Las últimas corbetas de la Armada española

El día 13 de junio de 2015 hacían su entrada al puerto de Barcelona el patrullero de altura Infanta Elena (P-76) y el buque de asalto anfibio Castilla (L-52), tras subir a bordo los prácticos de guardia pusieron rumbo a sus respectivos puntos de atraque, el patrullero Infanta Elena quedó atracado en el Muelle de Barcelona paramento norte y el Castilla en el mismo muelle en el paramento este.

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En el Muelle de Barcelona compartiría unos días con el buque escuela Stad Amsterdam (imagen de Antoni Casinos Va)

Ambos buques procedían de la base naval de Cartagena de donde habían partido el 11 de junio con alumnos de la Escuela Naval Militar que estaban realizando el crucero de fin de curso. Durante su crucero los dos buques coincidirían en los puertos de Cartagena, Barcelona, Rota y Lisboa y a partir de ahí se separarían, el patrullero Infanta Elena pondría fin a su crucero el 27 de junio en Cartagena y el Castilla lo haría en Rota el 11 de junio pero antes recalaría en Santander y Marín.

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La escala en Barcelona duraría tan solo un par de días y pondrían rumbo a Rota el 15 de junio en donde tenían previsto llegar el 18 de junio. (Antoni Casinos Va)
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El Castilla no estaba muy lejos (Antoni Casinos Va)

La corbeta Infanta Elena ha sido una de las que más visitas ha realizado a la ciudad Condal con 17 visitas entre 1981 y 2016, siendo habitual verla durante cualquiera de las ediciones del Salón Náutico participando en la Operación Bautismo de Mar

Las corbetas

En el campo militar las corbetas siempre han sido unidades menores de combate, pequeñas, ligeras y bien armadas pensadas para escoltar grandes convoyes y patrullar zonas de interés no muy lejos de la costa. No obstante en más de una ocasión muchas corbetas han tenido que enfrentarse en combate desigual contra fragatas y navíos de línea en alta mar.

Dependiendo de la época las corbetas raramente excedían los 30 metros de eslora, su aparejo constaba de velas cuadras en el palo trinquete y mayor, cangrejas en mesana y velas foques, no excedían de un puente y de unos 20 cañones de anima lisa y avancarga. Todas las potencias europeas las utilizaron y en España las más famosas fueron la Descubierta y Atrevida de la Expedición de Alejandro Malaspina.

Descubierta & Atrevida
Corbetas Descubierta y Atrevida utilizadas en la Expedición Malaspina (vía Wikipedia)

Con la llegada de la máquina de vapor como medio de propulsión las corbetas no desaparecieron y se adaptaron al avance tecnológico, mas con el nuevo siglo XX y la aparición de los potentes buques acorazados, las corbetas poco a poco fueron perdiendo protagonismo en favor de torpederos y destructores.

Tornado - Asilo Naval - MMB
Otra conocida corbeta española fue la Tornado, esta fue apresada por la fragata española Gerona en 1866 durante la guerra hispano-sudamericana, y de 1877 a 1937 sirvió como asilo naval en el puerto de Barcelona (Museo Marítimo de Barcelona)

Curiosamente fue durante la Segunda Guerra Mundial cuando estos buques volvieron a tener relevancia en combate, la Royal Navy a falta de una gran flota de destructores ideó y construyó una nueva clase de corbetas, las llamadas clase Flower. Como en la antigüedad eran buques pequeños, con un ajustado armamento artillero pero muy capaces de enfrentarse a los temidos submarinos alemanes en alta mar.

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Corbeta HMS Clematis de la clase Flower (Imperial War Museum)

Terminada la guerra y hasta la actualidad la moda de las corbetas ha desaparecido en muchas marinas de guerra en favor de destructores, fragatas y patrulleros oceánicos; en otras con presupuestos mucho más ajustados aún prefieren utilizar las corbetas como punta de lanza de su armada.

