De todos los buques de pasaje llegados un día como hoy de 1931, solo uno destacó por encima de los demás: se trataba del transatlántico alemán Monte Rosa, perteneciente a la compañía Hamburg Süd, que quedó atracado junto a la Estación Marítima.

(imagen de Brangulí vía Arxiu Nacional de Catalunya)
El Monte Rosa provenía del puerto de Hamburgo, donde había iniciado un crucero turístico. A Barcelona llegaron 1.183 turistas, de los que tan solo 7 desembarcaron en el puerto de la Ciudad Condal, el resto partieron tras realizar las habituales visitas a los puntos de interés de la ciudad.
Fue construido en 1930 en los astilleros Blohm & Voss de Hamburgo. Desplazaba unas 13.880 toneladas, tenía 152 metros de eslora y podía transportar hasta 2.400 pasajeros, distribuidos entre clase turista y tercera clase.
El Monte Rosa protagonizó un curioso encuentro con el dirigible Graf Zeppelin en medio del océano Atlántico en 1936. Era habitual que buques de pasaje y estos dirigibles se cruzaran durante sus travesías oceánicas, más aún cuando algunas de estas aeronaves repostaban en alta mar. Sin embargo, en esta ocasión fue un encuentro distinto.

(imagen de Jorge Kfuri vía Wikimedia Commons)
Cuando ambas naves se cruzaron en el Atlántico, el capitán del Monte Rosa, Max Castan, se puso en contacto con el capitán del dirigible, Hans von Schiller, y le comunicó por radio que lo invitaba a una botella de champán. Tras aceptar la propuesta, se inició la maniobra de aproximación al buque: un marinero subió al primer mástil y ató la botella a un cabo lanzado desde el dirigible. Sin duda alguna, fue un encuentro irrepetible.
Más detalles sobre este encuentro en el océano en el artículo de este blog: Por una botella de champán.
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