 años y el Johan Willem Friso con tan solo 11.

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El Atjeh convertido en barracón (imagen vía Nederlands Instituut voor Militaire Historie)

El Johan Willem Friso

Su quilla sería puesta el 22 de octubre de 1883, se pondría a flote el 10 de junio de 1886 y entraría en servicio el 1 de febrero de 1888, siendo bautizada en honor al noble Johan Willem Friso que entre otros títulos poseía el de Príncipe de Orange.

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La Johan Willem Friso en dique seco (imagen vía Nederlands Instituut voor Militaire Historie)

La última fragata de la serie desplazaba 3.710 toneladas con una eslora de 91,8 metros por 12,6 metros de manga y 7 metros de calado. Era propulsada por una máquina a vapor compuesta fabricada por Nederlandse Stoomboot Mij. de Rotterdam de 3.133 HP. y que le daba 14,8 nudos de velocidad. Dotación, 280 tripulantes.

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Iba armada con 6 cañones de 17 cm. y 8 de 12 cm. (imagen vía Leiden University Libraries Digital Collections)
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Interior de la fragata (imagen vía Leiden University Libraries Digital Collections)

En cuanto a su vida operativa, poco hay que contar con tan solo 11 años de vida, realizó algunos cruceros por el Mar Mediterráneo y llegó a alcanzar las Indias Orientales Holandesas y las Indias Occidentales. Visto su corto periodo operativo está claro que no dio el rendimiento esperado y en fecha de 16 de septiembre de 1897 fue dada de baja y posteriormente desguazada.

 

Velero

 

Más información:

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Libro «Las escuadras de la Exposición Universal de 1888» disponible en Amazon

Otras fuentes:
La clase Atjeh de cruceros/fragatas en la Wikipedia
Llegada del crucero Johan Willem Friso a Barcelona en el diario La Vanguardia del 10 de mayo de 1888 página 3

 

 

El enigmático submarino holandés

El cerca del mediodía del día 2 de octubre de 2019 emergía de las profundidades del mar frente a la costa barcelonesa un submarino, el soleado día permitía poder observar como su oscura silueta se recortaba con el fondo mientras estuvo navegando en superficie en demanda del puerto de Barcelona.

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Submarino navegando en demanda del puerto de Barcelona (imagen de Jordi Montoro)

En la distancia a lo lejos con su clásica línea gracias a su obra muerta que sobresale del agua a la que se llama vela, era imposible o prácticamente, su identificación para alguien no iniciado en esta materia. Es en la vela en donde se alojan sus periscopios y sus mástiles debidamente protegidos, y es ahí en donde durante la navegación en superficie se enarbola la enseña nacional y la bandera del país que se visita. Debido a las condiciones de luz y sobretodo a la mayoría de imágenes tomadas por teléfonos móviles de escasa resolución publicadas en las redes sociales, esa bandera era invisible.

Como también invisible se volvía, porque así está diseñado, cuando el submarino se alejaba de la costa y se ponía de popa o de proa según el punto de vista del observador, es fácil intuir que si un submarino que no se ve, se ha sumergido. Normalmente fuera de periodos de guerra estos sumergibles al acercarse a un puerto comercial salen a superficie a una considerable distancia, de esta manera evitan cualquier tipo de accidente con cualesquiera de los barcos civiles o deportivos que navegan cerca de la costa, de la misma manera que tampoco se sumergen cerca de estos puertos si han de recalar en uno de ellos. Una inmersión y posterior emersión cerca del puerto de Barcelona hubiera sido una maniobra muy irresponsable y peligrosa.

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A lo lejos incluso con una buena cámara se hacía imposible distinguir entre sus mástiles y antenas cualquier tipo de bandera (imagen de Jordi Montoro)

Pronto comenzaron las conjeturas, distintos medios digitales barceloneses se aprestaron a anunciar en titulares que un submarino de la Armada rondaba la costa barcelonesa, para más tarde aclarar que a la Armada a la que pertenece es la holandesa, también habría que concretar que Holanda no tiene Armada, si no Real Marina (Koninklijke Marine).

El misterioso submarino era el HNLMS Zeeleeuw (S-803) procedía del puerto gallego de A Coruña del que había partido el día 24 de septiembre poniendo rumbo a Barcelona para realizar una visita de cortesía y aprovechar para que su tripulación descansara.
Una vez se autorizó su entrada al puerto salieron a su encuentro el práctico de guardia y los remolcadores Montbrió y Salvador Dalí que lo acompañaron y ayudaron hasta su lugar de atraque previamente asignado, el Muelle de Barcelona paramento norte, junto al World Trade Center en donde permanecerá hasta el día 7 de octubre.

