La mayor fragata catalana de su tiempo, la Paulita

El primer día de primavera en el puerto de Barcelona amaneció algo fresco y nublado y la humedad propia de la mar no ayudaba a llevar nada bien esos nueve grados de temperatura que marcaba el termómetro. El vigía marítimo del castillo de Montjuich con las primeras luces del día comenzó a anotar los primeros buques que venían navegando en demanda de puerto para el día 20 de marzo de 1851, armado con su catalejo, comenzó a otear en el horizonte y a registrar en su libro de entradas y salidas los primeros barcos. Llegaron diversos laudes, jabeques y bergantines de la costa española y catalana, algunos otros de las islas Baleares pero su atención estaba puesta con los que provenían de América, ya que tenía el encargo de dar aviso de un barco en concreto.

De Nueva Orleans llegaría el bergantín Paulita de 195 toneladas al mando del capitán Santos, de Puerto Rico y Cádiz el bergantín Romano de 123 toneladas con su patrón Cabañas, de Charleston otro bergantín el Fénix de 354 toneladas, y de Nueva Orleans en 74 días la fragata Paulita de 840 toneladas al mando del capitán Joaquín de Bonrostro, este era el barco del que tenía que dar parte.

El único medio del que disponía el vigía para dar aviso a la naviera propietaria de la fragata era él mismo, y en su defecto, su ayudante al que le ordenó que bajara rápidamente de la montaña y entregara el mensaje, recado que debió de llegar a tiempo ya que cuando la fragata Paulita fondeó de popa en el muelle de la Riba ya le estaba esperando un representante de la naviera de Gaudenci Masó y Cía. propietaria de la fragata.

En primer plano la fragata Paulita recién llegada descargando su género en el Muelle de la Riba (lámina de Roberto Hernández autor de El Ilustrador de Barcos)

La Paulita traía en sus bodegas un cargamento de 53 millares de duelas y 1.341 balas de algodón que eran para Gaudenci Masó y Cía.; 200 para A. Miró y Masó; 120 para los Sres. Caralt, Mateo y Segarra; y 201 más 150 cuñetas de manteca de puerco para los Sres. Guille y Hermanos.

La Paulita nació con dolor, como la mayoría de partos, tuvo una difícil botadura del que la fragata no salió indemne, además hubo que lamentar heridos y teniendo en cuenta las supersticiones marineras estos hechos no podían presagiar nada bueno. No obstante, la fragata Paulita fue el mayor buque a vela construido por la industria catalana hasta la fecha, y lideró por unos años la flota comercial de la marina catalana a mediados del siglo XIX.

La marina catalana

El puerto de Barcelona era un hervidero de barcos que iban y venían de todo el mundo, pero hasta bien entrado el siglo XVIII ni Barcelona ni ningún otro puerto español podía comerciar directamente con las Américas, todo debía pasar por Cádiz y pagar su correspondiente tributo.

Esta restricción llegó a su fin a partir del 16 de octubre de 1765 cuando se publica el Decreto del Comercio libre con América; hasta entonces tenía el monopolio exclusivo la Baja Andalucía. Con este decreto se fue abriendo poco a poco el comercio con el continente americano y los primeros puertos en poder comerciar con América directamente fueron los de Alicante, Barcelona, Cartagena, Gijón, La Coruña, Málaga, Santander y Sevilla que pudieron comenzar a tratar con otros 27 puertos situados en las Indias; a la par se simplificaban los trámites y disminuían los impuestos, hecho que estimulaba aun más el tráfico comercial. El rey Carlos III firmaba el 12 de octubre de 1788 el reglamento para el comercio libre y con él comenzaba el apogeo comercial catalán alrededor del mundo. Toda la industria catalana se vería beneficiada iniciándose lo que acabaría por llamarse “el siglo de oro de la marina catalana”.

La tierra de Cataluña era rica en productos que eran demandados en el otro lado del Océano Atlántico, se exportaban frutos secos como almendras y avellanas, el tan preciado aceite de oliva, sal y vinos de Vilafranca del Penedés, de Sitges, de Vilanova i la Geltrú y de Tarragona; otro bien exportado bien distinto eran azulejos y tejas fabricadas en Barcelona y La Bisbal y cómo no, las alpargatas tradicionales catalanas con su esparto para fabricarlas. A cambio los buques de la marina catalana traían de ultramar madera norteamericana, caoba y cedro de Cuba, algodón de Nueva Orleans, azúcar, melaza, tabaco, petróleo y productos cárnicos como el buey y pescado seco, más el contrabando.

El puerto de Barcelona a mediados de la década de 1850 (Ayuntamiento de Barcelona)

El puerto de Barcelona fue otro beneficiado de esta explosión comercial, como puede verse en la imagen anterior el puerto a mediados del siglo XIX era muy diferente al que conocemos hoy en día y ocupaba lo que en la actualidad se llama el Port Vell. El Muelle de Barcelona no existía, en su lugar había un embarcadero utilizado por los pasajeros de los barcos para acceder a tierra, seguido de él comenzaba la Muralla de Mar y terminaba aproximadamente en el Portal de Mar, allí hacía un ángulo en dirección al barrio de la Barceloneta y finalizaba en la llanterna constituyendo el primer dique del puerto; más adelante se construiría un segundo dique a continuación del primero y se erigiría un segundo faro provisional.

Los barcos tenían diversas opciones para cargar o descargar su preciada carga, podían fondear en la Dársena Nacional, abarloados en grupos de dos, tres o más barcos, desde donde con barcas y medios similares llevaban la carga a tierra o viceversa; o podían fondear de punta por proa o por popa en el Muelle de la Riba o del Rebaix, este muelle estaba situado frente al barrio de la Barceloneta, era muy bajo con unas grandes argollas para que los barcos ataran sus cabos en ellas. Allí mediante grúas en tierra, o bien improvisadas en el propio barco, se hacían las operaciones de estiba y desestiba. A finales del siglo XIX la técnica y la tecnología puso de su parte, y muchos barcos podían descargar sus pesados cargamentos mediante grúas hidráulicas que facilitaban enormemente tan complicada y peligrosa tarea.

El Muelle de la Riba con su característica estatua de Neptuno, al fondo se aprecia la llanterna (La marina catalana del vuitcents)

Las navieras

La fragata Paulita pertenecía a la provincia marítima de Barcelona por ello, además de la enseña nacional, lucía en su palo la bandera cuatricolor barcelonesa: azul, blanco, amarillo y rojo. Pero había muchas otras navieras catalanas y de otros orígenes dando a los muelles un color singular. Sólo en Cataluña existían grandes navieras que contaban con una gran flota de barcos, y en cambio, también había el capitán o patrón independiente que poseía un velero y tras contratar una tripulación se dedicaba al comercio por su cuenta.

En el caso de la fragata que nos ocupa, la Paulita, era propiedad del armador Gaudenci Masó Pascual y gerente de la firma Gaudenci Masó y Cía. que más tarde con la incorporación de sus hijos pasaría a llamarse Rafael Masó e Hijos. Existían muchas otras navieras repartidas entre los puertos de Barcelona, Tarragona, Mataró y Palamós, y las que más prestigio tenían eran aquellas que realizaban rutas hacia el Atlántico. La mayoría tenían la sede en las calles barcelonesas Ample, Dormitori de San Francesc, en la plaza del Duque de Medinaceli o en los Pórticos de Xifré y poseían sucursales en los puertos de la costa.

La mayoría de los barcos de la marina catalana eran construidos en Cataluña aunque había una parte de ellos que eran comprados a otros astilleros españoles o en el extranjero. La tipología de los barcos era muy variada, coexistiendo desde las grandes fragatas hasta las bricbarcas, bergantines, bergantines goletas o las polacras y pailebotes. Había atarazanas en toda la costa catalana, destacando los de Barcelona, Blanes, LLoret de Mar, Arenys, Masnou, Sant Feliu de Guixols, y Canet de Mar cuna de la fragata Paulita.

Atarazanas Bagué de Blanes (La marina catalana del vuitcents)

La fragata Paulita

Fue encargada por el armador Gaudenci Masó a los astilleros de Canet de Mar por un precio de 36.000 pesos fuertes, siendo encargado su diseño a Mariano Jaurés que dirigió también su construcción. La fragata desplazaba 840 toneladas con 145 pies de eslora por 40 pies y 6 pulgadas de manga y 23 pies con 2 pulgadas de puntal.

Antes de la botadura, la Paulita en la grada sería bendecida el 5 de agosto de 1849 por el obispo de Girona D. Florencio Llorente. El prelado junto al capitán de la fragata Joaquín de Bonrostro y a una larga comitiva con representantes del ayuntamiento, armador, párrocos de los pueblos colindantes, y de los gremios de los mareantes y hachas se personaron junto a la fragata para hacer efectiva la bendición a la que asistieron 2.000 personas. A bordo de la fragata se instaló un altar, y allí tras dos horas de ceremonia capitán y velero recibieron la bendición del Obispo.

Botadura en Blanes
Estas ceremonias eran todo un acontecimiento, sirva esta lámina de la botadura de una corbeta en Blanes para ilustrar estos eventos en la costa catalana (Archivo Municipal del Masnou)

Con las bendiciones recibidas parecía que todo comenzaba con muy buen pie pero no todo iba a salir bien. La botadura estaba prevista para el día 8 de agosto y a la ceremonia volvió a asistir el Obispo de Girona, quien sería el encargado de cortar la cuerda que sujetaba al barco en la grada. Tras cantar una Salve y cortar la cuerda el barco tan solo se movió unos metros y quedó parado con la proa tocando el agua de la playa. Todo empeoró cuando el agua de mar se introdujo en el interior de la fragata por la proa debido a que no se calafateó debidamente.

Medios para la botadura de un velero (La marina catalana del vuitcents)

Se solicitó ayuda a los gremios de mareantes de la zona y de todo voluntario que pudiera asir un cabo y tirar de ella, y de Barcelona se avisó al vapor Remolcador por si hiciera falta mucha más fuerza. En total fueron 600 los voluntarios que tiraron de ella hasta lograr que la Paulita se posara sobre la mar. El mismo vapor Remolcador la remolcaría hasta el puerto de Barcelona, llegando un día más tarde, allí serían verificadas las averías causadas durante su botadura y además terminarían de montar su arboladura.

A partir de aquí algunos datos de la Paulita son contradictorios, al parecer según la prensa de la época hubo que lamentar algún herido o muerto como consecuencia del enorme trabajo que tuvieron que realizar en el astillero para mover a la fragata, pero más adelante fueron desmentidos; aun así según otras fuentes mencionan que dos operarios sufrieron la amputación de sus piernas. Otro dato es el de los daños en su obra viva causados durante la botadura, según el diario La Patria del 6 de octubre de 1849 la Paulita zarpó de Barcelona con rumbo a Cádiz remolcada por el vapor Elba para ser reparada en sus astilleros pero tuvo que volver a los dos o tres días al tener una vía de agua, sin embargo según el artículo de Joan Ballart Clos “Els Masó, una família il·lustre d’americanos” citando fuentes del Museo Marítimo de Barcelona, la fragata dañada tuvo que ser reparada en Tolón.

