Cerca del mediodía del día 2 de octubre de 2019, emergía de las profundidades del mar, frente a la costa barcelonesa, un submarino. El soleado día permitía observar cómo su oscura silueta se recortaba con el fondo mientras estuvo navegando en superficie en demanda del puerto de Barcelona.

(imagen de Sergi Olivares)
Las condiciones meteorológicas y el diseño mismo del submarino imposibilitaban la identificación visual. Pronto, por redes sociales, comenzaron a circular las imágenes del submarino, muchas hechas con teléfonos móviles que dificultaban aún más su identificación, y comenzaron las conjeturas. Distintos medios digitales barceloneses se aprestaron a anunciar en titulares que un submarino de la Armada rondaba la costa barcelonesa, para más tarde aclarar que la Armada a la que pertenecía era la neerlandesa.
El submarino en cuestión era el HNLMS Zeeleeuw (S-803), que procedía del puerto gallego de A Coruña, del que había partido el día 24 de septiembre, poniendo rumbo a Barcelona para realizar una visita de cortesía y aprovechar para que su tripulación descansara.
Este caso me recuerda al vivido por el submarino alemán SM UB-48 el 21 de junio de 1918, cuando fondeó en la bocana del puerto para desembarcar a un grupo de tripulantes heridos, pero en tierra los rumores corrieron como la pólvora.
Más detalles sobre esta visita en el artículo de este blog El enigmático submarino holandés.






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