Tal día como hoy de 1908 se congregaron dos escuadras navales en el puerto de Barcelona. Una era española, compuesta por el crucero Carlos V, los cruceros acorazados Cataluña y Princesa de Asturias, y el contratorpedero Audaz. La otra escuadra, perteneciente a la Marine Nationale francesa, la formaban los acorazados République y Patrie, junto con los destructores Arbalète y Coutelas.

Postal coloreada del crucero Cataluña
(Museu Marítim de Barcelona)

El motivo de esta reunión fue doble: por un lado, la visita oficial del rey Alfonso XIII a la ciudad condal y, por otro, su presencia en la ceremonia de entrega de la bandera de combate al crucero acorazado Cataluña.

Esta fue la segunda bandera de combate entregada en Barcelona desde que el oficial de la Armada española, el capitán de fragata Ramón Auñón, sentara las bases para modernizar este simbólico ritual. La bandera de combate es la enseña que todo buque de guerra iza, como bien su nombre indica, para entrar en combate contra el enemigo, pero también cumple un doble propósito.

Este doble propósito busca unir a la sociedad civil con la institución militar de la Armada. Por ello, la bandera se confecciona en la misma ciudad que la entrega y es entregada por su madrina en una ceremonia formalmente estructurada.

En Barcelona se han entregado trece banderas de combate, y también en el resto de Cataluña, en localidades como Palamós, Tarragona, Sant Feliu de Guíxols, Vilanova i la Geltrú y Roses.

Todas estas banderas, buques y ceremonias están recogidas en mi último libro Banderas de combate entregadas en Barcelona y Cataluña, que podéis encontrar en Amazon.

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