Una vez reparada la fragata se ponía a disposición de su armador y de todo aquel que necesitara comerciar con América, y concretamente con Nueva Orleans, dando aviso en la prensa de su próxima partida en fecha de 27 de noviembre de 1849 (Diario de Barcelona)

Pero no todo fueron malas noticias para la Paulita, el 9 de marzo de 1850 el diario Heraldo de Madrid publicaba el listado de barcos premiados a la mejor construcción de 1849 y los dos primeros meses de 1850. En dicho concurso participaban todos los barcos construidos en España por encima de las 400 toneladas, los barcos premiados fueron: la fragata Tercera Cubana de 404 Tm. construida en Barcelona premiada con 53.100 reales de vellón, bergantín Nivaria de 454 Tm. con 54.328 reales de vellón, fragata Paulita premiada con 100.800 reales, fragata Reina de los Ángeles de 699 Tm. de Cádiz y 83.924 reales y fragata Aurelia de 474 Tm. de las Islas Baleares y 56.880 reales de premio.

Ilustración en Sepia de la fragata Paulita zarpando de Barcelona con rumbo SSE hacía las Antillas (lámina de Roberto Hernández autor de El Ilustrador de Barcos)

Entre el 27 de noviembre de 1849 al 20 de abril de 1852 la fragata Paulita realizó diversos viajes regulares desde Barcelona a Cuba y Nueva Orleans y otros destinos del Mar Mediterráneo sin ninguna novedad importante.

El 13 de junio de 1852 el Diario de Barcelona anunciaba que no había noticias de la Paulita y se sospechaba que podría haber naufragado. El último registro encontrado de la fragata en el Diario de Barcelona data del 9 de enero de 1852 quedando despachada para Nueva Orleans, y en su ruta de vuelta la esperaban en Trieste con un cargamento de algodón.
Sin embargo en su naufragio tampoco hay unanimidad de datos, el Diario de Barcelona anteriormente citado publicaba que la fragata Paulita había desaparecido en el Canal de Bahama o Viejo Canal de Bahama que está situado al norte de la isla de Cuba, no obstante según esta fuente la Paulita naufragó “en los arrecifes de Cayo Leña en el pequeño banco de Bahama a las 11.30 de la noche del 20 al 21 de abril de 1852“, según mi entender Cayo Leña está situado en la costa sur de Cuba. Tampoco se aclaró si hubo o no supervivientes y cuál fue el destino de su cargamento de algodón, pero una referencia a un capitán llamado J. Bonrostro aparecía en el Diario de Barcelona del 6 de agosto de 1853 al mando del bergantín español María Victoria, quizás si hubo supervivientes.

La desaparición de la fragata Paulita no supuso el fin de la marina catalana, ni mucho menos, pero una tecnología emergente sí que la transformaría para siempre, la máquina de vapor.

 

 

 

Más información:
Libro de Emerencià Roig “La marina catalana del vuitcents” Ed. Barcino disponible para consulta en la biblioteca del Museo Marítimo de Barcelona
Exposición del Museo Marítimo de Barcelona “Catalunya mar enllà” / “Cataluña más allá del mar

Clase Álvaro de Bazán, las primeras fragatas del siglo XXI de la Armada Española

El día 8 de octubre de 2013 se daban cita en el puerto de Barcelona las fragatas Álvaro de Bazán (F-101) y la Blas de Lezo (F-103), el motivo de su visita era la de dar el merecido relevo a la fragata Blas de Lezo como buque de mando de la SNMG-2 (Standing NATO Maritime Group 2) y ahora la Álvaro de Bazán recogería el testigo de su liderazgo.

Fragata Álvaro de Bazán el día de su partida (imagen de Jordi Montoro)

En los próximos meses la cabeza de serie de las fragatas del tipo F-100 participaría en la operación Active Endeavour en aguas del Mar Mediterráneo y después en la operación Ocean Shield en el Océano Indico. Terminada su misión sería relevada en marzo de 2014 por la fragata Cristóbal Colón (F-105).

Fragata Blas de Lezo cruzando la bocana norte del puerto de Barcelona (imagen de Jordi Montoro)

Las fragatas de la clase Álvaro de Bazán, como ya lo fueran en su momento las de las clases Baleares o Santa María, han sido un auténtico revulsivo para la flota, lanzando a la Armada a la más alta tecnología para la guerra naval del siglo XXI.

Permanecieron atracadas en el Muelle de Barcelona paramento norte donde pudieron ser visitadas por un numeroso público (Antoni Casinos Va)

El origen

Las fragatas de la serie F-100 o de la clase Álvaro de Bazán son el resultado de las discrepancias entre los socios europeos en el momento de ponerse de acuerdo y buscar una solución conjunta para temas de defensa. El objeto de discordia fue el programa NFR-90 (NATO Frigate Replacement), en dicho proyecto participaron empresas de Alemania, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, Holanda, Italia y Reino Unido; el objetivo era crear un buque con un diseño, sensores, armas y misión común para todos los países participantes.

Representación artística de como podría haber sido una fragata NFR-90

Pero pronto comenzaron a aparecer las primeras desavenencias, los Estados Unidos necesitaban un buque de mayor porte a una fragata y con capacidad multimisión, Reino Unido por su parte no estaba de acuerdo con la nula instalación de sistemas de defensa de punto o corto alcance contra misiles y Francia intentaba imponer sus propios sistemas de armas.

Con la salida de Estados Unidos y Reino Unido, el proyecto NFR-90 quedó disuelto y cada participante tuvo que buscar nuevos socios o iniciar programas propios a medida de sus necesidades; Alemania desarrolló sus fragatas de las clases Brandenburg y Sachen, España las F-100, Estados Unidos la tardía Constellation y Holanda las fragatas de la clase De Zeven Provinciën, mientras que Francia, Italia y Reino Unido se asociaron para el diseño común de sus nuevos buques con la clase Horitzon / Tipo 45.

La fragata De Ruyter holandesa (Antoni Casinos Va)
La Hessen alemana (Antoni Casinos Va)
O el destructor HMS Dragon de la Royal Navy son un claro ejemplo de los dispares diseños utilizando los radares APAR y SMART-L (Antoni Casinos Va)

La solución española quizás fue la más conservadora, mientras que el resto de socios europeos diseñaban sus propios barcos con una electrónica y sistemas de combate nuevos entorno a los radares APAR y SMART-L, la Armada apostó por el sistema AEGIS norteamericano el cual ya llevaba en servicio desde la década de 1980 y su eficacia estaba más que demostrada.

Los técnicos de Navantia plantearon una fragata de un porte superior a las 5.500 toneladas a partir del diseño del casco de los destructores norteamericanos de la clase Arleigh Burke; en cuanto al sistema de combate, el seleccionado fue el norteamericano AEGIS con sus radares SPY-1 y en el resto de componentes electrónicos hay una gran participación de la industria nacional española.

El destructor norteamericano USS Mitscher fue el primer barco AEGIS en visitar Barcelona en julio de 1996 (Antonio Casinos Comas)

Su armamento estaba basado en el estándar norteamericano de los destructores de la clase Arleigh Burke, con misiles antiaéreos Standard y posibilidad de lanzar los nuevos ESSM, misiles antibuque Harpoon, un cañón de 127 mm. y torpedos más un helicóptero como armamento antisubmarino. En cuanto a su propulsión se optó por el sistema CODOG (COmbined Diesel Or Gas), se les instalaron las fiables y conocidas turbinas a gas General Electric LM2500 combinadas con otros dos motores diésel Bazán-Carterpillar.

El sistema de combate AEGIS

La palabra aegis traducido al español significa égida, la égida fue el escudo de Zeus utilizado por Atenea en la mitología griega y no es casual esta denominación para este sistema de combate; AEGIS también es un acrónimo de “Advanced Electronic Guidance Information System” que es la denominación oficial norteamericana de este sistema.

El sistema de combate AEGIS utiliza las cuatro antenas fijas del radar AN/SPY-1 con una cobertura de 360 grados, este es un radar pasivo de barrido electrónico con capacidad de detección, seguimiento y guiado de armas tridimensional a una distancia superior a los 185 kilómetros y capaz de seguir a más de 200 blancos simultáneamente. Este sistema puede trabajar en modo automático controlando todos los sensores y armas de barco y es capaz de enfrentarse simultáneamente a distintos tipos de amenazas tanto aéreas, de superficie o submarinas, empleando en cada momento el arma y la potencia necesaria para enfrentarse al enemigo.

Una de las mayores diferencias en este nuevo tipo de navíos se halla oculta en el interior, en el llamado centro de información y combate (C.I.C.). Con la gran capacidad de datos procesados mediante este sistema añadido a la gestión de amenazas del sistema de combate AEGIS, también se requiere un método distinto para presentar estos datos a las dotaciones de los buques que los operan para tomar las oportunas decisiones.

CIC del destructor norteamericano USS John S. McCain (US Navy)

Los C.I.C. de estos buques disponen de consolas y asientos privilegiados desde donde los oficiales dominan toda la sala para procesar los datos y dar las ordenes, frente a ellos tienen unas grandes pantallas de más de 40 pulgadas a color y a su alrededor se encuentran el resto de operarios con los diversos subsistemas dedicados a cada arma, sensor y/o especialidad.

Plano de un CIC de un crucero norteamericano de la clase Ticonderoga

Otro elemento característico de estos buques es su sistema de lanzamiento de misiles, ya no utilizan en lanzador clásico mediante un brazo robótico como en las fragatas de las clases Baleares o Santa María, y ni mucho menos los lanzadores óctuples en forma de cajas de las corbetas de la clase Descubierta, todo eso ya ha quedado atrás; la serie F-100 utiliza lanzadores en pozos verticales del modelo Mk.41, fabricado en España por Indra bajo licencia de Martin Marietta y Lockheed Martin, capaz de almacenar hasta 48 misiles antiaéreos Standard o 192 misiles ESSM.

Vista completa de un lanzador VLS Mk.41

La clase Álvaro de Bazán

Los astilleros Navantia/Izar en su factoría de Ferrol construyeron cinco fragatas entre los años 2000 a 2012, todas ellas fueron bautizadas en honor a ilustres marinos como Álvaro de Bazán, Almirante Juan de Borbón, Blas de Lezo y Cristóbal Colón. Los cinco escoltas quedarían integrados en la 31ª Escuadrilla de Escoltas con base en Ferrol y fueron los sustitutos perfectos de las fragatas de la clase Baleares.

