La mañana del día 1 de febrero de 1911 llegaba al puerto de Barcelona el vapor Principe di Udine, de la compañía italiana Lloyd Sabaudo, que cubría la ruta entre Génova y Buenos Aires. Una vez superada la bocana del puerto, acudió a su encuentro el práctico de guardia, y, al subir a bordo, se encontró a pasaje y dotación entre fatigados y aterrados por la dura travesía que habían tenido desde su salida, unos días atrás, del puerto de Génova.

Vapor correo Principe di Udine maniobrando cerca de la Estación Marítima en fecha desconocida
(imagen del Museu Marítim de Barcelona)

El vapor italiano no era un buque pequeño; fue construido por los astilleros escoceses de Barclay Curle en 1907 y desplazaba 7.785 toneladas, y, para este viaje, embarcó a 1.147 pasajeros. Pasaje y tripulación sufrieron uno de los peores temporales que azotaron la costa barcelonesa hasta la fecha. Aquella noche no se olvidaría fácilmente y se recordaría como la terrible nit.

La entrada del vapor italiano coincidió con la salida de los remolcadores Cataluña y Montserrat; ambos ya habían salido el día anterior con la misión de rescatar a los barcos pesqueros que no pudieron refugiarse en el puerto de Barcelona, y ni mucho menos en sus puertos de origen.

Remolcador Cataluña
(imagen del Museu Marítim de Barcelona)

El temporal pasó de largo de norte a sur por la costa catalana, llevando su destrucción hasta Alicante; se cobró la vida de 140 pescadores y marinos mercantes entre las costas barcelonesas y valencianas. La marina mercante también sufrió pérdidas, con el naufragio del vapor Abanto en Sagunto, y encallaron los vapores Salumendi y Somorrostro, de la compañía minera Ojos Negros.

Más detalles sobre esta escala en el artículo de este blog La terrible nit.

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