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Un claro ejemplo de ello es la Armada de Israel que dispone como principales buques de combate a las corbetas de las clases Sa’ar 5 y Sa’ar 6 fuertemente armadas, en la imagen la corbeta Lahav (Ilan Rom vía Wikipedia)

En muchas ocasiones para el ojo poco entrenado queda demasiado claro dónde está la línea entre una fragata y una corbeta o un patrullero de altura. En todo caso, la corbeta se resiste a desaparecer y con el paso del tiempo ha jubilado a los avisos, navíos de línea, torpederos y acorazados.

La Armada española en los últimos setenta años ha tenido en su flota dos series de corbetas, la Descubierta dividida en dos series, la única Descubierta (F-51) sin modernizar y el resto con la Atrevida (F-61) en cabeza seguida por las Princesa, Diana, Nautilus y Villa de Bilbao; y la última serie de corbetas españolas, la clase Descubierta de 1978, las ya para todos conocidas e inmortalizadas como “las hormigas atómicas”.

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Corbeta Princesa capturada por Galilea

La clase Descubierta

Este buque pertenece a la clase Descubierta de escoltas costeros o serie F-30, también clasificados como corbetas, esta serie fue una evolución de las corbetas portuguesas de la clase João Coutinho, que fueron diseñadas en Portugal y construidas en los astilleros españoles de Empresa Nacional Bazán (tres unidades) y los astilleros alemanes Blohm & Voss en Hamburgo (tres unidades), entre 1970 y 1971. Gracias a la experiencia adquirida en la construcción en España de la serie F-70 o clase Baleares y de las João Coutinho, las nuevas corbetas de la clase Descubierta fueron los primeros buques de guerra diseñados y construidos en España.

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NRP Jacinto Cândido F-476, de la clase João Coutinho.

El cometido o misión principal de estas corbetas era la de dar escolta a convoyes en zonas restringidas o en zonas costeras. Para realizar su función iban equipadas con la electrónica y armamento necesario para poder enfrentarse a amenazas en los tres ámbitos principales: la guerra antiaérea, antisubmarina y de superficie. Su equipamiento era comparable a la de cualquier buque de mayor porte de la época y en más de una ocasión eran desplegadas, junto con otras unidades de la OTAN, para realizar las misiones de un buque escolta oceánico. El único inconveniente que tenían era la nula capacidad para operar con helicópteros, tan solo disponían de un pequeño espacio para realizar operaciones VERTREP.

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Corbeta Descubierta y cabeza de serie (Museo Marítimo de Barcelona)

Inicialmente estaba previsto la construcción de ocho corbetas para la Armada española en dos series con un total de ocho corbetas para España de las que seis se integraron a la flota, dos se vendieron a Egipto y una más se construyó para Marruecos.

Las corbetas españolas de la primera serie fueron construidas en los astilleros de Bazán en Cartagena y fueron las: Descubierta (F-31), Diana (F-32), Infanta Elena (F-33) e Infanta Cristina (F-34); la segunda serie se construiría en Ferrol y se componía de las: Cazadora (F-35), Vencedora (F-36), Centinela (F-37) y Serviola (F-38), estas dos últimas se vendieron a Egipto y fueron renombradas como El Suez (F-941) y la Aboukir (F-946) respectivamente y serían modificadas en Cartagena; y por último también en Ferrol vería la luz una corbeta de nueva construcción para Marruecos bautizada como Teniente Coronel Errahmani con numeral F-501.

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Corbeta Cazadora en el Muelle de Bosch i Alsina en Barcelona (imagen de Jordi Montoro)

Las corbetas de la clase Descubierta eran unos escoltas ligeros dotados de un potente armamento dado su tamaño, para la guerra antiaérea disponían de un lanzador óctuple para misiles Sea Sparrow (en las F-31 a F-34) o Aspide (de las F-35 a F-36) más dos cañones de 40 mm.; para la guerra antisubmarina contaban con un mortero doble de 375 mm. y dos lanzatorpedos triples de 324 mm. y para la guerra de superficie se las podía equipar hasta con ocho misiles antibuque Harpoon más el cañón OTO Melara de 76 mm. que también podía enfrentarse a blancos aéreos. Por esta completa panoplia de armas en unos buques de 88,9 metros de eslora y 1.640 toneladas de desplazamiento se ganaron por derecho propio el mote de las “hormigas atómicas”, que se popularizó durante el despliegue de la guerra del golfo de 1991.