Desplazan 5.800 toneladas a plena carga con una eslora de 146,7 metros por 18,6 metros de manga y 4,7 metros de calado. Su propulsión utiliza el sistema CODOG (Combined Diesel or Gas, o propulsión combinada por Diesel o Gas) con 2 motores diésel Bazán Bravo-Caterpillar 3600 de 12.000 HP. de potencia y 2 turbinas a gas General Electric LM2500 de 46.648 HP., a dos ejes con una velocidad máxima de 28,5 nudos; autonomía de 5.000 millas náuticas a 18 nudos. Dotación, 201 tripulantes.

Su armamento consta de: artillería: 1 cañón de 127 mm. Mk. 45 Mod. 2, 2 cañones Oerlikon de 20/120 mm.; misiles: 1 sistema de lanzamiento vertical (VLS, Vertical Launch System) Mk. 41 de 48 celdas, con capacidad para lanzar misiles antiaéreos SM-2MR Block IIIA o RIM-62 Evolved Sea Sparrow Missile (ESSM), 2 lanzadores cuádruples para misiles antibuque RGM-84 Harpoon; torpedos: 2 lanzadores dobles de 324 mm. para torpedos antisubmarinos Honeywell Mk. 46 mod. 5.

El cañón de 127 mm. de la fragata Álvaro de Bazán fue bautizado con el nombre de Rayo (Antoni Casinos Va)
Detalle de los lanzadores de misiles antibuque Harpoon de la fragata Blas de Lezo (Sergi Olivares)

Electrónica: sistema de combate AEGIS, radar multifunción SPY-1D, radar de descubierta de superficie SPS-67(V)4, 2 radares de navegación ARIES, 2 radares de dirección de tiro SPG-62; sonar: Raytheon DE-1160 LF activo/pasivo. Sistemas de guerra electrónica: interceptor Indra Mk. 9500 y Indra SLQ-380 EW, contramedidas activas antitorpedo SLQ-25 NIXIE, 4 lanzadores de señuelos FMC SRBOC Mk. 36.

Dispone de cubierta de vuelo a popa y hangar para operar con un helicóptero Sikorsky SH-60B LAMPS III Seahawk o NH-90 Caiman (Antoni Casinos Va)

Cabe destacar que la última fragata construida, la Cristóbal Colón entregada en noviembre de 2012, es un poco diferente en algunos aspectos técnicos con el resto de la serie. Algunos de los más destacados son un mayor desplazamiento y configuración electrónica; su armamento también difiere, concretamente la Cristóbal Colón va armada con dos cañones BAe Mk. 38 de 25/87 mm. en lugar de los Oerlikon; y su sistema de combate está preparado para enfrentarse a amenazas TBMD (Tactical Ballistic Missile Defense, Defensa Táctica Contra Misiles Balísticos).

Fragata Almirante Juan de Borbón partiendo de Barcelona en diciembre de 2017 (Antoni Casinos Va)

Una gran actividad

Tras veinte años de servicio en la Armada española, a excepción de la fragata Cristóbal Colón mucho más joven, todas las fragatas que componen esta clase han superado con creces las expectativas. Requeriría otra entrada completa en este blog relatar todas las misiones y operaciones tanto nacionales como extranjeras en las que han participado las cinco fragatas de la clase Álvaro de Bazán pero he aquí una pequeña muestra.

La fragata Álvaro de Bazán fue la primera en viajar a Australia dentro del crucero llamado “Luis Váez de Torres”. En dicha circunnavegación se aprovechó para recordar el papel del explorador español que navegó por el estrecho que lleva su nombre entre el continente australiano y la isla de Nueva Guinea en el siglo XVII, siendo este el primer navegante europeo que lo transitó.

Durante la travesía se hizo escala en los puertos del Pireo, Yibuti, Port Kelang, Perth, Adelaida, Sydney, Pago Pago, Pearl Harbour, San Diego, Manzanillo, San Juan y Ponta Delgada. Durante las visitas a los puertos australianos de Perth, Adelaida y Sydney, la fragata y su dotación ayudaron en todo lo posible para lograr el contrato de construcción de los destructores australianos basados en el diseño de las F-100. Prácticamente el mismo viaje con una motivación similar lo realizó la fragata Cristóbal Colón en 2017 para formar a las tripulaciones de los destructores de la clase Hobart.

Todas las fragatas de la serie también han participado en ejercicios con fuego real, como en este video de la Armada Española en donde nos enseñan cómo la fragata se enfrenta a múltiples amenazas aéreas y cómo responde con su artillería y misiles ESSM (Armada Española vía Youtube)

La Álvaro de Bazán también fue la primera fragata de la serie que estuvo integrada en un grupo de combate de portaaviones norteamericano, concretamente el USS Theodore Roosevelt (CVN-71) entre septiembre de 2005 y marzo de 2006, y más tarde en 2012 se ejercitaría con el portaaviones USS Enterprise (CVN-65).

Portaaviones USS Enterprise escoltado por la fragata Álvaro de Bazán, crucero USS Vicksburg, fragata De Ruyter holandesa, Rheinland-Pfalz alemana y Charlottetown canadiense (US Navy)

Estos ejercicios de integración en grupos de combate de portaaviones los repetirían sus otras hermanas de serie, la Almirante Juan de Borbón en 2011 con el portaaviones USS George H. W. Bush (CVN-77), la Blas de Lezo con el portaaviones francés Charles de Gaulle (R-91) en 2007 y con el USS Dwight D. Eisenhower en 2012 (CVN-69) y la Méndez Núñez lo haría con el HMS Illustrious (R-06) en 2008 y con el USS Abraham Lincoln (CVN-72) en 2019.

Toda la serie se ha ejercitado con el resto de la flota de buques de la Armada, incluido el buque de proyección estratégica Juan Carlos I (L-61), que recibió escolta de la fragata Blas de Lezo en mayo de 2018 en su viaje hacia Iraq transportando helicópteros para las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET). Y sin contar todas las operaciones conjuntas con los aliados como las Active Endeavour, Atalanta, Ocean Shield o Unified Protector.

En primer plano fragata Almirante Juan de Borbón, destructor USS Mitscher y crucero USS Gettysburg (US Navy)

A las fragatas de la serie F-100 o Álvaro de Bazán aun les pueden quedar entre 10 o 15 años de servicio y no hay un sustituto claro para cuando su vida operativa llegue a su fin. Por el momento las primeras unidades en ser sustituidas serán las seis fragatas de la clase Santa María por las nuevas fragatas de la serie F-110, al parecer la Armada propone denominarlas como clase Bonifaz y su construcción no comenzará antes de finales del 2023.

 

Más información:
Página web de la 31ª Escuadrilla de Escoltas de la Armada Española
Páginas oficiales de las fragatas Álvaro de Bazán, Almirante Juan de Borbón, Blas de Lezo, Méndez Núñez y Cristóbal Colón

La Universidad de los Siete Mares

El día 5 de noviembre de 1963 hacía su entrada al puerto de Barcelona el transatlántico Seven Seas, amarró sus cabos en el Muelle de Barcelona junto a la Estación Marítima, lugar en donde atracaban los mejores liners del mundo. En el muelle lo estaban esperando las autoridades civiles y militares de la ciudad, además de diversos representantes de la embajada norteamericana, quedando patente que esta no era una visita ordinaria de un transatlántico.

El Seven Seas acababa prácticamente de empezar una vuelta al mundo muy especial, no como transatlántico, sino como una universidad flotante. El crucero estaba organizado por la Universidad californiana de Reedlands, a bordo viajaban unos 250 universitarios de 16 a 20 años de ambos sexos procedentes de los estados de California, Nueva York, Illinois, Nueva Jersey y Pensilvania, además de otros estudiantes de diversos países como Alemania, China, México, Puerto Rico y Filipinas.

Transatlántico Seven Seas (Chris Howell vía Shipspotting.com)

Comenzaron el crucero en el puerto de Nueva York 22 de octubre y su primer puerto después de cruzar el Océano Atlántico fue Lisboa. La escala de Barcelona sería la primera y única en territorio español y a su partida cruzarían el Mar Mediterráneo haciendo escala en Canes, Civitavecchia, Nápoles, El Pireo, Beirut y Alejandría, cruzarían el Canal de Suez para alcanzar el Océano Pacífico y seguir su circunnavegación que finalizaría en su puerto de origen en Nueva York.

Como ya sucediera con otros buques cuyas historias se han narrado en este blog, el Seven Seas tiene un origen bien distinto al aparente de transatlántico, del mismo modo que el Corrientes argentino, el Seven Seas fue construido como un barco mercante y reconvertido a portaaviones pero este era algo especial, ya que fue el primer portaaviones de escolta de la US Navy.

Los portaaviones de escolta

Estos portaaviones fueron hijos del Tratado Naval de Washington de 1920 en el que se limitaba el tamaño y tonelaje de todos los buques de guerra, por ello cuando la Segunda Guerra Mundial estalló había muy pocos portaaviones de gran tamaño disponibles y rápidamente se tubo que buscar una solución, al menos temporal. Una de ellas fue el reconvertir cruceros a portaaviones ligeros o cargueros a portaaviones de escolta o viceversa. Un caso de sobras conocido es el del USS Cabot (CVL-28), que partió como un crucero de la clase Cleveland de 14.300 toneladas y fue modificado en grada a portaaviones ligero de la clase Independece de unas 11.000 toneladas, más tarde sería transferido a la Armada española y se convertiría en el segundo Dédalo. La inventiva en tiempos de necesidad llevó a la US Navy a adquirir buques mercantes del tipo C3 y dos de ellos, los Mormacmail y su gemelo el Mormacland, serían el banco de pruebas de los portaaviones ligeros y de escolta.

USS Long Island

Fue construido como un buque mercante del tipo C3-S-A1 por los astilleros norteamericanos Sun Shipbuilding & Drydock Co. en Chester (Pensilvania), siendo botado el 11 de enero de 1940 y entregado a la compañía Moore-McCormack Lines con el nombre de Mormacmail.

El Mormacmail es el primero por la izquierda (vía Navsource.org)

Navegó muy poco con bandera civil ya que en fecha de 6 de marzo de 1941 era adquirido por la US Navy, quienes lo convertirían en los astilleros de Newport News Shipbuilding & Drydock Co. a un portaaviones con el nombre de USS Long Island con numeral AVP-1 primero y en la misma grada cambiaría a AVG-1. Entraría en servicio activo el 20 de agosto de 1942 conservando el nombre de USS Long Island y con numeral nuevo, ACV-1, por ser ahora un portaaviones auxiliar.