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Submarino Zeeleeuw habiendo cruzado la bocana norte del puerto de Barcelona bien arropado por los remolcadores Montbrió y Salvador Dalí, aun a esta distancia es difícil distinguir la bandera holandesa delante del primer mástil (imagen de Jordi Montoro)

El puerto de la ciudad Condal es uno de los preferidos por la Koninklijke Marine para el descanso de las dotaciones de sus buques de guerra, además de fragatas, cruceros y portaaviones entre otros, muchos submarinos holandeses han recalado en este puerto y concretamente el HNLMS Zeeleeuw ya lo ha hecho tres veces en el pasado.

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El submarino amarrado en su punto de atraque en el Muelle de Barcelona (imagen de Sergi Olivares)

Barcelona y los submarinos

La relacion de la ciudad con estos extraños buques viene de lejos, hay que remontarse a 1859 cuando Narciso Monturiol probó en aguas de Barcelona lo que él denominó su «barco pez» bautizado con el nombre de Ictineo I, más tarde en 1864 haría lo mismo con su Ictineo II, ambas pruebas se realizaron con éxito mas no pasaron de una mera anécdota.

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Réplica del Ictineo I en la entrada del Museo Marítimo de Barcelona (Antoni Casinos Va)

Por Barcelona pasó el primer submarino luso, el Espadarte, en su primer viaje hacía aguas portuguesas en 1913; en 1917 la Marina de Guerra española, también conocida como Armada, compró sus primeros submarinos. Estuvieron basados en Cartagena y Menorca pero venían a Barcelona para ser sometidos a sus revisiones técnicas en las instalaciones del puerto, por tanto era muy normal ver a estos sumergibles evolucionar frente a la costa barcelonesa.

En junio de 1918 otro submarino, esta vez alemán, alarmó a la ciudad con una actitud similar al HNMS Zeeleeuw, más aun cuando la Primera Guerra Mundial estaba dando sus últimos coletazos. La ciudad de Barcelona poseía uno de los pocos puertos seguros del Mediterráneo y por tanto esta característica hacía que en él recalaran buques mercantes de ambos bandos de la contienda, cosa que aprovechaban los espías para campar a sus anchas obteniendo valiosa información de cualquier fuente venida de la mar.
Las noticias de este submarino corrieron como la pólvora en la ciudad, tanto como las conjeturas y rumores sobre la identidad del sumergible y misión en la ciudad.
El submarino en cuestión era el SM UB-48, su comandante se vio forzado a acercarse a las proximidades del puerto ya que llevaba algunos marineros heridos que no podían ser atendidos correctamente a bordo, una vez desembarcados se alejaron tan sigilosamente como habían llegado.

Meses más tarde en noviembre de 1918 otro submarino alemán apareció en Barcelona, esta vez no hubo tiempo para conjeturar cual era el objeto de su visita, ya que el comandante sin previo aviso se internó en el puerto de Barcelona llegando hasta el Muelle del Portal de la Paz y ahí amarró sus cabos era el SM UC-74. La ley internacional en caso de conflicto establecía que el submarino debería de quedarse internado en Barcelona, comandante y tripulación se rindieron en la ciudad Condal.

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Submarino SM UC-74 internado en el puerto de Barcelona (AFCEC)

Otro submarino llegado en extrañas circunstancias fue el francés Iris (Q-188), este llegó a Barcelona el día 28 de noviembre de 1942 en plena Segunda Guerra Mundial. Venía con una dotación de mínimos al mando del teniente de navío Degé y proveniente de la base naval de Tolón huyendo de la destrucción de la flota francesa. El Iris quedó internado en el puerto una temporada, su dotación fue trasladada a un campo de concentración excepto dos oficiales que se quedaron a bordo para asegurarse del buen estado de mantenimiento y conservación del submarino. En enero de 1943 el Iris sería trasladado a Cartagena hasta el final de la guerra.

Desde el final de la guerra hasta epoca más moderna han recalado en Barcelona un sinfín de submarinos nacionales y extranjeros, entre ellos muchos de los submarinos norteamericanos que combatieron en el Pacífico contra los japoneses y alguno de ellos acabarían transferidos a la Arma Submarina española. Recalaron submarinos que por desgracia saltaron a la fama por sus misteriosas desapariciones, como los franceses Eurydice y Minerve, o el inglés HMS Totem P-352 que sería transferido a Israel y renombrado a Dakar.

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Submarinos Argonaute, Eurydice y Galatée visitantes de Barcelona en julio de 1965 (Museo Marítimo de Barcelona)

En 1974 se entregaría la bandera de combate al submarino Narciso Monturiol (S-33) ofrecida por el Ayuntamiento de Figueras, y en Barcelona nuevamente en 1983 en el Muelle de Bosch i Alsina se entregaría otra bandera de combate la submarino Galerna (S-71).

La relación de la ciudad con los submarinos es tan estrecha que incluso se erigieron monumentos en su nombre, uno de ellos es el submarino de bolsillo Tiburón I que fue cedido al Ayuntamiento de Barcelona y este lo instaló en el Museo de la Ciencia de la ciudad. Actualmente está instalado en una isleta entre las calles Adrià Margarit y Isaac Newton.