Con el paso del tiempo y el envejecimiento de la serie pronto quedarían obsoletas, no obstante, antes de causar baja la Armada les dio una nueva misión. Todas las corbetas, excepto la Diana que pasó a ser utilizada como buque de apoyo a cazaminas, fueron convertidas a patrulleros de altura y en la actualidad tan solo quedan dos de esta serie, la Infanta Elena (P-76) y la Infanta Cristina (P-77).

Infanta Elena & Infanta Cristina - 1981 - JMF
Corbetas Infanta Cristina F-34 e Infanta Elena F-33 en Barcelona durante la jornada del Día de las Fuerzas Armadas de 1981 (Jordi Montoro)

La corbeta Infanta Elena

La corbeta Infanta Elena, con la que abro esta entrada del blog, es el primer buque de la Armada en llevar este nombre en honor a S.A.R. Elena de Borbón y Grecia, hija del Rey emérito Juan Carlos I y de la Reina Sofía de Grecia. Sería construida en los astilleros de la Empresa Nacional Bazán en Cartagena, siendo botada del 14 de septiembre de 1976 y entregada el 12 de abril de 1980.

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La corbeta Infanta Elena captada por la cámara de Jordi Montoro poco antes de su entrega a la Armada.

Desplaza 1.666 toneladas a plena carga con una eslora de 88,9 metros por 10,4 metros de maga y 5,2 metros de calado. Es propulsado por 4 motores diésel Bazán-MTU 16V956  TB91 de 16.000 hp. a dos ejes con una velocidad máxima de 25 nudos, autonomía de 7.500 millas náuticas a 12 nudos. Dotación, 89 tripulantes.

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La corbeta Infanta Elena entrando en el puerto de Barcelona (archivo personal autor desconocido)

En el momento de la visita a Barcelona aquí tratada iba armado con 1 cañón OTO Melara de 76/62 mm., 1 cañón Oerlikon de 20/120 mm. y 2 ametralladoras de Browning de 12,7 mm., más 2 lanzadores cuádruples Mk.141 para misiles antibuque RGM-84 Harpoon.

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Detalle del la superestructura del puente de mando, se aprecia la falta del mortero de 375 mm. tras el cañón (Antoni Casinos Va)

Su electrónica embarcada consta de un radar de descubierta aérea y de superficie Thales DA-05/2 y otro de descubierta de superficie Thales ZW-06, un radar de navegación Kelvin Hughes Tipo 2007 y un radar Koden MD 3721 y un radar de dirección de tiro Thales WM-25, además cuenta con un sonar de casco Raytheon DE-1160B. Conservó gran parte del resto de ayudas electrónicas y de comunicación, como los sistemas ECM/ESM, sistema de combate, contramedidas activas antitorpedo y señuelos.

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Y en su sección popel se nota la falta de los lanzadores de torpedos, los cañones de 40 mm. y el lanzador de misiles, y su inmejorable estado de conservación y mantenimiento del buque (Antoni Casinos Va)

Breve historial

A su entrada al servicio activo, la corbeta Infanta Elena junto a toda la serie fue integrada en la 21ª Escuadrilla de Escoltas con base en Cartagena, desde allí partían para ejecutar las órdenes encomendadas. La corbeta Infanta Elena, ha participado en multitud de despliegues en misiones nacionales e internacionales, destacando el bloqueo naval con motivo de la Guerra del Golfo de 1991, el operativo de seguridad para recuperar la soberanía del islote del Perejil, las misiones dentro de la UNIFIL (Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano).