El USS Long Island desplazaba 13.499 toneladas a plena carga con una eslora de 141,7 metros por 21,2 metros de manga y 7,8 metros de calado. Era propulsado por cuatro motores diésel de siete cilindros Busch-Sulzer de 8.500 BHP. a un eje que le daban una velocidad máxima de 16,5 nudos. Dotación, 970 tripulantes en total.

Iba armado con un cañón sencillo de 127/51 mm., dos sencillos de 76/50 mm. y cuatro ametralladoras de 12,7 mm. Podía operar con hasta 21 aviones siendo sus modelos habituales los Grumman F4F Wildcat y los bombarderos Douglas SBD Dauntless.

Este sería el segundo buque de la US Navy en llevar este nombre en honor a una isla del estado de Nueva York que contiene los condados de King, Queens, Nassau y Suffolk (Naval Historical Center)

La conversión a portaaviones se hizo en un plazo de tiempo relativamente corto, sólo tres meses, y sus instalaciones añadidas para operar con aviones fueron bastante austeras. Se le instaló una cubierta de vuelo de 110 metros de longitud, con un ascensor a popa y una catapulta en su parte delantera; en la cubierta inferior iba el hangar que se extendía por toda su eslora, con una sección cerrada en popa y otra abierta desde crujía a la proa. El portaaviones no disponía de isla por tanto no tenía puente de mando al uso tal y como lo conocemos, la dirección de la maniobra y operaciones tenía de hacerse desde unos alerones instalados a los costados del barco a la altura del mástil de radares y antenas, y dicho mástil disponía del radar del tipo SC y una baliza del tipo YE.

Interior del hangar del USS Long Island (Naval Historical Center)

Las pruebas de mar no fueron del todo satisfactorias en lo referente a las operaciones aéreas y el único elemento que se modificó fue su cubierta de vuelo a la que se le añadieron otros 23,4 metros en proa. Aunque el USS Long Island entró en servicio con algunas limitaciones, los ingenieros aprendieron de sus errores y a los siguientes portaaviones de escolta se les instalaría una cubierta de vuelo más larga, un segundo ascensor, más armamento antiaéreo y una isla que mejoraría notablemente las operaciones de gobierno del buque y control aéreo.

El portaaviones de escolta USS Long Island con su cubierta de vuelo extendida de 133,4 metros (Naval Historical Center)

El éxito de su diseño propició la construcción en masa de estos nuevos buques, la US Navy dispuso de más de 80 portaaviones de escolta construidos entre 1939 a 1945, y otros 11 portaaviones ligeros de un diseño similar; en cuanto a la Royal Navy muy necesitada de estos buques, dado que ya no podía exprimir más a los mercantes portaaviones y buques CAM, dispuso de otros 45 portaaviones de escolta.

El gemelo del mercante Mormacmail era el Mormacland que se convertiría en el HMS Archer (Imperial War Museum)

En la guerra

Pasó la guerra en el escenario del Pacífico, primero adiestrando al personal a esta nueva tipología de buques y ensayando nuevas tácticas de combate. En junio de 1942 se integró en la Task Force 1 (TF.1) del almirante William S. Pye, dando cobertura aérea a los siete acorazados de la TF.1 que estaban dedicados a proteger la costa oeste de los Estados Unidos.

Participó muy activamente en la batalla de Guadalcanal, siendo sus aviones los primeros en llegar al aeródromo del Campo Henderson. No obstante, con la incorporación a la flota de los nuevos portaaviones de escolta, la actividad en combate del USS Long Island se fue reduciendo hasta ser utilizado tan solo como buque de transporte de aeronaves o incluso de tropas, llegando a participar en la Operación Alfombra Mágica.

Aunque prácticamente ya no ejercía como tal su numeral cambió nuevamente al de CVE-1 como portaaviones de escolta (vía Navsource.org)

Aunque su diseño fuera innovador así como su uso en la guerra, una vez hubo terminado, la utilidad del limitado USS Long Island llegó a su fin, siendo retirado del servicio activo el 26 de marzo de 1946. En principio su destino final sería el desguace, pero en marzo de 1948 sería adquirido por la naviera Europa-Canada Line quienes lo someterían nuevamente a obras para convertirlo a un transatlántico llamado Nelly.

Transatlántico Nelly más parecido a un mercante que a un barco de pasajeros (Allan C. Green vía South Australian Maritime Museum)

De carguero a portaaviones y finalmente transatlántico; ahora navegaría entre Europa, Canadá y Australia transportando inmigrantes hasta 1953, podía transportar hasta 1.300 pasajeros en camarotes de dos a cuatro literas pero estaba lejos de la categoría de muchos transatlánticos de la época.

Volviendo a la vida civil

El Nelly navegaría por última vez con ese nombre en enero de 1953, sería sometido nuevamente a obras de modernización convirtiendo al buque en un transatlántico con mejores instalaciones y habitabilidad.

Su transformación interna resultaría notable, más destinada al confort y al entretenimiento pudiendo transportar a 1.007 pasajeros en dos clases, de los que 20 eran de primera clase y 987 de clase turista. También cambiaría su nombre a Seven Seas realizando su primer viaje inaugural el 9 de mayo de 1953 desde Bremerhaven a Melbourne.

El Seven Seas desplazaba 13.523 toneladas de registro bruto con una eslora de 150 metros por 21,2 metros de manga y 8,6 metros de calado; se conservaron sus motores originales y su dotación ahora era de 192 tripulantes (DDGHANSA vía Shipspotting.com)

La Universidad de los Siete Mares

La idea partió del profesor de psicología James Edwin Lough quién creyó necesario reinventar la enseñanza universitaria trasladándola a un medio completamente distinto como un barco, las clases de teoría y práctica se impartirían a bordo combinándolo todo con una experiencia única para los alumnos. En los puertos de recalada serían visitados por otros profesores universitarios de distintas materias y a bordo del barco se ofrecerían conferencias de ilustres invitados.

El primer crucero de la Universidad de los Siete Mares partiría un 18 de septiembre de 1926 a bordo del vapor Rydam con 504 estudiantes de 143 universidades norteamericanas más algunos alumnos de otros centros de Canadá, Cuba y Hawái; el crucero recorrió un total de 41.000 millas visitando 35 países y 90 puertos.

Debieron pasar más de treinta años para repetir la experiencia, esta vez de la mano de un magnate y visionario llamado Bill Hughes que logró financiar otro viaje y fletar el Seven Seas. Para realizar esta nueva misión se debieron de acondicionar algunas instalaciones del transatlántico, se instalaron diversas aulas, una biblioteca, un cuarto oscuro para el revelado de fotografías y películas y salas especiales para su visionado, un pequeño hospital con su equipo médico y aire acondicionado en todas las instalaciones de estudio.

La rutina a bordo del barco sería sencilla, se impartirían clases todos los días de la semana en las instalaciones del Seven Seas, y en puerto las clases serían reemplazadas con entrevistas y conferencias con destacadas personalidades del mundo de la educación, el sector empresarial, personalidades políticas y religiosas, así como con excursiones a lugares de interés allí donde recalaran.

En el caso de la visita a Barcelona, además de visitar el recién inaugurado embalse de Sau hicieron el ya tradicional tour por el barrio gótico, el parque de Montjuich y el templo de la Sagrada Familia (pulsa en la imagen para ver el video)

Otros barcos universitarios

A lo largo de su historia el programa de la Universidad de los Siete Mares ha cambiado diversas veces de nombre y patrocinio, así como de barco. Han navegado alrededor del mundo con la universidad flotante a bordo del transatlántico Ryndam de la Holland America Line; el Queen Elizabeth al que renombraron Seawise University; el Atlantic de la America Export Lines que cambió dos veces de nombre, primero Universe Campus en 1971 y Universe en 1976 con el que estuvieron navegando hasta 2005; el Universe Explorer (ex Brasil) de la compañía Moore-McCormack Lines; en el año 2007 adquieren el moderno Explorer de la V-Ships; y en 2015 fletaron el World Odyssey (ex Deutschland) que combina cruceros para “Semester at Sea”, heredera de la original “Universidad de los siete mares” y sus alumnos y con su nombre original de Deutschland realiza cruceros para la compañía Phoenix Reisen.

El crucero Deutschland es uno de los últimos barcos utilizados como universidad flotante (Jordi Montoro)

En cuanto a nuestro querido Seven Seas, sus máquinas dejaron de funcionar la noche del 17 de julio de 1965 cuando un incendio dejó al barco sin propulsión ni gobierno a unas 500 millas de San Juan de Terranova. El capitán lanzó un S.O.S. y en su auxilio acudió el remolcador oceánico holandés Ierse Zee y el buque de los guardacostas norteamericanos USCGC Absecon (WAVP-374), que con cuidado, lo remolcaron hasta el puerto de San Juan de Terranova llegando el 23 de julio.

Con este accidente terminaron los días de mar del Seven Seas pero no fue retirado completamente, en septiembre de 1966 sería vendido a la empresa holandesa “Student Lodging Company” y fue remolcado hasta el puerto de Rotterdam en donde quedó amarrado en el muelle de Parkhaven frente a la torre de observación Euromast sirviendo como alojamiento de los estudiantes de medicina de la Facultad Médica de Rotterdam.

El Seven Seas frente a la torre Euromast de Rotterdam (Stadsarchief Rotterdam)

En febrero de 1971 volvería a ponerse a la venta, siendo adquirido por la empresa Verolme y lo trasladarían de muelle ya que ahora se utilizaría como alojamiento de trabajadores provenientes de Europa del Este y Oriente Medio hasta abril de 1977. La carrera del Seven Seas terminaría en 1977 cuando sería vendido para desguace a Van Heyghen Freres con sede en Ghent (Bélgica).

El transatlántico Seven Seas en pleno proceso de desguace en Bélgica (Michael Neidig vía Shipspotting.com)

 

 

Más información:
Datos adicionales del Seven Seas en la página web de Reuben Goossens ssMaritime.com
Página web oficial de “Semester at Sea
Libro “US Navy Escort Carriers 1942-45” de Mark Stille disponible en Amazon

Las naves de cristal de Costa Cruceros

El sábado día 18 de mayo de 2002 hacía su entrada al puerto de Barcelona el crucero Costa Allegra de la compañía Costa Cruceros, la escala al puerto de la ciudad Condal sería breve con tiempo más que suficiente para que los turistas que iban a bordo pudieran contemplar y disfrutar de la ciudad por unas horas.

Salida del crucero Costa Allegra a la luz del atardecer (Jordi Montoro)

Ese iba a ser un fin de semana intenso en cuanto a cruceros en el puerto, lejos de la frenética actividad antes de la crisis del COVID-19, el Costa Allegra coincidió con el crucero Golden Princess de 109.000 toneladas de registro bruto y 2.600 pasajeros, y el Caronia de apariencia mucho más clásica de 24.400 toneladas y 670 pasajeros; el domingo día 19 eran esperados el Song of Flowers, el Splendour of the Seas y el Constellation.

