La mañana del 12 de abril de 1935, entre el tráfico comercial habitual, llegaba el transatlántico inglés Duchess of Richmond, procedente del puerto de Lisboa, y quedó atracado en el Muelle de Barcelona junto a la Estación Marítima. Allí desembarcó un nutrido grupo de turistas que rápidamente desapareció al subir a los autocares que los esperaban para visitar los encantos de la ciudad y sus alrededores. Su escala fue breve y, por la tarde, partieron rumbo a su próximo destino: Nápoles.

(imagen de la colección del Royal Museums Greenwich)
Este no fue un transatlántico muy cómodo para navegaciones oceánicas, pero pronto se popularizó y al Almirantazgo británico no le importó requisarlo para utilizarlo durante la Segunda Guerra Mundial, especialmente durante la Misión Tizard.
El Duchess of Richmond
A finales de los años veinte la compañía Canadian Pacific Steamships amplió su flota con una serie de cuatro transatlánticos conocidos popularmente como las «duquesas» (Duchesses) ya que fueron bautizados con los nombres de: Duchess of Bedford, Duchess of Atholl, Duchess of Richmond y Duchess of York, que entraron en servicio entre 1928 y 1929. Los dos primeros fueron construidos por los astilleros John Brown & Company en Clydebank y los dos últimos por Vickers-Armstrongs en Barrow-in-Furness.

(State Library of Queensland vía Wikimedia Commons)

(vía Wikimedia Commons)
Estos cuatro barcos no eran gemelos, pero si muy similares. Compartían similitudes estructurales y había alguna variación en sus esloras, tonelaje y decoración interior. Pero compartían una sola cosa, resultaban algo incomodos cuando las condiciones del mar no eran idóneas y con mucho oleaje los pasajeros notaban mucho el movimiento del barco. Por este motivo se ganaron el mote de las «Drunken Duchesses» (las duquesas borrachas).
El Duchess of Richmond tenía un desplazamiento de 20.022 toneladas con una eslora de 177 metros, por 22,9 metros de manga y 12,7 metros de calado. Era propulsado por turbinas a vapor de 20.000 SHP que conectadas a dos ejes le daban una velocidad de 17,5 nudos. Podía transportar hasta 1.570 pasajeros, 580 en primera clase, 480 en clase turista y 510 en tercera clase.

Realizó su primer viaje inaugural el 15 de marzo de 1929 desde Liverpool (Reino Unido) con destino a Saint John, New Brunswick (Canadá). Tras su primera travesía comenzó a operar en las rutas típicas de la compañía entre Liverpool y Canadá, incluyendo viajes a Saint John en invierno y a Montreal y Quebec en verano a lo largo de su carrera con algún crucero excepcional al mar Mediterráneo.

Antes de la guerra, solo tuvo que lamentar un accidente: la colisión en noviembre de 1932 con el buque Alaunia de la Cunard Line, frente a Sorel, en el río San Lorenzo cerca de Quebec, causada por la niebla.
La Segunda Guerra Mundial
Llegada la guerra fue requisado para ser utilizado como transporte de tropas y en septiembre de 1939 participó en el convoy HXF.1 desde Halifax a Liverpool junto a otros transportes, entre ellos el Arandora Star, y cinco escoltas. Pero el Almirantazgo le tenía reservada otra misión meses más tarde: la Misión Tizard.
En 1940 el Reino Unido estaba bajo amenaza directa de invasión y carecía de la capacidad industrial suficiente para explotar plenamente inventos clave como el radar de microondas o los fusibles de proximidad. Estados Unidos, aunque aún no había entrado oficialmente en la guerra, disponía de una enorme capacidad científica e industrial.
Por este motivo ambas potencias comenzaron a cooperar en el terreno tecnológico y el peso de esta misión recayó sobre Sir Henry Thomas Tizard, aunque su organización fue deliberadamente reducida y muy selectiva. Tizard eligió a un pequeño grupo de científicos y oficiales técnicos capaces de explicar, documentar y demostrar tecnologías extremadamente sensibles. Cada miembro cubría un campo concreto: radar, aviación, marina, armamento y física nuclear. La misión viajó con prototipos reales, planos técnicos y memorandos completos, no solo con descripciones generales.

(© National Portrait Gallery, London)
El fin de la misión fue estratégico y urgente: compartir con Estados Unidos las tecnologías militares más avanzadas del Reino Unido para que pudieran desarrollarse, producirse en masa y ponerse en servicio antes de que Alemania obtuviera una ventaja decisiva. Se preparó en pocas semanas, se compartimentó la información incluso dentro del propio gobierno británico y se asumió el riesgo de transportar material crítico a través del Atlántico en plena guerra submarina.
El barco seleccionado para esta misión fue el transatlántico Duchess of Richmond, que partió de Liverpool en plena Batalla de Inglaterra. Se integró en el convoy OL.5 junto a otros mercantes y los escoltas HMS Arrow y HMS Vanquisher. A bordo viajaron destacados científicos e ingenieros como: Edward G. Bowen, físico e ingeniero que desarrolló y aplicó el magnetrón de cavidad resonante para el radar; John Cockcroft, físico nuclear y responsable de la investigación atómica británica; el capitán F. L. Pearce, oficial de la RAF, experto en aviación militar y en la aplicación del radar; y el capitán H. W. Faulkner, encargado de explicar y demostrar a los norteamericanos el uso del radar y de los sistemas de detección submarina (ASDIC/sonar) en barcos y convoyes.

(imagen del Office of Naval Research vía Wikimedia Commons)
Por otro lado, en esta misión participaron científicos e ingenieros estadounidenses del National Defense Research Committee (NDRC), del Massachusetts Institute of Technology (MIT), de Bell Labs y de General Electric. Gracias a esta colaboración, estas instituciones pudieron transformar los prototipos y diseños británicos en tecnología operativa y producida a gran escala para los Aliados.

(imagen vía perfil de Yvonne Perkings/Flickr)
Regreso a la vida civil
Terminada la guerra fue reacondicionado para el transporte de pasajeros y devuelto a la Canadian Pacific que lo renombró como Empress of Canada. Ahora podía transportar hsata 700 pasajeros, 400 en primera clase y 300 en clase turista. Reanudó sus navegaciones el 12 de julio de 1947 realizando la línea Liverpool-Montreal.

(Bibliothèque et Archives nationales du Québec vía Wikimedia Commons)
No obstante, el veterano transatlántico sufrió un incendio en Liverpool el 25 de enero de 1953, quedando parcialmente hundido en el Muelle de Gladstone. Ya no volvió a navegar, excepto cuando fue llevado a remolque a La Spezia para ser desguazado.

Más información:
Llegada del Duchess of Richmond en el diario La Vanguardia del 13 de abril de 1935
Artículo The Tizard Mission – 75 Years of Anglo-American Technical Alliance de Roger Connor publicado en la página web del National Arir And Space Museum





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