Lanchas torpederas G-5 en España

El día 8 de enero de 1939 llegaban a Barcelona provenientes del puerto de Portmán las lanchas torpederas y antisubmarinas 11 y 21 de la Marina de guerra de la República Española.
Su viaje de cinco días a la que sería su nueva base fue de todo menos tranquilo, el mal tiempo les obligó a refugiarse en Jávea, y en la escala que realizaron en el puerto de Valencia fueron atacadas por aviones de las tropas sublevadas, la lancha número 11 por poco no quedó varada en Cullera debido a una avería y finalmente lograron llegar a la ciudad Condal. Estas lanchas se unieron a la número 31 que se hallaba en reparaciones después de su última patrulla de Barcelona a Mahón.

Número 11
Lancha torpedera republicana número 11 (vía Revista de Historia Militar de Junio 2006)

El traslado de estas lanchas desde su base en el puerto de Portmán a Barcelona estaba motivado por el necesario refuerzo de medios navales republicanos a las costas catalanas debido a la intensificación de los combates en la ofensiva de Cataluña entre diciembre de 1938 a febrero de 1939.

Estas lanchas torpederas formaban parte de la ayuda militar que prestó la Unión Soviética de Stalin a la República Española, y llegaron a España gracias a la denominada Operación X organizada entre otros por el que más tarde sería calificado como héroe de la Unión Soviética, el oficial de marina Nikolái Guerásimovich Kuznetsov.

La Operación X

Kusnetsov
Kuznetsov

Poco después del inicio de la Guerra Civil española en julio de 1936, el líder de la Unión Soviética Iósif Stalin (1878-1953), enviaba a España a un joven oficial de la marina de guerra soviética llamado Nikolái Guerásimovich Kuznetsov (1904-1974) que con tan sólo 32 años de edad se convertiría en el agregado naval soviético en España y asesor y coordinador de toda la ayuda prestada por este antiguo estado euroasiático a la República Española en la denominada Operación X.

Paralelamente en 1936 se creaba en Londres el Comité de No Intervención, mediante este comité se buscaba la manera de evitar que otras naciones intervinieran en el conflicto y de esta manera internacionalizar la guerra, traspasando las fronteras españolas. A finales de 1936 la mayoría de potencias europeas firmaron el Pacto de No Intervención, comprometiéndose a no influir de ninguna forma en la guerra española. En este Pacto se incluía la firma de Alemania, Italia y la Unión Soviética.

Representantes soviéticos en el Comité de No intervención nunca cejaron de afirmar que si los estados fascistas apoyaban a las tropas sublevadas del General Franco, ellos seguirían enviando suministros y material de guerra al bando republicano.
Por este motivo una de las tareas más complicadas de la Operación X fue la de lograr que todo el material solicitado más el personal técnico y voluntarios llegaran a los puertos bajo control republicano en España, esta fue la tarea del agregado naval soviético a España, Kuznetsov.

Kuznetsov se tuvo que enfrentar a diversos inconvenientes, uno de ellos fue el logístico y naval, las marinas de guerra de la Unión Soviética y de la República Española no disponían de suficientes buques para tal empresa y debían de desviar a barcos mercantes de sus rutas habituales de comercio para enviar material de guerra desde puertos soviéticos a España.

Otro de los inconvenientes se encontraba en el Pacto de No Intervención, aunque la Unión Soviética admitía la ayuda a la República Española, nunca hizo público en que medida y proporción ayudaban al gobierno español, por tanto los mandos soviéticos y españoles se tuvieron que inventar toda una red de camuflaje de buques y cargas debidamente coordinados utilizando rutas marítimas alternativas a fin de romper el bloqueo naval alrededor de las costas españolas.
En su empeño para llegar a puertos controlados por la República Española, los buques soviéticos y republicanos intentaban evitar en todo momento las rutas habituales de comercio, dando un rodeo por las costas del norte de África y si no existía otra opción que no fuera la de cruzar o navegar una ruta comercial, como por ejemplo en el estrecho de los Dardanelos, los buques y la tripulación se camuflaban lo máximo posible, cambiando la bandera del buque o incluso disfrazando a sus tripulantes.

Por último el tramo más peligroso para estas dotaciones se hallaba en las proximidades de las costas españolas. Estos buques navegaban en misión militar pero sin escolta alguna, excepto cuando alcanzaban las costas españolas. A pesar de que el bloqueo naval era fácil de burlar, los buques mercantes se exponían al ataque de aviones y barcos de guerra de ambos bandos, y sobre todo de los submarinos italianos que patrullaban el Mediterráneo en busca de buques de suministros soviéticos y republicanos.