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Submarino de bolsillo Barcelona ex Tiburón I de la Armada española (Antoni Casinos Va)

Otro submarino se encuentra a la entrada del Museo Marítimo, este es una réplica del Ictineo I de Narciso Monturiol y durante un tiempo también estaba expuesto al público otra réplica del Ictineo II en la Plaza del Ictineo en el Muelle de España pero diversos actos vandálicos aconsejaron su retirada.

Por último se erigió un monumento en recuerdo a Narciso Monturiol en la Avenida Diagonal en la esquina de la calle Provenza con una reproducción a pequeña escala de su Ictineo II.

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Parte del monumento a Narciso Monturiol con una reproducción del Ictineo II (Antoni Casinos Va)

La clase Walrus

El submarino HNLMS Zeeleeuw pertenece a la clase Walrus de los que se construyeron cuatro unidades entre 1979 a 1992. Estos submarinos vinieron a sustituir a la anteriores series de submarinos Dolfijn y Zwaardvis, ambas clases desarrolladas en los años sesenta y operativos hasta los años noventa.

Submarino de la clase Dolfijn (Koninklijke Marine)

El diseño de la clase Walrus comenzó a mediados de los setenta, la Koninklijke Marine hubiera preferido que estos nuevos submarinos fueran a propulsión nuclear pero el desarrollo y posterior mantenimiento tenía un coste prohibitivo al que sólo algunas potencias podían hacer frente.

Los cuatro integrantes de la clase (Koninklijke Marine)

Estos nuevos submarinos se convertirían en los más avanzados de propulsión convencional de la época y del continente europeo. Estarían diseñados para cazar a los submarinos soviéticos, por ello el acero de su casco de origen francés era especial denominado MAREI de gran resistencia y flexibilidad, dispondría de doble casco con forma de lagrima, otra novedad de esta nueva serie fueron sus timones de popa, en lugar de disponer los clásicos en forma de cruz se les instalaron otros más complejos en forma de X. Su diseño interior incluía una alta automatización de los sistemas, con ello se lograba reducir su dotación para dedicarla a sistemas más necesarios.

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Un submarino de la clase Walrus con su característico timón en X (Koninklijke Marine)

Los cuatro submarinos construidos fueron los Walrus (S-802), Zeeleeuw (S-803), Dolfijn (S-808) y Bruinvis (S-810); todos sus nombres evocan a animales marinos, en el mismo orden son los: morsa, lobo marino, delfín y marsopa.

El Zeeleeuw

Fue construido por los astilleros holandeses de Rotterdamsche Droogdok Maatschappij, siendo botado el 20 de junio de 1987 y entregado el 25 de abril de 1990.

Walrus perfil

Desplaza 2.350 toneladas en superficie y 2.650 en inmersión, su eslora es de 67,73 metros por 8,4 metros de manga y 6,6 metros de calado.
Es propulsado por tres motores diésel-eléctricos SEMT Pielstick 12PA4V 200VG de 5.430 shp. a un eje, su velocidad máxima en superficie es de 13 nudos y en inmersión 20 nudos, autonomía 10.000 millas a 9 nudos. Su cota de inmersiónoperativa es de más de 300 metros. Dotación, de 50 a 55 tripulantes.

Dispone de cuatro lanzatorpedos a proa de 533 mm. para 20 torpedos Honeywell Mk.37 o Mk.48, dispone además capacidad para lanzar misiles antibuque UGM-84 Sub-Harpoon y realizar tareas de minado.
Su electrónica embarcada consta de un radar de descubierta de superficie Signaal/Racal ZW-07; equipos de sonar Thomson Sintra TSM 2272 eledone Octopus, sonar pasivo Thomson sintra DUUX-5 y sonar remolcado GEC Avionics Type 2026. Sistemas de ESM ARGO AR-700.

Bruinvis - Dolfijn
Otros dos submarinos de la clase Walrus en Barcelona, los Bruinvis y Dolfijn en octubre de 2003 (Antoni Casinos Va)

Hubiera sido perfecto para cerrar esta entrada incluir parte del historial operativo de este submarino, pero por desgracia el Ministerio de Defensa holandés y la Koninklijke Marine no difunden públicamente la actividad de su flota submarina. Según su sitio web oficial, estos submarinos son utilizados para la obtención de datos para los servicios de inteligencia y para la lucha contra el narcotráfico.

 

 

Zeeleeuw patch

 

 

Más información:
Submarinos de la clase Walrus en el portal de Naval Technology (inglés)
Noticia aparecida en el medio digital Metropoliabierta «Emerge un submarino de la Armada en las playas de Barcelona» de Jordi Subirana del 2 de octubre de 2019
Submarino Zeeleeuw en el portal de la Koninklijke Marine (holandés)