A partir del año 2004 sería reclasificada como patrullero de altura, en su nueva misión perdería gran parte del armamento de escolta, se le retirarían los lanzadores de misiles antiaéreos se desinstalaría el mortero antisubmarino así como los lanzadores de torpedos y el lanzador de misiles Sea Sparrow, se conservarían los misiles antibuque Harpoon y su artillería constaría ahora de 1 cañón OTO Melara de 76 mm., 1 cañón sencillo Oerlikon de 20/120 y otros dos sencillos Browning de 12,70 mm.

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En la imagen de izquierda a derecha, patrullero Infanta Elena (P-76), patrullero El Kirch (353), buque de asalto anfibio USS Saipan (LHA-2), USS Simpson (FFG-56) y fragata Mohammed V (611), durante las maniobras “Phoenix Express” de 2006.

En su nueva configuración como patrullero no ha visto mermada su operatividad, más bien todo lo contrario. Aún con una buena capacidad de navegación oceánica, ha realizado diversos despliegues al Océano Índico integrado en la Fuerza Naval Europea y participando activamente en la Operación Atalanta contra la piratería. El 18 de abril de 2012 el patrullero avistó al dhow Nimesha Duwa apresado por piratas somalíes y tras pedir la debida autorización procedió a su liberación.

En el año 2012 junto al patrullero Serviola (P-71) detuvieron al buque cazatesoros Seaway Endeavour, al parecer andaba buscando el pecio del mercante Namur de 6.694 toneladas hundido por el submarino SM U-35 en el mar del Alborán y que posiblemente en sus bodegas habría una preciada carga de oro. Un caso similar ocurrió en el año 2007 con el buque Odyssey que fue ahuyentado por la Descubierta.

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Buque Seaway Endeavour seguido de cerca por la corbeta Infanta Elena (Armada española)

En 2014 se embarcó en la iniciativa “Africa Partnership Station” para ayudar a mejorar la gestión y promover la seguridad marítima en diversos países africanos. También en 2014 escoltó al buque norteamericano MV Cape Ray (T-AKR-9679) encargado de destruir, en sus propias instalaciones a bordo, las armas químicas sirias. Todo ello sin dejar de lado la seguridad en la mar y de todos aquellos que navegan en ella, luchando contra el narcotráfico y salvando de una muerte segura a náufragos y a inmigrantes que se lanzan a la mar en sus precarias embarcaciones en busca de un mejor destino en Europa.

Las últimas corbetas

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Las dos últimas corbetas de la Armada, en primer plano la Infanta Cristina y atracada la Infanta Elena, ahora convertidas a patrulleros de altura (imagen cortesía de Miguel Egea)

Actualmente tan solo quedan dos corbetas (ahora patrulleros) en la Armada: la Infanta Elena (P-76) y la Infanta Cristina (P-77), en un futuro probablemente sean sustituidos por los BAM (Buques de Acción Marítima) de la clase Meteoro mucho más polivalentes, más automatizados y requieren de mucha menos tripulación. Aunque será difícil borrar el recuerdo de las “hormigas atómicas”, tanto para el aficionado como para el marino que ha servido en ellas.

Infanta Elena P76 04 - 2021 - ME
Una de las últimas capturas de la Infanta Elena P-76 (cortesía de Miguel Egea)

 

Escudo Infanta Elena

 

 

Más información:
El patrullero Infanta Elena P-76 en la página web de la Armada española
Libro “Buques de La Armada Española. Historiales (1700-2014)” de Pedro Fernández Núñez, José Mª Mosquera Gómez y José Manuel Budiño Carlés
Libro “Las marinas de guerra occidentales después de la Guerra del Golfo” de Camil Busquets i Vilanova

 

Un encuentro con Neptuno, dios del mar

El día 5 de noviembre de 1888 hacia su entrada al puerto de Barcelona, en visita de cortesía, el buque escuela de guardiamarinas de la Armada española Nautilus al mando del capitán D. José de la Puente, permaneciendo en la ciudad hasta el día 10 de noviembre.

