Un 29 de marzo de 1904 llegaba al puerto de Barcelona el crucero protegido Río de la Plata de la Armada Española. Procedía de Cádiz y, en el puerto barcelonés, esperó hasta la llegada del rey Alfonso XIII, visita real que coincidió con los funerales de la reina Isabel II. Durante la estancia del rey, el crucero Río de la Plata escoltó al yate real Giralda en las excursiones que el monarca español realizó por la costa catalana.

(imagen de la colección del Museu Marítim de Barcelona)
Mientras en puerto, esos días de finales de marzo y principios de abril, se congregaron distintos buques de guerra. Uno de ellos era el guardacostas Numancia, más los cruceros italianos Umbria y Varese y la segunda escuadra francesa del Mediterráneo, compuesta por seis buques encabezados por el contralmirante Barnaud, con el acorazado Iena como buque insignia.
El crucero Río de la Plata fue construido en los astilleros franceses de Forges et Chantier de la Mediterranée en 1896; desplazaba unas 1.800 toneladas y tenía 76 metros de eslora, propulsado por dos máquinas a vapor de triple expansión de 6.000 CV, que le daban unos 20 nudos. Iba armado con 2 cañones de 140 mm, 4 de 105 mm, 6 de 57 mm y 4 ametralladoras de 37 mm.

(imagen del Naval History and Heritage Command)
Este crucero fue producto del esfuerzo económico realizado por algunas asociaciones patrióticas españolas durante la guerra de Cuba de 1898. Mucha gente quiso poner su granito de arena proporcionando su dinero para la construcción de buques de guerra; el Río de la Plata costó 3.650.000 pesetas, que fueron donadas por los españoles emigrados a Argentina y Uruguay. Otros casos similares fueron el cañonero torpedero Nueva España y el crucero protegido Extremadura, cuyo coste fue sufragado por españoles emigrados a México.
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