A finales de los años ochenta Costa Cruceros puso en servicio a dos peculiares cruceros con una estética poco convencional y fuera de lo común, estos barcos serían nombrados como Costa Marina y Costa Allegra. Ambos buques fueron construidos en 1969 como portacontenedores de unas 16.200 toneladas de registro bruto con los nombres de Axel Johnson y Annie Johnson y que tras su vida en la marina mercante en Suecia fueron transformados a buques de pasajeros y apodados como “las naves de cristal”.

Costa Cruceros

El origen de la naviera Costa Cruceros se remonta al ya lejano 1854 cuando el empresario italiano Giacomo Costa fu Andrea creaba y daba su propio nombre a una nueva naviera, inicialmente no se dedicó al transporte de pasajeros sino al de mercancías concretamente al transporte de aceite de oliva y otros bienes textiles. En 1924 la compañía pasó a manos de los hijos de Giacomo: Federico, Eugenio y Enrico; y pasada la Segunda Guerra Mundial la compañía pasaría a llamarse Linea C.

Uno de sus primeros buques de pasaje fue el Anna C, un antiguo mercante llamado Southern Prince que navegó para la naviera Prince Line y que llegada la Segunda Guerra Mundial fue requisado por la Royal Navy y empleado como dragaminas. En 1948 sería comprado por Linea C y convertido para el transporte de pasaje, siendo este buque además el primero en cruzar el Océano Atlántico en dirección sur después de finalizar la guerra.

El Anna C con los colores de Linea C (Simplon postcards)

Se fueron adquiriendo nuevos barcos como el Andrea C que fue construido como un buque del tipo Ocean y que fue reconvertido para el transporte de pasajeros, el Luisa C o Maria C. Empezada la década de 1950 se incorporaron a la flota más y mejores buques como el Franca C y el Bianca C pero no sería hasta 1958 cuando la compañía italiana podría presumir de tener su primer buque de pasajeros construido para tal fin, el Federico C.

El transatlantico y luego crucero turístico Federico C, en su primer tramo de vida realizó la ruta entre Génova a Buenos Aires vía Rio de Janeiro y en los años ’70 sería utilizado exclusivamente para viajes de cruceros turísticos (Simplon postcards)

Es difícil decir que con el Federico C comenzara la fiebre de los viajes en crucero pero si fue muy importante la reconversión del sector del transporte de pasajeros en barco, sobre todo cuando los viajes en avión abarataron y acercaron los continentes con su velocidad y confort. En cuanto al transporte de pasajeros por mar quedó relegado a un segundo plano y las navieras para sobrevivir debieron de transformar sus buques y orientarlos más hacia el entretenimiento y ocio que al transporte de pasajeros.

Esta conversión del sector marítimo fue un éxito y la naviera Linea C amplió su flota adquiriendo un total de 12 buques hasta 1980 y en 1986 cambió su nombre al actual Costa Cruceros. A lo largo de las décadas de 1980, 1990 y bien entrado el siglo XX la flota de Costa Cruceros no ha parado de crecer, raro es el buque que no supere las 100.000 toneladas de desplazamiento como el malogrado Costa Concordia, o los Costa Fortuna y Costa Magica, el Costa Diadema, el Costa Venezia o el gran Costa Smeralda de 185.000 toneladas.

Axel Johnson y Annie Johnson

Estos portacontenedores pertenecían a una serie de cinco buques construidos entre el periodo 1966 a 1971 en los astilleros fineses de Wärtsilä Turku Shipyard para la compañía sueca Swedish Johnson line. Los cinco portacontenedores construidos fueron bautizados con los nombres de Axel Johnson, Annie Johnson, Margaret Johnson, San Francisco y Antonia Johnson.

El Axel Johnson con Nº de construcción 1169 sería ordenado el 27 de diciembre de 1966 y entregado el 14 de junio de 1969 (Mike Griffiths vía Shipspotting)
El Annie Johnson con Nª de construcción 1170 se ordenaría el mismo día que el Axel y se entregaría el 4 de diciembre de 1969 (gwrdave vía Shipspotting)

Las características técnicas de estos buques variaban un poco pero por lo general tenían un desplazamiento de registro bruto de 16.289 toneladas con una eslora de 174,2 metros por 25,7 metros de manga y 8,2 metros de calado. Eran propulsados por cuatro motores diesel dos Pielstick-Wärtsilä 16PC2V y otros dos 12PC2V con una potencia de 25.665 HP. y 23 nudos de velocidad.

En 1986 tres de los cinco portacontenedores fueron vendidos a la compañía Regency Cruise Line con la intención de convertirlos a cruceros turísticos, eran los: Annie Johnson que debía convertirse en el Regent Moon, el Axel Johnson que sería al Regent Sun y el Margaret Johnson que estaba planeado que fuera el Regent Sky. No obstante las obras nunca se llevaron a cabo y el único barco al que se le cortó algo de chapa fue el Margaret Johnson al extraerle sus motores para ser utilizados por el Regent Star (ex Statendam).

El Margaret Johnson que podía haberse convertido en crucero (Frafo vía Shipspotting)

El Annie Johnson ya con su nuevo nombre de Regent Moon quedó unos años estacionado en el puerto griego de Perama hasta que en 1988 fue vendido a la Compania Navigazione Panalexandra con sede en Panamá y que forma parte del grupo de Mediterranean Shipping Company, ahora el barco se llamaría Alexandra. Esta nueva compañía tampoco le dio ningun uso al casco del viejo portacontenedores y no sería hasta agosto de 1990 cuando Costa Cruceros se interesaría por él y lo compraría para transformarlo en el Costa Allegra.

El Axel Johnson con su nuevo nombre de Regent Sun no tuvo mejor suerte desde su retirada de la vida mercante, sería comprado por Navyclub Italia con sede en Nápoles en 1987, quienes también tenían la intención de convertirlo a crucero con el nombre de Sea Venture, pero por problemas económicos nunca llegaron a terminarlo y pasaría a manos de Costa Cruceros en 1988.

Los Costa Marina y Costa Allegra

Los astilleros encargados de la conversión de ambos buques fueron los genoveses de T. Mariotti especialistas en la construcción y reparación de yates, y más recientemente, en la construcción de pequeños buques de crucero como los Seabourn Odyssey, Seabourn Quest, Silver Whisper o incluso la conversión a crucero del buque científico Akademik Nikolay Pilugin al crucero Seven Seas Navigator, entre otros.

El Costa Marina (ex Axel Johnson) fue el primero en ser convertido, de las 16.285 toneladas de registro bruto pasó a 25.558 toneladas aumentando unos dos metros su eslora y disminuyendo su calado cerca de dos metros y medio, y en su interior se construyeron ocho cubiertas para los pasajeros que incluían tres restaurantes, un casino, una sala de exposiciones, otra para cocteles y sala de videojuegos, además de dos piscinas, jacuzzi, una pista de jogging, un solárium, spa, karaoke, cine/teatro, tiendas, sala de internet … todo ello para un total de 760 pasajeros.

El Costa Allegra en pleno proceso de construcción en Génova (Carlo Martinelli vía Wikipedia)

Las obras de conversión dejaron muy pocos elementos originales de los portacontenedores a la vista (o prácticamente ninguno), tan solo se salvaron internamente las máquinas y parte del casco, el resto fue todo añadido para el disfrute y confort de los cruceristas.

El Costa Marina captado por Jordi Montoro en mayo de 1996, nótese las cinco chimeneas agrupadas, cuatro amarillas con el logotipo de la compañía y una blanca en el centro, además de las tomas de aire de estilo clásico a sus costados.

El Costa Allegra (ex Annie Johnson) tendría algunas variaciones en sus características, de 16.289 toneladas pasaría a 28.430 toneladas de registro bruto, su eslora aumentaría de los 174,2 metros originales a los 187,6 y su calado también se reduciría en poco más de dos metros hasta los 8,20. Sus motores serían los mismos y debido a su mayor desplazamiento y tamaño su velocidad quedaría reducida a 19 nudos. Su equipación interior dirigida al ocio sería prácticamente la misma que la de su hermano Costa Marina pero no su capacidad para el transporte de pasajeros que se vería aumentada con un total de 1.066 cruceristas repartidos en 399 cabinas.

Planos de las cubiertas habilitadas para el disfrute de los cruceristas en el Costa Allegra, pulsa en la imagen para ampliar (Planos cortesía de Cruisedeckplans)
Aunque tenían algunas diferencias ambos buques compartían su popa acristalada coronada con la cúpula de un restaurante y discoteca con el que se ganaron el apodo de “las naves de cristal” (Jordi Montoro)

El 19 de julio de 1990 el Costa Marina realizaba su primera singladura con su nuevo aspecto por el Mar Mediterráneo y el Costa Allegra lo hizo el 23 de noviembre de 1992 realizando un crucero a las Islas Vírgenes. Ambos buques se adaptaron a la perfección a la flota, realizando cruceros por el Mediterráneo en verano y por el Caribe en invierno, con alguna excepción hacia el Mar del Norte y hacia las aguas mucho más cálidas de Oriente Medio y Asia.

Annus horribilis de Costa Cruceros

Así se podría haber llamado una crónica resumen de la actividad de Costa Cruceros en 2012, perdió prácticamente dos cruceros en sendos accidentes con una diferencia de poco más de un mes.

El primero fue el Costa Concordia, un gran barco de 114.147 toneladas de registro bruto y 290 metros de eslora para 3.780 pasajeros más 1.100 miembros de su tripulación, que la noche del 13 de enero de 2012 embarrancó al este de la isla italiana de Giglio, la colisión con unas rocas del islote Le Scole le provocó un boquete de 50 metros de longitud en su costado de estribor que le ocasionó una grave escora dejando al crucero semihundido por estribor. Durante el accidente y las tareas de evacuación del pasaje y tripulación resultaron heridas 60 personas y 32 fallecieron. La compañía Costa Cruceros evaluó por un tiempo rescatar al gran crucero y volver a ponerlo en servicio pero finalmente tan solo se lo rescató y se lo dio de baja para proceder a su desguace.

Crucero Costa Concordia (Cezary Piwowarski vía Wikipedia)

El 25 de febrero de 2012 el Costa Allegra zarpaba del puerto de Diego Suarez en Madagascar y ponía rumbo hacia las Islas Seychelles con 627 pasajeros a bordo, la placida travesía se vio interrumpida la noche del 27 de febrero cuando sufrió un incendio en su sala de máquinas a 200 millas al suroeste de las Seychelles. El fuego una vez extinguido no causó daños personales pero si materiales, dejó fuera de servicio a sus motores, sus generadores de electricidad y por consiguiente al sistema de ventilación, aire acondicionado y luces de todo el barco, dejando tan sólo operativas las luces de emergencia.