El único momento en que podían considerarse a salvo era en los encuentros con buques de guerra republicanos cerca de aguas españolas para poder ser escoltados a puerto seguro.

Las lanchas torpederas G-5

Las lanchas torpederas Tupolev G-5, Glissiryuschchyi Nº 5 en ruso, fueron diseñadas poco antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, habiéndose producido 321 unidades en 8 series distintas entre 1933 a 1941 que sirvieron en las marinas de guerra de la Unión Soviética, Finlandia, Corea del Norte y en ambas Marinas de guerra española, la republicana y la nacional.

Las lanchas del tipo G-5 eran una mejora del modelo Sh-4, ambas diseñadas por el pionero de la aviación soviética Andrei Tupolev (1888-1972).
Su casco estaba construido con duraluminio y su forma era similar a las lanchas Thornycroft excepto por la proa modificada que asemejaba a una ballena y ligeramente convexo en su popa para propiciar el efecto Lürssen. Gracias a su diseño estas lanchas eran más estables a mayor velocidad y su estela era menor por lo que aumentaba su supervivencia y su habilidad para realizar ataques por sorpresa.

Tupolev G-5
Lancha torpedera Tupolev G-5 (archivo personal de Josep de Dios)

Desplazaban 14,03 toneladas con una eslora de 19,1 metros por 3,5 metros de manga y 0,60 metros de calado.
Eran propulsadas por dos motores Mikulin GAM-34B alimentados con petróleo de 635 hp. cada uno a dos ejes, con una velocidad máxima de 48 nudos (88 km/h) y una autonomía de 80 a 90 millas a velocidad máxima. Dotación, cinco tripulantes.

Torpedera Sovietica
Torpedera soviética (autor desconocido)

Su armamento en distintas configuraciones constaba de dos torpedos de 533 mm. del modelo 53-27 situados a popa sin torpedos de reserva a bordo, 12 cargas de profundidad de los modelos M-1 o VM, 4 minas del modelo R y una ametralladora antiaérea Degtyareva Aviatsionnyi de 7,62 mm.

Llegada de las lanchas a España

Gracias a la Operación X el día 1 de mayo de 1937 desembarcaban en la Base Naval de Cartagena provenientes de Odesa las dos primeras lanchas torpederas del tipo G-5. Estas iban a bordo de la motonave Cabo de Santo Tomé de 12.589 toneladas de registro bruto, de la naviera Ybarra y Cía. Este mismo buque también transportaba repuestos para las mismas, más ocho torpedos de 533 mm. y cinco ametralladoras Degtyarev de 7,62 mm.

Estas lanchas y su personal técnico soviético a su llegada ocuparon temporalmente las instalaciones de la Escuela de Submarinos dentro de la Base Naval de Cartagena a la espera de la recepción de las otras dos lanchas adquiridas por la Marina de guerra de la República Española.

El día 21 de junio a bordo del mercante español Aldecoa de la Compañía Marítima del Nervión, llegaron las otras dos lanchas G-5 esperadas. Como en el caso anterior, además de los torpedos, el Aldecoa trajo suministros, repuestos más 200 cargas de profundidad de los tipos M-1 y VM, y seis ametralladoras de 7,62 mm.

Con las cuatro lanchas torpederas operativas se formó la denominada Flotilla de Lanchas Torpederas las cuales recibieron los numerales 11, 21, 31 y 41. Su base se trasladó al pequeño puerto de Portmán en julio de 1937, a unos 20 kilómetros al este de la base naval de Cartagena y fuertemente custodiada por las baterías de costa de La Chapa y Las Cenizas con cañones de 381 y 152 mm. En sus instalaciones los oficiales soviéticos adiestraron a los marinos republicanos en el funcionamiento, mantenimiento y tácticas de guerra de las lanchas torpederas G-5.

Portmán
Bahía de Portmán (RTVE)

Algunas misiones

Desde la base naval de Portmán las lanchas partían con tripulaciones mixtas de marinos soviéticos y republicanos, para dar escolta a los buques, que procedentes de distintos puertos soviéticos del Mar Negro, llegaban a la España republicana cargados con material de guerra. Sus zonas de patrulla habituales comprendían el litoral Mediterráneo catalán y valenciano hasta Cartagena.