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Corbeta Nautilus (vía Buques de la Armada española a través de la fotografía)

La corbeta Nautilus partió de Cádiz el día 26 de octubre y durante su travesía hacia Barcelona sufrió uno de los peores temporales a los que se enfrentó hasta esa fecha. El violento temporal se parecía más a un huracán y ante la imposibilidad de cruzar el estrecho para entrar al Mar Mediterráneo, sumado a todo ello las pésimas condiciones de navegabilidad con el evidente riesgo de perder el velamen y sufrir daños en el barco, pusieron rumbo a la costa africana para refugiarse cerca de la localidad de Arcila. Allí permanecieron hasta el día 31 esperando a que el temporal arreciara para cruzar el estrecho de Gibraltar, de ahí partieron el mismo día 31 y con más calma pusieron rumbo a Barcelona.

La Nautilus

A mediados de la década de 1880, D. Fernando de Villamil (1845-1898) consigue convencer al Ministro de Marina de la necesidad de instruir a los guardiamarinas en buques de vela tradicionales, su instrucción debería de llevarse a cabo mediante la realización de cruceros en donde aprenderían el oficio de marino.

Corbeta Nautilus navegando a vela (Museo Marítimo de Barcelona)

El Gobierno español le encargó al mismo Fernando Villaamil el estudio de un proyecto de reforma para la instrucción y preparación de los oficiales de la Marina. Aprovechando la estancia en Reino Unido de Villaamil para supervisar el proyecto de su nueva creación, el Destructor, aprovechó para localizar el mejor buque que reuniera las condiciones necesarias como buque escuela.

El barco seleccionado para esta misión fue un clíper de carga de tres mástiles con aparejo de fragata denominado “Carrick Castle”. Este velero fue construido por los astilleros ingleses de “Randolph, Elder & Co.” en Govan (Escocia), siendo botado en 1866. Desde 1868 operó con bandera inglesa para la compañía “Thomas Skinner & Company” hasta 1886 momento en el que es adquirido por el Gobierno español.

Al entrar en servicio en la Armada española se lo bautizó con el nombre de Nautilus y fue calificado como corbeta. Este buque fue construido en acero y madera, incluido su aparejo con jarcias metálicas. Desplazaba aproximadamente 1.700 toneladas, con una eslora de 59 metros por 10,4 metros de manga y  5,4 metros de calado. Su propulsión era completamente a vela con aparejo de fragata que le daba una velocidad máxima de 18 nudos y una autonomía de unos 45 días. Su armamento tan sólo lo formaban 4 cañones de 57 mm. para salvas de saludo; su dotación entre oficiales, suboficiales, guardiamarinas y marineros era de 172 tripulantes.

Una vez en España la corbeta Nautilus queda destacada en Cádiz, en donde de vez en cuando realiza pequeñas navegaciones de instrucción, pero no es hasta abril de 1888 bajo el mando de D. José de la Puente cuando realiza su primer crucero de instrucción de guardiamarinas.

Corbeta Nautilus (vía Buques de la Armada española a través de la fotografía)

La primera vuelta al mundo

En 1892 D. Fernando Villaamil propuso al Gobierno español realizar un viaje de circunnavegación del globo coincidiendo con el IV Centenario del Descubrimiento de América por parte de Cristóbal Colon. Este crucero de instrucción se realizaría con la corbeta Nautilus y su ruta comprendería todo el globo, dando la vuelta al mundo en viaje de instrucción desde noviembre de 1892 a agosto de 1894.

Por vez primera no se realizaría una vuelta al mundo en barco ni por motivos políticos, ni por iniciativa científica, ni para enseñar el pabellón mediante una escuadra militar, si no que se destinaria el viaje al aprendizaje de la vida en la mar y al adiestramiento de nuevos marinos y oficiales.

