Larga fue la estancia en el puerto de Barcelona del yate Lady Moura, llegado el 5 de septiembre de 2023. Quedó atracado en el Muelle Oriental, en la Dársena del Dique Flotante, y ahí esperó turno para ser trasladado a la grada de MB92 para ser sometido a obras de mantenimiento.

Este es un yate que no pasa desapercibido; allá donde va atrae todas las miradas de aficionados, curiosos y periodistas. El Lady Moura tiene un largo historial de invitados famosos, desde los presidentes norteamericanos Bill Clinton y George H. W. Bush, al músico Nacho Cano, la modelo Nieves Álvarez, la diseñadora Rocío Peralta y/o al bailaor de flamenco Farruquito. Pero este palacio flotante no siempre ha sido un lugar lúdico; al menos para una persona el barco fue llamado como su jaula de oro.
El Lady Moura
Fue construido por el astillero Blohm+Voss, en la ciudad de Hamburgo, por encargo del empresario saudí Nasser Al-Rashid en 1980. Del diseño exterior e interior del yate se encargó el arquitecto naval Luigi Sturchio en colaboración con los astilleros Blohm+Voss. Su casco es de acero y la superestructura combina acero y aluminio.

(imagen de Jordi Montoro de la colección del Museu Marítim)
De 6.539 toneladas brutas, su eslora es de 105 metros, por 18,5 metros de manga y 5,5 metros de calado. Es propulsado por dos motores diésel Deutz TBD 510B V12 de 6.868 CV cada uno, que le dan una velocidad de 20 nudos y una autonomía de 8.000 millas náuticas a velocidad económica.
El interior se caracteriza por una decoración extremadamente lujosa, con abundante uso de mármoles, maderas nobles y metales preciosos, incluyendo detalles en oro. Dispone de siete cubiertas, con áreas claramente diferenciadas para huéspedes, tripulación y zonas de ocio. Tiene una capacidad para 26 a 30 invitados alojados en 13 camarotes y su tripulación consta de un máximo de 65 personas.

(imagen de Jordi Montoro de la colección del Museu Marítim)
El interior del Lady Moura destaca por el uso de materiales lujosos y de alta calidad, combinando mármoles y piedras naturales en suelos y baños con maderas nobles en paredes y mobiliario. Las barandillas, lámparas y accesorios tienen detalles en oro y plata. En todos los salones y áreas privadas disponen de alfombras y tapicerías de alta gama.
Las zonas comunes y de ocio están diseñadas para el máximo confort y entretenimiento. Incluyen un salón principal amplio, comedor formal independiente, biblioteca y salas de estar en varios niveles, además de sala de cine privada, salas de juego y recreación, gimnasio completo, spa con sauna, baño turco y masajes, y una piscina interior climatizada, ofreciendo una experiencia integral de lujo y bienestar a bordo.
Los camarotes están repartidos del siguiente modo: suite del propietario, seis camarotes VIP (dos en la cubierta principal y cuatro en la superior), y otros seis camarotes estándar en la cubierta de invitados.
Además, el yate dispone de un bar totalmente equipado, sala de reuniones o salón de negocios, y un cuarto de seguridad con sistema de vigilancia discreto, mientras que las amplias terrazas y zonas exteriores con mobiliario de lujo, aunque no forman parte estrictamente del interior, complementan de manera integral el confort y la experiencia de lujo a bordo.
Una jaula dorada
Así calificó el yate Mouna Ayoub, esposa del magnate saudí Nasser Al-Rashid, quien según diversas entrevistas le prometió construirle un gran yate como símbolo de su amor. El resultado fue el espectacular Lady Moura, botado en 1990, uno de los mayores yates privados del mundo en su momento. Sin embargo, la vida de Ayoub dentro de ese universo de riqueza resultó mucho más compleja de lo que podía sugerir aquel palacio flotante.
Nacida en una familia libanesa y educada en Europa, se había casado con Al-Rashid a finales de los años setenta tras conocerlo en París. Para contraer matrimonio tuvo que convertirse al islam y trasladarse a Arabia Saudí, donde quedó sometida a las estrictas normas sociales de la élite del país. Según su propio testimonio, a pesar de vivir rodeada de un lujo extraordinario, colmada de palacios, joyas, alta costura y el famoso yate, se sentía profundamente aislada, describiendo aquella vida como una auténtica “jaula de oro”. Su historia de amor terminó en 1996, cuando, tras dieciocho años de matrimonio y cinco hijos en común, decidió divorciarse y abandonar Arabia Saudí para instalarse definitivamente en Europa.

El magnate saudí Nasser Al-Rashid disfrutó del yate hasta 2021, año en el que lo puso a la venta, adquiriéndolo la empresa de corretaje náutico Camper & Nicholsons por 125 millones de dólares, quienes cerraron posteriormente la venta del yate al empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego. Desde entonces el Lady Moura es común verlo navegar por aguas del mar Mediterráneo; fondea en Palma de Mallorca e Ibiza, y navega por las costas de Marbella, Puerto Banús, Málaga, Valencia, Mónaco y Cannes. En Barcelona también lo hemos visto en diversas ocasiones y en las instalaciones de MB92 realiza sus tareas de mantenimiento programado.

Más información:
El Lady Moura en la página web Superyacht Fan
Artículo «Mouna Ayoub, empresaria: «Un hombre necesita a una mujer más de lo que una mujer necesita a un hombre»» de Matías Valdés publicado en el Diario de Ibiza





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