El capitán lanzó un SOS al que acudió el buque más cercano, un atunero francés llamado Trevignon que intentó remolcarlo a muy poca velocidad a la espera de los remolcadores de rescate. Desde el aire también les llegó ayuda en forma de comida y otros suministros, además de radios y teléfonos vía satélite. En cuanto al pasaje, después de situarse en sus lugares de emergencia para una posible evacuación o abandono del buque que no ocurrió, debieron de navegar en pésimas condiciones durante tres días, teniendo que dormir en cubierta y comer platos fríos sin posibilidad alguna de cocinar ningún alimento.

Crónica de Euronews sobre el estado de los pasajeros a bordo del Costa Allegra durante la dura travesía hasta el puerto de Victoria (euronews – Youtube)

El Costa Allegra llegaría por fin al puerto de Victoria capital de las Seychelles el jueves 1 de marzo, algunos pasajeros decidieron descansar y quedarse en las islas, otros en cambio dieron la aventura por finalizada y volvieron a casa, en avión.

Llegada del Costa Allegra al puerto de Victoria (vía Gettyimages)

En cuanto al barco, del mismo modo que el Costa Concordia, por un tiempo se pensó en repararlo y devolverlo al servicio pero para entonces el Costa Allegra contaba ya con 43 años desde el día de su botadura como el portacontenedores Annie Johnson. En septiembre de 2012 sería vendido para desguace y renombrado a Santa Cruise, el 13 de octubre comenzaría su última singladura a remolque desde Génova, llegando once días después a Aliaga en donde sería desguazado.

El último destino del Costa Allegra en el centro de la imagen (Petran Pireotis vía Navi et Armatori)

Su hermano gemelo el Costa Marina, dejaría de navegar para Costa Cruceros para ser transferido a Harmony Cruises con base en Busán (Corea del Sur) y renombrado Club Harmony. Durante dos años realizó diversos cruceros por la zona pero no resultó tan rentable como se esperaba y se decidió darlo de baja, el 24 de octubre de 2014 llegaba a Alang en la India en donde le esperaba el mismo destino que a su hermano gemelo.

 

 

Más información:
Historia de la compañía Costa Cruceros en la Wikipedia
Historiales de los cruceros Costa Allegra y Costa Marina en la página web “Castles of the Seas”
Accidentes del Costa Concordia y Costa Allegra en la Wikipedia

Un coloso de corto recorrido

El día 17 de mayo de 1888 hacían su aparición las Escuadra del Mediterráneo de la Royal Navy distribuida en dos divisiones con once buques de guerra en total que, debido a su número y tamaño, tuvieron que fondear frente a la rada del puerto a excepción de un aviso. El Almirantazgo británico desplazó a la escuadras del Mediterráneo y de Instrucción para que participaran en la revista naval como paso previo a la inauguración de la Exposición Universal de Barcelona.

La Escuadra del Mediterráneo iba al mando del Duque de Edinburgo, a bordo del HMS Alexandra como buque insignia, más los acorazados HMS Agamemnom, HMS Colossus y HMS Thunderer, los cruceros HMS Phaeton y HMS Fearless, y el aviso HMS Surprise; la segunda división iba comandada por el comodoro Albert H. Markham y estaba compuesta por las corbetas HMS Active, HMS Calypso, HMS Rover y HMS Volage.

Localización de las escuadras para la inauguración de la Exposición Universal

Ante el evento de la Exposición Universal era de esperar que las potencias europeas desplazaran sus mejores buques de guerra, ya no solo para exhibir su potencia, sino también para demostrar su capacidad tecnológica. Ese fue el caso por ejemplo de Italia que entre otros buques menores hizo acto de presencia con los acorazados Italia, Lepanto, Dandolo y Duilio.

Acorazado Lepanto (vía Reddit)

Francia hizo lo propio con diversos acorazados como los Colbert, el Amiral Duperré, el Redoutable, Dévastation e Indomptable.

El Indomptable francés (Naval Historical Center)

La Armada española estaba representada por trece buques de guerra entre fragatas, cruceros y cañoneros, de los que destacaba la popular fragata blindada Numancia y el novedoso torpedero llamado Destructor de Villaamil.

Torpedero Destructor

Y la Royal Navy no fue menos con los ya citados buques de guerra, destacando para este artículo el acorazado HMS Colossus, este último no era más que otro blindado con cañones de reducto central pero tenía diversas peculiaridades que lo hacían completamente diferente al resto de blindados homónimos de la época y sentó las bases para la construcción de nuevos acorazados que se mantuvieron intactas hasta la Segunda Guerra Mundial.

Parte de la escuadra inglesa vista desde tierra

La revolución blindada

La segunda mitad del siglo XIX fue una época extraña en cuanto al diseño naval militar, coexistieron por muchos años antiguos cruceros blindados construidos en madera o hierro o ambos, con aparejo y velas y a propulsión mixta a vapor y a finales de siglo comenzaron a aparecer los primeros ironclads (también llamados monitores, blindados o incluso acorazados); estos últimos estaban construidos con hierro, madera y algo de acero y sus potentes máquinas a vapor de la época les permitían ser armados con cañones de grueso calibre.

La revolución de los buques blindados comenzó con el ironclad Glorie francés construido en 1859, aunque su casco era de madera gozaba de una protección de blindaje incluso bajo la línea de flotación.

El Glorie desplazaba 5.630 toneladas con 77,8 metros de eslora e iba armado con 36 cañones de avancarga de 160 mm. (François Roux)

En 1860 la Royal Navy se dotaba del HMS Warrior como contrapartida del francés pero con la carencia de que su blindaje tan solo protegía a sus baterías de cañones, importante pero insuficiente.

Su desplazamiento era de 9.210 toneladas con 127,4 metros de eslora y su armamento constaba de 26 cañones rayados Armstrong de avancarga de 68 libras, 10 cañones rayados Armstrong de retrocarga de 110 libras y cuatro cañones rayados Armstrong de 40 libras (William Frederick Mitchell)

Aunque la revolución y prueba de fuego de estos buques aconteció durante la Guerra de Secesión norteamericana (1860-1865) con el USS Monitor o la Guerra Hispano-sudamericana (1865-1866) con la fragata blindada Numancia, en donde los buques blindados desplazaron completamente a los buques construidos en madera y sin protección alguna.

El USS Monitor daría nombre a una nueva tipología de buques blindados y armados con cañones de grueso calibre (Naval Historical Center)
La Numancia la primera fragata construida completamente con hierro con un blindaje variable que contaba con 13 cm. en su parte más gruesa (Museo Marítimo de Barcelona)

No obstante la rápida evolución del diseño naval convirtió a estos buques en obsoletos, en muy poco tiempo fueron sustituidos por los acorazados de reducto central y más tarde por los denominados pre-dreadnought.

Con el cambio de siglo ya comenzaron a diseñarse los primeros acorazados modernos, y en 1906 la Royal Navy ponía en servicio el que se considera el primer acorazado moderno del mundo el HMS Dreadnought, con él todo cambió y los estándares de construcción se volvieron a modificar.

El HMS Deadnought el primer acorazado moderno.

El Colossus y su capitán

El acorazado HMS Colossus llegó a Barcelona al mando del experimentado capitán Cyprian Arthur George Bridge (1839-1929), nacido en el seno de una familia con larga tradición en la marina que se remontaba más allá de su abuelo. Ingresó en la Royal Navy gracias a la amistad que su padre tuvo con el almirante Thomas Cochrane del que fue su capellán y gracias a este padrino comenzó su carrera en 1853 siendo su primer destino en la mar a bordo del HMS Medea.

Cadete Cyprian Bridge con 14 años de edad

Durante la guerra de Crimea estuvo embarcado en la corbeta de hélice HMS Miranda, otros destinos fueron la corbeta HMS Pelorus, los navíos de línea HMS Algiers de segunda clase y el HMS Hawke de tercera clase y la corbeta HMS Fawn.

Alcanzó el grado de teniente en 1859 y sus siguientes destinos serían el ironclad HMS Caledonia, el navío de línea de primera clase HMS Cambridge, el HMS Implacable de tercera clase y el acorazado HMS Audacious; en 1877 llegaría al rango de capitán y lograría su primer mando en la corbeta de hélice HMS Espiegle y el 13 de abril de 1886 se convertiría en el primer capitán del HMS Colossus.

El HMS Colossus

Pertenecía a la clase que le daba nombre de los que se construyeron dos blindados entre 1879 a 1888: el HMS Edimburgh y HMS Colossus. Esta nueva clase era derivada, y pretendía mejorar, a la anterior serie de dos unidades de la clase Ajax de 1880.

Acorazado de segunda clase HMS Colossus (Imperial War Museum)

Estos buques recibieron la clasificación de acorazados de segunda clase, dejando atrás ya el término ironclad. Esta clasificación de primera o segunda clase ya no se debía a la antigua utilizada con los navíos de línea en que se basaba según el número de cañones y puentes; ahora se clasificaban según tonelaje del buque y calibre de los cañones, por ejemplo un acorazado de primera clase podía tener un desplazamiento de 15.000 a 17.000 toneladas e ir armado con al menos cuatro cañones de 305 mm. más una decena o más de cañones secundarios de distintos calibres inferiores, en el caso de la clase Colossus estos barcos no excedían las 9.500 toneladas aunque su armamento principal igualaba a los de primera clase y disponían de menos artillería secundaria.

El HMS Edimburgh, a pesar del innovador diseño de la clase Colossus los barcos de esta serie no tuvieron una larga vida operativa y ni mucho menos continuidad en el tiempo y su diseño se desechó rápidamente (vía Reddit)

La clase Colossus disponía de un mayor desplazamiento con respecto a la clase Ajax, también tenían mejores máquinas a vapor, todo su blindaje era en acero. En cuanto al armamento la clase Colossus siguió el esquema de los Ajax con algunas mejoras, dejaron atrás los anticuados cañones de avancarga instalando cañones de retrocarga en el interior de torretas blindadas, aumentaron en número su armamento secundario y se les añadieron dos lanzadores de torpedos. Otra innovación fue su instalación eléctrica e iluminación, el HMS Colossus y el HMS Edimburgh gozaban de una iluminación completa en todo el barco, hasta la fecha tan solo se habían instalado luces eléctricas en determinadas áreas de los buques.

El HMS Colossus fue construido por los astilleros de Portsmouth Dockyard sería botado el 21 de marzo de 1882 y entregado el 31 de octubre de 1886, siendo este el cuarto buque de guerra en llevar este nombre en la Royal Navy desde 1787.