Así pues siendo aprobado el viaje en julio de 1892, el día 12 de ese mismo mes es entregado el mando de la Nautilus al capitán de fragata D. Fernando Villaamil, el cual se trasladó a Ferrol para comenzar los preparativos previos a la marcha.

La corbeta Nautilus partió de Ferrol el día 30 de noviembre, la derrota del viaje visitó los siguientes puertos:

Derrota
Derrota de la corbeta Nautilus (vía Viaje de circunnavegación de la corbeta Nautilus)

Ferrol – Las Palmas – Bahía de Todos los Santos (Brasil) – Cape Town (África) – Puerto Adelaida (Australia) – Victoria – Melbourne – Sídney – New Castle – Wellington (Nueva Zelanda) – Littleton – Valparaíso (Chile) – Paso de Cabo de Hornos – Montevideo (Uruguay) – Buenos Aires (Argentina) – San Juan de Puerto Rico – New York (Estados Unidos) – Plymouth (Reino Unido) – Brest (Francia) – San Sebastián (España) – Bilbao – Ferrol.

Encuentro con Neptuno

Un mes exacto desde su partida de Ferrol y después de visitar el puerto de Las Palmas, la noche del 30 de diciembre de 1892 según relata el mismo Villaamil en su “Viaje de circunnavegación de la corbeta Nautilus”, cruzaron el Ecuador pasando del hemisferio norte al hemisferio sur. Esa misma noche el dios Neptuno gobernador de todos los mares y océanos hizo acto de presencia, previamente, mediante una potente voz que surgía desde lo alto del palo trinquete, interrogó al oficial de guardia por el nombre y destino del buque, a la respuesta del oficial, Neptuno contestó que debía cobrar su esperado tributo dándoles el plazo de unas horas para preparase.

Descenso de Neptuno
Escenificación del descenso de Neptuno desde el palo trinquete ((vía Viaje de circunnavegación de la corbeta Nautilus)

Al día siguiente reapareció el dios del mar con su séquito en la proa del Nautilus, tras recorrer todo el buque llegaron a la popa en donde se encuentra el comandante Villaamil y le ordena que le ceda el mando absoluto del Nautilus, ¿quién es él para contrariarle?. Después de cederle el mando del barco, Neptuno llama a su presencia a algunos ayudantes como un oficial de guardia, timoneles, contramaestres, un notario y sobre todo, a un barbero.

Ante Neptuno el notario pasa lista de todos aquellos marineros neófitos al cruce de ecuador y les pide su tributo, si no pueden satisfacer dicho pago se les castigará. El castigo, cruel donde los haya, es sentar al neófito al borde de una tina con agua y o bien se les da un baño en ella o se les embadurna con grasa negra o lo peor de todo, se los afeita.

Después de esta ceremonia de iniciación y de un buen banquete, Neptuno dios del mar desaparece rápidamente a la espera del siguiente barco, mientras a bordo de la Nautilus la navegación sigue con la esperada normalidad, excepto para aquellos que debieron de pagar con su bello y andan algo ligeros.

La tradición

El origen de esta tradición es algo incierto, mientras algunas fuentes citan a los vikingos como punto de partida de este rito de iniciación, otros adjudican el inicio de esta tradición a marinos portugueses en la edad media.

El relato de Villaamil como el de tantos otros más recientes es muy suave, el neófito como mucho termina la jornada sin barba y con un documento que certifica su paso por el ecuador, pero en la antigüedad estos rituales eran más crueles. En ocasiones se ataba una cuerda al neófito y se lo tiraba al mar para luego recuperarlo y llevarlo a bordo, todo ello entre las risas y las bromas de muchos, claro que el susto no se lo quitaba nadie.

Sea como fuere su punto de partida y su ejecución, queda patente la importancia de este ritual en la antigüedad cuando viajar más allá del horizonte ya tenía sus propios riesgos, como el de caer en el abismo y ser devorado por monstruos, cuanto más peligroso debería ser cruzar de un hemisferio a otro. Por tanto con esta ceremonia se obtenía el compromiso de los nuevos marineros en su nueva vida en la mar y como prueba de fuego para sobrellevar las largas travesías que les esperaban.

