Feliz fue la llegada, el 23 de julio de 1911, cuando una gran multitud se reunió en el Muelle del Portal de la Paz para recibir al vapor Miramar de la compañía Isleña Marítima, que ese día hacía una escala de dos días con más de 600 excursionistas en un crucero organizado por el diario La Última Hora.

El vapor atracó a las 8:30 horas de la mañana al ritmo de la banda de música que viajaba a bordo, el Miramar estaba completamente empavesado, al igual que los vapores Balear y Lulio de la misma compañía.

Llegada del Miramar a Barcelona
(imagen publicada en el diario La Actualidad/BNE)

El 21 de julio en el citado diario se publicó una nota informativa de la partida del Miramar y las instrucciones que debían seguir sus excursionistas para embarcar y, a la llegada a Barcelona, poder disfrutar de dos días de actividades. Cuatro días más tarde en primera plana se comunicaba la feliz llegada al puerto de la ciudad Condal.

En el artículo, firmado por Serraclara y Luis Alemany, destacaron el buen ambiente que se respiraba a bordo del vapor, los expedicionarios disfrutaron del viaje en cubierta amenizado por un piano instalado en la toldilla con algunas actuaciones de canto con ópera y zarzuela. El vapor se comportó muy bien, con una travesía sin complicaciones llegando a la altura del Faro del Llobregat a primeras horas de la mañana del 23 de julio y al entrar en puerto la banda de música de la Misericordia lo celebró tocando distintas piezas.

Postal con el Miramar atracado junto al Portal de la Pau en fecha desconocida
(imagen de Àngel Toldrá Viazo de la colección del Museu Marítim de Barcelona)

A su llegada, subieron a bordo el alcalde accidental de Barcelona, señor Serraclara, acompañado de sus concejales, además del jefe de la Guardia Urbana, D. Manuel Ribe. También subió la junta directiva del Círculo Balear, presidida por D. Emilio Pou. Los representantes de la prensa de Barcelona embarcaron igualmente con una comisión de la Asociación de la Prensa, siendo presentados a nuestros periodistas por Emilio Oliver y José Palou Garí.

Tras los actos protocolarios con las autoridades y la prensa, los excursionistas desembarcaron del Miramar, al son de la Banda Municipal y la de Caridad de Barcelona, contestadas desde el Miramar por la banda de la Misericordia.

Estos fueron tiempos felices para este vapor cuya vida no superó los años de la Primera Guerra Mundial, sucumbiendo no por la guerra pero si a causa de ella.

El Miramar

Este vapor fue construido por los astilleros italianos de N. Odero & Co. en el barrio de La Foce en Génova, su botadura se retrasó debido a la mala mar y tras esperar mes y medio a que el tiempo mejorara, la ceremonia pudo llevarse a cabo el 17 de diciembre de 1903 y su entrega se efectuaría en enero de 1904. De 1.724 toneladas de registro bruto, tenía una eslora de 82 metros de eslora, por 11 metros de manga y 5,33 metros de calado. Podía transportar cómodamente a 206 pasajeros más carga y correo.

El vapor Miramar
(imagen de Ballell vía el Mundo Gráfico-BNE)

El vapor Miramar, al mando del capitán Juan Singala, inició sus operaciones tras completar los trámites de abanderamiento en abril de 1910, realizando primero viajes especiales, como recibir al Rey Alfonso XIII y acompañarlo por la costa de Mallorca e Ibiza. Posteriormente se incorporó a la línea regular Palma‑Barcelona, ejerciendo como buque insignia de la flota de Isleña Marítima hasta la llegada del vapor Rey Jaime II en octubre de 1910.

Otros viajes fuera de sus rutas comerciales fueron el de transportar peregrinos a Civitavecchia en 1910 y 1912 y las excursiones organizadas por el diario La Última Hora. Prestó sus servicios principalmente en la línea Barcelona-Palma, formando parte de los conocidos “cisnes” de la compañía junto al Balear y el Rey Jaime II.

Ese año de 1918 la Isleña Marítima se constituye como una filial de la Compañía Trasmediterránea y su flota pasa a operar a la recién creada naviera, entre ellos el Miramar. Sin embargo, durante la Primera Guerra Mundial todos los sectores se vieron afectados por la escasez, como el energético que requería carbón para los vapores y la industria española. El Miramar cambiaría su función del transporte de correo y pasajeros al del transporte de carbón, su casco se pintaría de negro y su primer y último viaje lo realizó con rumbo a Musel para llevar carbón a Cádiz.

Su naufragio

La madrugada del 8 de febrero de 1918 cuando el Miramar volvía a Cádiz bajo unas condiciones meteorológicas adversas y con mucha niebla, embarrancó cerca de cabo Ortegal al norte del pueblo de Cariño (A Coruña), concretamente en los acantilados de Gargacido. En aquellas condiciones el rescate de los supervivientes fue muy complicado. El buque se dio por perdido junto a su carga, sobrevivieron 26 tripulantes que fueron alojados en las casas de los vecinos de Cariño y otros 10 fallecieron siendo sepultados en el cementerio de esta localidad.

En homenaje y recuerdo al naufragio del Miramar, la campana del vapor se conserva en el campanario de la parroquia de San Bartolomeu de Cariño bajo la campana principal.

Antaño la campana se utilizó para realizar el «toque a difuntos» si el difunto era un recién nacido o un niño
(vía Google Maps)

Más información:
El vapor Miramar en la página web de Trasmeships de Laureano García
La llegada de los excursionistas a Barcelona en publicado en el diario La Última Hora del 24 de julio de 1911 vía Biblioteca Virtual de Prensa Histórica

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