Planos alzado y planta del HMS Colossus (Royal Museum Greenwich)

Desplazaba 9.420 toneladas con una eslora de 99 metros por 21 metros de manga y 7,85 metros de calado. Era propulsado por dos motores a vapor de dos cilindros cada uno y ocho calderas principales y dos auxiliares de la firma Maudslay de 7.488 IHP. conectadas a dos ejes que le daban una velocidad máxima de 16,5 nudos. Dotación, 396 tripulantes.

Iba armado con 4 cañones BL de 12″ (305 mm.) en reducto central, 5 cañones BL de 6″ (152 mm.), 4 cañones de 6 libras y 2 lanzatorpedos de 355 mm. Whitehead. Su coraza protectora constaba de 18 a 14 pulgadas en la ciudadela, de 13 a 16 pulgadas en los mamparos del casco, de 2,5 a 3 pulgadas en cubierta, 14 en la torre de mando y las torretas artilladas estaban protegidas con 16 pulgadas en los costados y otras 14 pulgadas de blindaje en su parte frontal y trasera.

Animación creada por Rob Brassington del sistema de recarga de los cañones del HMS Colossus (vía perfil vbbsmyt de Youtube)

El HMS Colossus tuvo un corto recorrido en la Royal Navy, más activo fue quizás su hermano gemelo HMS Edimburgh; volviendo al HMS Colossus pasó siete años destacado en la flota del Mediterráneo, en 1893 fue transferido a la flota de los guardacostas, la Her Majesty’s Coastguard (HMCG), más tarde sería transferido a 1er Escuadrón de Reserva y en 1895 participaría en las grandes maniobras anuales de 1896. Quedaría fuera de la actividad de la flota en 1901 y su dotación sería trasladada al HMS Resolution. De 1902 a 1904 sería sometido a reparaciones y sus últimos meses los pasaría atracado en la estación naval HMS Excellent siendo utilizado como barracón. En 1906 sería puesto a la venta y dos años más tarde se vendería para desguace a Thos W. Ward.

HMS Colossus (Museo Marítimo de Barcelona)

En cuanto a su primer capitán, Cyprian A. G. Bridge, no estuvo mucho tiempo al mando del HMS Colossus, terminado su servicio a bordo del acorazado el 10 de noviembre de 1888. Tras un periodo de servicio como director de la División de Inteligencia Naval volvería a la mar en 1891 como capitán del acorazado HMS Sans Pareil de la clase Victoria y en 1894 en el crucero de primera clase HMS Orlando. En noviembre de 1894 es ascendido a contraalmirante y hasta finales de 1897 ejercería como comandante en jefe de la Estación de Australia, en junio de 1901 sería nombrado comandante de la Estación de China estableciendo su cuartel y buque insignia en el acorazado HMS Glory.

Almirante Sir Cyprian Bridge sentado en el centro

Alcanzaría el grado de almirante en 1903 y un año más tarde se retiraría de la marina, no obstante no la abandonaría del todo ya que en 1904 fue asesor en la comisión de investigación encargada de aclarar los hechos relacionados con el incidente de Dogger Bank, cuando buques de guerra rusos de la Flota del Báltico dispararon contra pesqueros ingleses que habían confundido con torpederos japoneses. En 1916 participó en otra comisión de investigación, para determinar el resultado de las campañas de los Dardanelos y Mesopotamia durante la Primera Guerra Mundial.

El almirante Cyprian Arthur George Bridge moría en su casa de Coombe Pines en la localidad de Kingston Hill en Surrey el 16 de agosto de 1924 y sería enterrado en el cementerio de Putney Vale de Londres.

 

 

 

Más información:
Historia y datos técnicos del HMS Colossus recopilados e ilustrados por Rob Brassington en la página web de The Dreadnought Project
Carrera del almirante Cyprian Arthur George Bridge en The Dreadnought Project y la Wikipedia

Buque escuela Al Assad

El 7 de julio de 1995 hacía una breve escala de tres días el buque escuela Al Assad de la Armada Árabe de Siria, después de subir el práctico de guardia y  bajo su atenta supervisión se dirigió hacía el Muelle de Barcelona paramento norte en donde permanecería hasta el día 10 de julio.

Buque escuela Al Assad atracado en el Muelle de Barcelona (Antonio Casinos Comas)

El buque escuela Al Assad estaba en pleno crucero de instrucción, a bordo viajaban 95 cadetes y en su escala en Barcelona aprovecharían para descansar y hacer un poco de turismo. Este buque lucía un aspecto poco convencional con respecto a otros buques escuela militares, normalmente son veleros o antiguos buques de combate adaptados para las tareas de instrucción, en cambio el Al Assad podía pasar perfectamente como un buque de carga convencional con cierto aspecto a Ro-Ro, siendo esta la primera visita de un buque de guerra perteneciente a la Armada Árabe de Siria.

La Armada Árabe de Siria

Siria dispone de muy poca costa a orillas del Mar Mediterráneo y tan sólo un puñado de puertos importantes en donde poder basar a su armada, como el de Lataquia y Tartús, desde donde sus buques de guerra son desplegados para realizar tareas de patrulla marítima y control de sus aguas territoriales.

Esta joven marina de guerra comenzó su andadura gracias al gobierno francés el 29 de agosto de 1950, como Siria carecía de personal naval militar, miembros de su ejército de tierra fueron entrenados en academias navales francesas, y además, del país galo recibieron sus primeros buques de guerra.

Los buques traspasados fueron tres cazasubmarinos (o submarine chasers) del tipo “Ch” construidos en 1938 los: Ch-10 Bayonne, Ch-13 Calais y Ch-19 que fueron renombrados a Akba Ben Naseh, Tarek Ben Said y Abdullah Ibn Arissi respectivamente.

Patrullero cazasubmarino del tipo CH, el casco de estos barcos era de acero, desplazaban 101 toneladas con 36,8 metros de eslora e iban armados con un cañón de 76 mm. y diversos montajes de 20 mm. (Jane’s Fighting Ships)

En 1971 el gobierno sirio firmó un acuerdo de colaboración con la Unión Soviética, este pacto incluía la construcción de una base naval para los buques de la Armada Soviética en Tartús y otra de menor tamaño en Lataquia; además esta alianza se tradujo en una aplicación considerable de la flota siria tanto en tamaño como en calidad, pasando de los modestos tres patrulleros de origen francés originales a 41 buques entre corbetas, patrulleros lanzamisiles, submarinos, dragaminas y buques de apoyo; obviamente también aumentó su personal contando con 4.000 oficiales y marineros y otros 2.500 en la reserva; y se ampliaron sus bases añadiendo los puertos de Baniyas y Minat al Bayda.

El apoyo de la Unión Soviética fue muy importante para la armada de Siria, con su ayuda pudieron contar con modernos buques como las corbetas de la clase Petya o Proyecto 159, patrulleros lanzamisiles de las clases OSA I y OSA II, pudieron contar incluso con submarinos de la clase Romeo o Proyecto 633 y modernos helicópteros navales como los Ka-25 Hormone y Ka-28 Helix.

El buque escuela Al Assad

Fue construido originalmente con el nombre de Khaled para una empresa kuwaití por los astilleros polacos de Polnochny Shipyard en Gdnask siendo botado el 18 de febrero de 1987, en 1989 sería comprado por el propio presidente sirio Háfez al-Ásad (1930-2000) y donado a la Armada siria que lo bautizaría como Al Assad entrando en servicio el 1 de abril de 1989.

Buque escuela Al Assad saliendo del puerto de Barcelona (Antonio Casinos Comas)

Desplaza 3.500 a plena carga con una eslora de 105 metros por 17,2 metros de manga y 4 metros de calado. Es propulsado por dos motores diesel Zgoda-Sulzer 6ZL40/48 de 8.700 HP. a dos ejes que le dan una velocidad de 16 nudos y una autonomía de 4.500 millas náuticas a 15 nudos. Dotación, 56 tripulantes más 140 cadetes.

El diseño del buque escuela Al Assad le permite realizar otro tipo de misiones además de las de instrucción de nuevos cadetes. Por su diseño al estilo Ro-Ro le permite transportar tropas y vehículos del ejército y su infantería de marina, participando en muchas ocasiones en operaciones y maniobras junto a los buques de desembarco de la clase Polnocny de las que la armada de Siria dispone de tres unidades.

Dispone de una rampa a popa para la carga/descarga de vehículos (Antonio Casinos Comas)

También ha sido utilizado para la evacuación de civiles en zonas de conflicto, como los más de 340 palestinos que en octubre de 1995 fueron expulsados de Libia y llevados a Chipre desde donde a bordo del Al Assad llegaron como refugiados al puerto de Lataquia en Siria.

Y quizás otra de las tareas más extrañas pero posibles que pueda realizar sea la de minado naval, desplegando los artefactos explosivos desde la rampa de popa.

 

 

El transatlántico Irpinia y el viaje de los condenados

El miércoles 4 de julio de 1956 eran esperados en el puerto de Barcelona diversos transatlánticos que debían de hacer una recalada en el puerto de la ciudad Condal durante sus travesías, uno de ellos era el Corrientes argentino proveniente de Buenos Aires en tránsito para Marsella, también era esperado el Roma proveniente de Gibraltar en ruta hacia Nápoles y el Ankara turco que realizaba un crucero con un muestrario de productos de su país; a estos habría que añadir el tráfico comercial habitual como la motonave Ciudad de Mahón entre otros buques de carga que realizaban su ruta programada.

Sin embargo ese era un día de estreno y es que por la mañana procedente de las Antillas hacía su entrada el transatlántico Irpinia de la compañía italiana SIOSA Lines, el cual estaba realizando su primer viaje inaugural desde su gran modernización que lo mantuvo apartado de la mar a partir de 1954. El transatlántico italiano quedó atracado en la Estación Marítima y allí lo estaban esperando periodistas y diversas autoridades entre las que destacaba el representante de la compañía SIOSA Lines en Barcelona, D. José María Condeminas quien ejerció de anfitrión. El flamante y reformado buque fue visitado por los invitados terminando la jornada con un almuerzo en el salón de primera clase del Irpinia.

El Irpinia atracado en el Muelle de Barcelona frente a la Estación Marítima (Museo Marítimo de Barcelona)

El transatlántico Irpinia a su llegada a Barcelona ya era todo un veterano de la mar, entró en servicio en 1929 como Campana para la Société Générale de Transports Maritimes (SGTM) francesa, en 1943 fue requisado por el gobierno argentino que lo renombró a Río Jachal y fue asignado a su Flota Mercante del Estado, terminada la guerra volvería a Europa con la flota de la SGTM y años más tarde los hermanos Grimaldi lo comprarían y renombrarían a Irpinia. Pero la fama le vendría por una película llamada “El viaje de los malditos”, asumiría el papel del desafortunado transatlántico alemán St. Louis y el equipo de producción del filme aprovecharía las calles y muelles de la ciudad de Barcelona para representar al puerto de Hamburgo y del cubano de La Habana para narrar la historia de sus pasajeros judíos que intentaron huir de la Alemania nazi, con un desenlace fatal para muchos, entre mayo y junio de 1939.