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Fontana del Nettuno en Bolonia (Antonino Diano)

En la actualidad

Por fortuna esta tradición aún no se ha perdido del todo, hace escasamente un mes en pleno siglo XXI y cerca de 130 años después que la corbeta Nautilus, el buque escuela Juan Sebastián de Elcano en ruta hacia Rio de Janeiro en Brasil, tuvo la ocasión de cruzar el Ecuador una vez más y tal y como relata en su diario de a bordo recibieron la visita de Neptuno que por lo visto se siente a gusto en él ya que lo ha visitado en 58 ocasiones. Aunque los más veteranos de abordo sabían que visita debían de esperar, los mas noveles no tenían conocimiento del precio que iban a pagar por cruzar la línea.

En este enlace podéis leer el relato de uno de estos neófitos titulado “El día que conocí al rey de los mares” en la página web oficial de la Armada española.

Mas estos no son los únicos relatos del encuentro con el dios del mar en la Armada española, basta con adentrarse un poco en los archivos de esta institución y observar que los encuentros con Neptuno son más frecuentes de lo que cabría esperar, muchos neófitos ya han pagado su tributo y a juzgar por lo aquí relatado, muchos más van a tener que tributar.

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Otra de las maneras más discretas de celebrar el cruce del Ecuador es pintando de rojo el alavante de proa (vía Flikr Armada española)

En cuanto a la corbeta Nautilus, siguió con su vuelta al mundo y a la vuelta de ella aún le quedaban muchas más aventuras por vivir, pero esta ya es otra historia.

 

Para saber más:
Libro “Viaje de circunnavegación de la corbeta Nautilus” por Fernando Villaamil
Artículo en La Vanguardia sobre la tormenta sufrida por la corbeta Nautilus en Noviembre de 1888

Corbeta Barroso V-34

El día 23 de marzo de 2018 efectuaba su entrada al puerto de Barcelona, en visita de cortesía y para descanso de su tripulación, la corbeta Barroso con numeral V-34 de la Marina de Guerra de Brasil (Marinha de Guerra). Procedió a atracar en el Muelle de Barcelona paramento este junto al edificio del World Trade Center, lugar en el que permanecerá hasta el día 26 de marzo.

Corbeta Barroso V-34 (Antoni Casinos Va)

La corbeta Barroso nació de un proyecto de construcción de corbetas de mediados los años ’80 llamada clase Inháuma. Se planeó la construcción de 12 a 16 buques, pero por problemas económicos tan sólo se pudieron construir cinco entre 1986 a 2002. La última unidad la corbeta Barroso difiere en muchos elementos respecto a sus hermanas y se podría decir que pertenece a otra serie distinta.

Este barco está destinado a realizar misiones de patrulleros de zona económica exclusiva, como escolta ligero e incluso misiones antisubmarinas.

La Marina de Brasil está desarrollando un nuevo proyecto de corbetas llamado Tamandré, con 2.790 toneladas de desplazamiento y 103 metros de eslora, este nuevo buque será el perfecto sustituto de la Barroso en 2021 o 2022.

Especificaciones técnicas

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Clase: Barroso o Inháuma modificada
Tipo: Corbeta
Astillero: Arsenal de Marinha, Rio de Janeiro, Brasil.
Botadura: 20 de diciembre de 2002
Alta: 19 de agosto de 2008
Desplazamiento: 2.350 Tm. a plena carga
Dimensiones: 103,4 x 11,4 x 5,3 metros.
Propulsión: CODOG, 1 turbinas a gas General Electric LM2500 de 27.490 shp. y 2 motores diesel MTU 1163 TB93 a dos ejes, velocidad máxima 27 nudos; autonomía máxima 4.000 millas náuticas a 15 nudos.
Dotación: 154.
Armamento: Artillería, 1 de 113 mm. Vickers Mk. 8, 1 cañón Bofors Trinity Mk. 3; 2 lanzadores dobles de misiles antibuque MBDA Exocet MM-40; 2 lanzadores triples para torpedos antisubmarinos ARES SLT mod. 400 de 324 mm. para torpedos Mk. 46 mod. 5.

