El 21 de marzo de 1967 amaneció en el puerto de Barcelona con un gran transatlántico fondeado cerca de su bocana; se trataba del RMS Queen Elizabeth de la Cunard, que en Barcelona realizó una escala del crucero que estaba realizando.

El RMS Queen Elizabeth fondeado frente a Barcelona
Al mando de su capitán Geoffrey Marr, había llegado mucho antes del alba, a las 6:30 horas
(imagen de Galilea de la colección del Museu Marítim)

A su llegada subieron a bordo las autoridades portuarias y de la ciudad. A bordo del transatlántico viajaban un millar de pasajeros, la mayoría ingleses y norteamericanos, que disfrutaban de un crucero de placer por aguas atlánticas y del Mediterráneo, pasajeros que pagaron alrededor de 6.250 dólares por pasaje (65.000 dólares al cambio actual). El crucero comenzó en el puerto de Nueva York el 25 de febrero y finalizó allí el 31 de marzo.

Durante el viaje realizó escalas en distintos puertos del Atlántico, el Mediterráneo y el norte de África, entre ellos Las Palmas, Gibraltar, Tánger, Alejandría, Beirut, Haifa, Atenas, Nápoles, Cannes, Barcelona, Lisboa y Madeira. Debido a sus grandes dimensiones, en algunos de estos puertos no podía atracar directamente en muelle y debía fondear en la rada, realizando el desembarque de pasajeros mediante embarcaciones auxiliares.

Recorte del Diario de Barcelona con una imagen del transatlántico captada desde Montjuic

El RMS Queen Elizabeth fue un superviviente de la Segunda Guerra Mundial que realizó su primer viaje inaugural comercial ocho años después de su botadura. Acabada la guerra tampoco tuvo una vida marinera fácil y terminó con un destino poco afortunado tras su pérdida en Hong Kong, quedando sus restos parcialmente en el fondo del puerto y posteriormente enterrados bajo ampliaciones de la actual zona portuaria de contenedores.

El RMS Queen Elizabeth

Fue construido por los astilleros de John Brown and Company para la naviera Cunard White Star Line, siendo puesto a flote el 27 de septiembre de 1938 y entregado el 2 de marzo de 1940. Desplazaba unas 83.000 toneladas con una eslora de 314,2 metros, por 36 metros de manga y 11,8 metros de calado. Era propulsado por cuatro turbinas de vapor Parsons de simple reducción con engranajes, que desarrollaban una potencia total de 200.000, que conectadas a cuatro ejes obtenía una velocidad máxima de 28,5 nudos. Podía transportar un máximo de 2.200 pasajeros repartidos en tres clases.

Vía British Pathé – YouTube

Tras su botadura y durante su fase de acondicionamiento, la Cunard Line recibió instrucciones del Almirantazgo británico para acelerar la salida del buque de los astilleros de Clydebank y evitar que permaneciera en aguas británicas más tiempo del necesario.

Estas directrices se enmarcaban en las preocupaciones estratégicas del momento, ya que el RMS Queen Elizabeth era considerado un activo naval de gran valor y potencialmente vulnerable a la inteligencia enemiga al inicio de la Segunda Guerra Mundial.

A toda máquina

Para despistar a posibles observadores, se difundió deliberadamente la idea de que el buque se dirigiría a Southampton para completar su equipamiento. Sin embargo, el plan real era muy distinto: el transatlántico zarpó el 3 de marzo de 1940 en su viaje inaugural directamente hacia Nueva York, sin escalas y prácticamente sin anunciarlo.

El barco partió con una tripulación reducida, en gran parte procedente del RMS Aquitania, y muchos de sus miembros desconocían el verdadero destino. Se les indicó que prepararan equipaje para una travesía más larga de lo habitual, aunque oficialmente se les hizo creer que sería un traslado corto.

Vía British Pathé – YouTube

El transatlántico quedó al mando del experimentado capitán John Townley, cuyas órdenes, selladas y abiertas en alta mar, eran las de alcanzar Nueva York en solitario y sin escolta naval. Para lograr su objetivo debía mantener silencio de radio durante toda la travesía; seguir una ruta variable y no predecible, modificando el rumbo en zigzag para evitar posibles submarinos; navegar a la máxima velocidad posible; no detenerse bajo ninguna circunstancia, salvo emergencia grave, y evitar cualquier contacto con otros barcos.

El 3 de marzo de 1940 el RMS Queen Elizabeth partió de Clydebank en completo silencio y, tras una travesía a una media de 26 nudos, se demoró seis días en cruzar el océano Atlántico. Quedó atracado en el muelle de la Cunard en el Hudson, en torno al Pier 90, junto a otros dos de los transatlánticos más grandes del mundo, el RMS Queen Mary y el Normandie, un hecho histórico que tan solo ocurrió una vez.

De derecha a izquierda: Queen Elizabeth, Queen Mary y Normandie
(State Library of New South Wales collection vía Wikimedia Commons)

Tras su acabado y conversión a buque de transporte de tropas, navegó entre América, Europa, África y el Pacífico, siendo un activo muy importante tanto en capacidad de transporte como en velocidad. Durante la posguerra fue clave para repatriar a los soldados a sus países.

Universidad flotante

Pasada la guerra, logró realizar su primer viaje comercial el 16 de octubre de 1946, zarpando desde Southampton con destino a Nueva York. El RMS Queen Elizabeth desarrolló prácticamente toda su carrera en una única gran línea: la del Atlántico Norte. Tras su entrada en servicio comercial en 1946, operó de forma regular entre Southampton y Nueva York, con escalas habituales en Cherburgo o en Le Havre según la demanda y la organización de cada viaje. De forma ocasional, y en sus últimos años en la Cunard, realizó algún crucero turístico, como el que lo llevó a Barcelona en marzo de 1967. Este transatlántico fue otra de las víctimas de la aviación comercial y fue retirado del servicio en 1968.

En el puerto de Cherburgo
(imagen de Roland Godefroy vía Wikimedia Commons)

Se salvó del soplete cuando fue convertido en una atracción turística de 1969 a 1970 en Port Everglades en Florida. No obstante, la Cunard lo puso a la venta y lo adquiere el magnate de Hong Kong C. Y. Tung, que quiso convertirlo en una gigantesca universidad flotante bajo el nombre de Seawise University, al estilo del Seven Seas del profesor de psicología James Edwin Lough. Sin embargo, el proyecto no llegó a realizarse nunca.

Su final

Fue trasladado a su nuevo puerto base en Hong Kong en una larga y complicada travesía a causa de sus calderas. Allí comenzó su transformación y se instalaron aulas y zonas de estudio y alojamiento para estudiantes. Pero fue durante esta reconversión cuando llegó su final. El 9 de enero de 1972, con los trabajos prácticamente acabados, el barco sufrió un incendio con diversos focos. Rápidamente se descontroló y los equipos de extinción no lograron combatirlo adecuadamente. El transatlántico se escoró por estribor y se hundió en la Bahía Victoria de Hong Kong.

El Seawise University en llamas
(vía Wikimedia Commons)

Una investigación posterior no aclaró quién pudo ser el responsable, pero se barajaron otras causas como un posible fraude al seguro y/o tensiones laborales o conflictos políticos en el contexto de los trabajos de reconversión en Hong Kong.

Los restos del RMS Queen Elizabeth descansan en las coordenadas 22°19′43″N 114°06′44″E, bajo la terminal de contenedores Kwai Tsing de Hong Kong.

Más información:
Diario de Barcelona del 22 de marzo de 1967 página 19
Diario La Vanguardia del 21 de marzo de 1967 página 25

Deja un comentario

Tendencias