Una de las misiones en donde estas lanchas podrían haber demostrado sus capacidades torpederas fue en la denominada Batalla del Cabo de Palos.
La noche del 5 al 6 de marzo de 1938 la Marina de guerra republicana habiéndose enterado de la presencia de tres grandes cruceros de las tropas sublevadas en la bahía de Palma, organizó un gran ataque a fin de lograr un duro golpe al bando nacional.
Estos tres cruceros eran los Baleares, Canarias y Almirante Cervera, que provenían de escoltar a un convoy italiano.
El eje del plan de batalla republicano implicaba directamente a las lanchas torpederas 11, 21 y 31 la cuales debían de realizar un ataque por sorpresa a la medianoche del día 5. A la zona y para darles apoyo se desplazó la 1ª Flotilla de destructores compuesto por los Escaño, Jorge Juan, Ulloa y Almirante Valdés; más los cruceros Libertad y Méndez Núñez que iban escoltados por la 2ª Flotilla de destructores, los Sánchez Barcaiztegui, Almirante Antequera, Lepanto, Gravina y Lázaga.

Según el plan establecido las lanchas torpederas, después de aprovisionarse de combustible, debían de proceder en solitario hacia a la bahía de Palma a media noche para atacar a los cruceros nacionales.
A causa del mal tiempo las lanchas torpederas no pudieron alcanzar sus objetivos, ni tan siquiera lograron llegar al primer punto de encuentro establecido en Alicante.
La batalla, sin las lanchas G-5, se saldaría con el hundimiento del crucero Baleares de 10.000 toneladas probablemente por torpedos lanzados por el destructor Lepanto.

Crucero Baleares
Crucero Baleares (colección A. Aguilera vía Armada española)

Poco antes de finalizar la guerra, la lancha torpedera número 11, realizó un ataque por sorpresa en solitario la tarde del 13 de enero de 1939 a una agrupación naval nacional compuesta por los cruceros Canarias, Navarra y Almirante Cervera. La lancha torpedera lanzó sus dos torpedos al crucero Almirante Cervera, pasando ambos por popa del mismo y fallando en su ataque, el resto de la flotilla realizó maniobras evasivas a fin de esquivar a otros posibles torpedos y a su vez intentar localizar a la lancha atacante, lancha que logró huir.

Crucero Almirante Cervera
Crucero Almirante Cervera (Armada española)

Durante la guerra tan sólo se perdió en combate una de las cuatro lanchas recibidas de la Unión Soviética, la lancha número 41 fue destruida en un ataque a unas 15 millas frente a la costa de Arenys de Mar el 30 de julio de 1937, durante una misión de escolta al buque mercante griego Laris el cual navegaba bajo bandera panameña con el nombre de Chepo. Este mercante iba escoltado por los destructores Almirante Valdés y Escaño, más las lanchas torpederas números 31 y 41.
Los atacantes fueron dos hidroaviones Heinkel He-59 de la Legión Cóndor, sus múltiples ataques con ametralladora dañaron al destructor Almirante Valdés, a la torpedera número 31 y destruyeron a la torpedera número 41, el mercante acabó encallado cerca de Calella.
Uno de los aviones atacantes resultó gravemente averiado teniendo que amerizar a 15 millas de Blanes, en donde acudió el crucero Canarias para remolcar al hidroavión y rescatar a sus tripulantes.

Fin de la guerra y lanchas supervivientes

Las lanchas restantes sobrevivieron a la guerra, las números 11 y 21, a pesar de que su estado no era el más óptimo, fueron reparadas e incorporadas a la Marina de guerra nacional bajo las nuevas denominaciones de LT-15 para la número 11 y LT-16 para la número 21. Ambas fueron destacadas a la Base Naval de Puntales en Cádiz hasta el 14 de marzo de 1946, fecha en que causaron baja en la Armada.

Por último, la lancha número 31, probablemente no superó la avería que la mantenía inmovilizada en Barcelona desde enero de 1939.

 

Más información:
Revista Española de Historia Militar Nº72 de Junio de 2006 “Las lanchas torpederas rusas del tipo G-5 en la Guerra Civil Española (1936-1939)” por Cesar O’Donnell Torroba
Revista de Historia Naval año 1993 Nº41 “Los marinos de la flota soviética y la asistencia a la España republicana (1936-1939)” por M. Monakov & Y. Ribalkin
Torpederas soviéticas de la Segunda Guerra Mundial en “War Is Over” (ruso/inglés)

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