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Cañón Bofors de 40 mm. y lanzadores de bengalas/señuelos (Antoni Casinos Va)

Electrónica: Radar de descubierta aérea y de superficie RAN-20S 2D, de descubierta de superficie Terma Scanter, 1 radar de navegación Terma SCANTER, 1 radar de dirección de tiro Orion RTX-30, 1 sistema optrónico Saab EOS-400; sonar de casco EDO 99C.
Sistema ECM Elebra ET/SLQ-1A, sistema ESM Cutlass B1BW, lanzadores de bengalas y señuelos Elebra SLDM.

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Detalle del puente y los lanzadores de misiles Exocet (Antoni Casinos Va)

Aeronaves: dispone de cubierta de vuelo a popa y hangar para operar con un helicóptero Westland Super Lynx Mk. 21A.

 

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Corbeta Braunschweig F-260

El día 3 de junio de 2017 efectuaba su entrada al puerto de Barcelona, en visita de cortesía, la corbeta Braunschweig F-260 de la marina de guerra de Alemania (Deustche Marine), procediendo a atracar en el Muelle de Barcelona paramento norte junto al edificio del World Trade Center, en donde permaneció hasta el día 6 de junio.

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Corbeta Braunschweig F-260 (Jordi Montoro)

Esta corbeta pertenece a la clase a la que le da el nombre, también se la denomina Tipo K130. De esta serie se proyectó la construcción de 10 unidades para sustituir a las lanchas lanzamisiles de la clase Guepard. Finalmente tan sólo se han construido 5 unidades entre los años 2004 a 2013 y se espera la construcción de una nueva serie de corbetas para complementar a las de la clase Braunschweig.

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KD Pahang 172 de la Real Armada de Malasia del tipo MEKO 100 (Wikipedia)

Su diseño está basado en la serie de buques MEKO 100 de construcción alemana y su perfil de misión son las tareas de vigilancia costera y el ataque a objetivos en tierra.
Su hangar es demasiado pequeño para alojar a un helicóptero convencional y está destinado a los drones Camcopter S-100, de los que puede embarcar dos unidades.

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Drone Camcopter S-100 (Wikipedia)

Especificaciones técnicas:

Braunschweig F260

Clase: Braunschweig o K130
Tipo: Corbeta
Astillero: Astilleros Blohm + Voss, Hamburgo, Alemania.
Botadura: 19 de abril de 2006
Alta: 16 de abril de 2008
Desplazamiento: 1.840 Tm.
Dimensiones: 89,12 x 13,28 x 3,4 metros.
Propulsión: 2 motores diesel MTU 20V 1163 TB 93 de 19.840 hp. a dos ejes, velocidad máxima 26 nudos, autonomía 4.000 millas nauticas a 15 nudos.
Dotación: 65.
Armamento: Armamento: Artillería, 1 cañón OTO Melara de 76 mm., 2 cañones automáticos Mauser BK-27 de 27 mm.; misiles, 4 lanzadores para misiles antibuque RBS-15 Mk. 3, 2 lanzadores de 21 celdas CIWS RAM; 2 railes para misiones de minador con una capacidad para 34 minas navales Mk. 12.
Electrónica: Radar multifunción Cassidian TRS-3D, 2 radares de navegación, sistemas optrónicos MIRADOR; guerra electrónica, sistema ESM UL-5000K, 2 lanzadores de señuelos TKWA/MASS.

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Corbeta Braunschweig F-260 con un drone Camcopter S-100 en la cubierta de vuelo (Bundeswehr)

Aeronaves: Dispone de cubierta de vuelo a popa para operar con un helicóptero, o dos drones Camcopter S-100.

 

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