A las cuatro y cuarto de la tarde del 15 de junio de 1933 zarpó del puerto de Barcelona la motonave Ciudad de Cádiz, al mando del capitán Jaime Gelpi Verdaguer. A bordo, junto a la tripulación, viajaban 188 profesores y alumnos procedentes de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, así como estudiantes de la Universidad de Barcelona y de la Escuela de Arquitectura.

Motonave Ciudad de Cádiz
(imagen de la colección del Museu Marítim de Barcelona)

El crucero, organizado por Manuel García Morente, decano de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, tenía como objetivo impartir un curso de Humanidades a bordo y ofrecer a los estudiantes la oportunidad de estudiar in situ los orígenes de la civilización europea, visitando los escenarios donde florecieron las principales culturas del Mediterráneo.

Gran actividad antes de zarpar
(imagen de Merletti vía El Día Gráfico – Prensa Histórica)

Para lograr su fin el Ciudad de Cádiz y sus entusiastas cruceristas navegaron durante 45 días recalando en los puertos de: Túnez, Susa (actual Sousse, Túnez), La Valetta, Alejandría, Haifa, Candia (actual Heraclión, en la isla de Creta), Rodas, Esmirna (actual Izmir, Constantinopla (actual Estambul), Salónica (Tesalónica), Atenas, Nauplia (Grecia), Itea (Grecia, cercana a Delfos), Catácolo (Grecia, puerto de acceso a Olimpia), Siracusa (Sicilia), Palermo, Nápoles y Palma de Mallorca (España), para rendir viaje en el puerto de Valencia el 1 de agosto.

Fue todo un acontecimiento y la prensa española informó de todas sus escalas
(imagen publicada en la revista Ahora del 19 de julio de 1933 vía BNE)

Durante el viaje se desarrollaron múltiples actividades académicas, entre ellas el curso de Humanidades y diversas conferencias impartidas por los profesores a lo largo de la travesía. Además, se organizó un concurso de diarios de viaje, cuya redacción fue de carácter obligatorio para todos los alumnos.

El Ciudad de Cádiz

Sería construido en 1929 por los astilleros italianos de Cantieri Navale Triestino en Monfalcone con el nombre de Infanta Cristina para la Compañía Trasmediterránea. A su construcción desplazaba 6.300 toneladas a plena carga con una eslora de 115,2 metros, por 15,4 metros de manga y 5,9 metros de calado. Era propulsado por dos motores diésel Burmeister & Wain de 5.200 BHP que le daban 16 nudos.

Fue puesto a flote el 10 de abril de 1929 como Infanta Cristina y entregado el 24 de julio de 1929
(imagen de la colección del Museu Marítim de Barcelona)

Con la entrada al servicio de este buque se reforzaron las líneas Península-Canarias cubriendo la línea Barcelona-Cádiz-Canarias  y los servicios entre las Baleares y el Estrecho. Poco le duró su nombre,  con la llegada de la Segunda República la Compañía Trasmediterránea cambió los nombres de algunos buques de su flota, y el Infanta Cristina pasó a denominarse Ciudad de Cádiz.

A sus rutas comerciales hay que añadir viajes extraordinarios como el crucero universitario anteriormente citado. En septiembre de 1929 sirvió como residencia al rey Alfonso XIII y del Presidente del Gobierno don Miguel Primo de Rivera y a algunos de sus ministros durante las maniobras que la Escuadra española realizó en aguas del Golfo de Valencia y Baleares.

El infanta Cristina captado durante su primera escala al puerto de Barcelona
(imagen de la colección del Museu Marítim de Barcelona vía Trasmaships)

En julio de 1934 el diario El Día Gráfico organizó una expedición desde Barcelona a Formentor en donde recibió la visita de los hermanos Franco y contó con pasajeros como el conseller de Gobernación de Cataluña, Josep Tarradellas. También tuvo sus momentos oscuros, como cuando tras la proclamación del estado catalán, el 6 de octubre de 1934, el barco se convirtió en barco prisión siendo encarcelado a bordo del mismo el presidente de la Generalitat, Lluís Companys y varios consejeros.

Fin de trayecto

Durante la Guerra Civil española, el Ciudad de Cádiz quedó asimilado a la flota de la República Española, que con su base establecida en Málaga participó en acciones de ataque a diversos puertos del Estrecho. Ejerció tareas de transporte de tropas y tomó parte en el fallido intento de tomar la isla de Mallorca. Realizó diversos viajes al mar Negro, donde recibía cargamentos de la Unión Soviética destinados al Ejército de la República, que posteriormente descargaba en Barcelona y Cartagena.

Postal del Ciudad de Cádiz de una acuarela de M. Martí Barrionuevo

Uno de estos viajes fue el último de su carrera. Sufrió un ataque tras cruzar los Dardanelos, después de partir de Odesa, cuando transportaba un valioso cargamento compuesto por acero, piezas de repuesto y camiones para el ejército de la República. El 14 de agosto de 1937 fue interceptado por un submarino que en su vela llevaba el numeral C-3, aunque en realidad se trataba del submarino italiano Galileo Ferraris. El capitán del Ciudad de Cádiz pidió ayuda por radio, pero el submarino realizó varios disparos de advertencia mientras izaba la bandera del bando franquista.

Instantes después, el submarino lanzó dos torpedos que impactaron en el costado de la motonave y, a continuación, abrió fuego con su cañón de cubierta. El Ciudad de Cádiz se hundió rápidamente; por fortuna, no hubo víctimas mortales y los supervivientes fueron rescatados por el petrolero soviético Varlaam Avanesov y por un buque danés.

Más información:
Información adicional e imágenes del Ciudad de Cádiz en la página web Trasmeships de Laureano García
El crucero universitario del Ciudad de Cádiz en la revista Crónica de Madrid del 25 de junio de 1933 página 13 vía BNE

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