El Campana

El vapor Campana fue construido por los astilleros ingleses de “Swan, Hunter & Richardson Ltd.” siendo botado el 11 de junio de 1929 y entregado a la Société Générale de Transports Maritimes à Vapeur (SGTM) un mes más tarde.

Transatlántico SS Campana

Tenía un desplazamiento de 10.816 toneladas de registro bruto y sus dimensiones eran de 160,6 metros de eslora por 20,4 metros de manga y 7,2 metros de calado. Era propulsado por seis turbinas a vapor fabricadas por la firma Parsons Marine Steam Turbine Co. Ltd. conectadas a dos ejes que le daban una velocidad máxima de 15 nudos. Dotación, 160 tripulantes. Tenía capacidad para 1.250 pasajeros, de los que 100 podían viajar en primera clase y otros 150 en segunda clase.

El SS Campana realizó su viaje inaugural el 14 de diciembre de 1929 partiendo de Marsella con destino a Sudamérica y a partir de ese momento asumió esa ruta con escalas en Dakar, Rio de Janeiro, Santos, Montevideo y Buenos Aires.
La firma del armisticio entre Francia y Alemania el 22 de junio de 1940 sorprendió al vapor Campana en Buenos Aires y allí permaneció internado dos años hasta que el gobierno argentino lo requisó. En fecha de 28 de julio de 1943 su puerto de registro cambió de Marsella a Buenos Aires como también su nombre, llamándose ahora Río Jachal e integrándose en la Flota Mercante del Estado realizando la ruta entre Buenos Aires y Nueva York.

Su casco se pintó de blanco con su nombre y su puerto de registro además de los colores de la bandera argentina para dejar clara la neutralidad del barco.

Terminada la guerra volvería a sus propietarios originales de la SGTM francesa, recuperaría su nombre de Campana y su característica apariencia volviendo a ser repintado todo el casco. Sus rutas también se recuperarían, con viajes a Sudamérica con alguna escala adicional en Italia.

A partir de 1951 el transatlántico sería fletado por la compañía Chargeurs Réunis por un periodo de cuatro años empleándolo para el transporte de pasajeros y carga hacia la zona colonial de Indochina. Con la caída de Dien Bien Phu el 7 de mayo de 1954 se daba por finalizada la ocupación francesa de Indochina y la compañía Chargeurs Réunis decidió rescindir el contrato del flete. El vapor Campana volvió a sus propietarios en Marsella y a pesar de que el buque estaba en perfecto estado y era capaz de seguir navegando, fue puesto a la venta.

En 1947 las familias Grimaldi y Lauro creaban la naviera Sicula Oceanica Societa per Azioni (SIOSA) con una flota inicial de viejos cargueros provenientes de la Primera Guerra Mundial, la nueva compañía creció rápidamente y su flota se fue ampliando hasta que en marzo de 1955 se adquiría el transatlántico Campana al que renombraron Irpinia.

El recién adquirido Irpinia fue modernizado levemente, podía transportar a 1.200 pasajeros en dos clases y su apariencia externa también cambió, su desplazamiento aumentó hasta las 12.279 toneladas de registro bruto, conservaba aun un resquicio de un clásico transatlántico de los años 30 y su casco se pintó completamente de blanco.

Nuevo nombre y nueva apariencia (Simplon Postcards)

Desde 1956 a 1962 realizó viajes regulares entre Italia y Sudamérica, fundamentalmente transportaba inmigrantes desde un lado al otro del Atlántico incluyendo los puertos de Nueva Yok y Halifax. En ocasiones, como era el caso de su primera visita a Barcelona el 4 de julio de 1956, realizaba cruceros turísticos por el Mar Mediterráneo.

En 1962 el barco fue sometido a una gran modernización, perdió sus dos características chimeneas por una sola de aspecto más moderno, fue remotorizado sustituyendo sus turbinas de vapor por dos motores diesel fabricados por FIAT de 16.000 BHP. que lo podían lanzar a 19 nudos de velocidad; su apariencia externa varió así como sus mástiles originales desmontados en favor de uno solo en donde estaba alojado el radar de navegación y demás sistemas de comunicación; la acomodación interior fue completamente actualizada con bares, restaurantes, cine, discoteca, y se redujo su capacidad de pasaje a 972 en dos clases.

Sus viajes variaron bien poco, el Irpinia seguía siendo muy utilizado por la inmigración y se añadieron nuevas rutas y destinos (Clive Harvey vía Shipspotting.com)

Y a mediados de los años setenta llegó la película.

El viaje de los condenados

El filme está basado en el libro “Voyage of the Damned” de Gordon Thomas y Max Morgan-Witts que relataron el viaje realizado por 900 refugiados judíos alemanes a bordo del transatlántico St. Louis entre mayo a junio de 1939, dicho viaje debía ser la salvación para esta comunidad pero acabó por convertirse en un infierno al no conseguir su objetivo principal, desembarcar en La Habana.

El St. Louis pertenecía a la compañía alemana Hamburg-America Line (HAPAG), fue construido en Alemania por Bremer-Vulkan Shipyards y desplazaba 16.732 toneladas de registro bruto con 175 metros de eslora. En la imagen aparece llegando al puerto de Hamburgo después del desdichado viaje (United States Holocaust Memorial Museum)

El equipo de producción del director Stuart Rosenberg pronto tuvo que buscar un barco adecuado para representar al St. Louis y a pesar de su modernización el Irpinia cumplía con los requisitos; otro elemento necesario era localizar un sitio de rodaje adecuado con el fin de no tener que desplazar a todo el reparto por medio mundo, y Barcelona su puerto y algunas de sus calles fueron el lugar ideal.

Tres ciudades en una

El rodaje de la película comenzó en noviembre de 1975, en un momento muy convulso y lleno de incertidumbre por el empeoramiento de la salud del jefe de Estado Francisco Franco, pero este hecho no impidió que por unos días Barcelona encarnara el papel del puerto de Hamburgo bajo el régimen nazi y el de una Habana cubana gobernada por el controvertido presidente Federico Laredo Brú.

El rodaje duró unos diez meses y contaba con un presupuesto de seis millones de dólares, las calles de Barcelona se llenaron de curiosos, todo el mundo ya sabía por la prensa que en cualquier esquina del casco antiguo podían encontrarse con algún actor famoso, algo similar sucedió en 1963 cuando John Wayne llegó a Barcelona con su yate Wild Goose para filmar la película “El fabuloso mundo del circo”.

El elenco al completo se desplazó a la ciudad Condal y paseando por sus calles o cerca de los lugares de rodaje era posible ver a uno o varios de sus protagonistas principales con un espectacular reparto encabezado por Max Von Sydow que no hacía mucho se había encontrado con el diablo en la película el Exorcista, otro que quizás vio a su diablo interior fue Malcom McDowell en la Naranja Mecánica, las cámaras de periodistas y curiosos también buscaban a Ben Gazzara que ya tenía experiencia en estos asuntos por la serie de televisión QB VII, y qué decir del resto de actores como Orson Welles, Faye Dunaway, Jonathan Pryce, Helmut Griem, Oskar Werner, James Mason, José Ferrer, Lee Grant o Fernando Rey, por citar algunos.

Ben Gazzara y Max Von Sydow con el edificio y el monumento a Colón a sus espaldas (La Vanguardia)

El puerto de Barcelona y concretamente el Port Vell lucía una apariencia singular, primero para escenificar al puerto de Hamburgo haciéndolo retroceder treinta años atrás. Pronto se llenó el Muelle de Barcelona y de la Barceloneta de coches clásicos de la época, policías, soldados y demás personal que debían de ir ataviados con ropa del momento y tampoco podían faltar miembros de las SS y la Gestapo caminando bajo las banderas alemanas con la esvástica en su centro.

Fotograma de la película en el que aparece el embarque de los pasajeros a bordo del St. Louis

El Irpinia llegó a Barcelona procedente de Génova con el nombre de St. Louis rotulado en su casco, además para darle una apariencia lo más cercana posible al barco real se lo dotó de dos anchas chimeneas con los colores de la Hamburg-America Line; algunos sus espacios interiores y exteriores también se prepararon y adecuaron según la época, devolviendo al transatlántico su vieja línea clásica perdida en su última modernización.

El Irpinia fue ligeramente modificado para interpretar al St. Louis

Su siguiente destino sería el puerto de La Habana pero el barco no iría muy lejos ya que a escasos metros de Hamburgo se hallaba el puerto cubano. Allí los figurantes ya tenían otro aspecto y la música en las calles era mucho más animada, en la parte cubana ayudaron mucho las pequeñas barquitas a motor que desde el embarcadero del Portal de la Paz hacían servicios turísticos y de taxis y en la película eran utilizadas como enlaces entre el puerto y el St. Louis fondeado frente al puerto.

En alguna escena, para el ojo experto, es posible distinguir de fondo el antiguo edificio de la Autoridad Portuaria de Barcelona, el edificio del Gobierno Militar y las fachadas contiguas del paseo de Colón.

En Barcelona se rodaron también otras escenas necesarias, una de ellas fue la Casa Llotja de Mar en donde se puede ver el interior y su patio, también se filmaron escenas en el edificio de la Escola Pia de Sarrià, en el salón de fiestas del hotel Ritz simulando el casino de La Habana, en los tinglados del Muelle de la Barceloneta frente al Paseo Juan de Borbón representando las instalaciones de embarque en el puerto de Hamburgo, en el Muelle del Portal de la Paz y en la Plaza Real y sus calles adyacentes escenificando el bullicio de La Habana.

La explanada del Portal de la Paz se convirtió por unos días en el puerto de La Habana

Otros lugares de rodaje se llevaron a cabo en Londres, concretamente en el edificio del St. Pancras Chambers y diversas calles de la ciudad y en los estudios EMI de Elstree, también en Reino Unido.

Por último, un extra aparecido e interpretando a un guardacostas norteamericano fue el dragaminas Eo (M-17) de la Armada española destacado en Barcelona.

La película se estrenaría en Estados Unidos el 22 de diciembre de 1976 y no tuvo el éxito que se esperaba de ella a pesar del gran reparto con el que contaba. Aun así tuvo tres nominaciones a los Oscars de Hollywood por la mejor actriz de reparto Lee Grant, mejor guión  y mejor banda sonora de Lalo Schifrin, pero el único premio se lo llevó Katherin Ross galardonada por un Globo de Oro en la categoría de la mejor actriz secundaria.

Últimos años del Irpinia

Terminada la película el Irpinia inmortalizado ya como el St. Louis retomó su actividad habitual, se dejó ver en distintas ocasiones por Barcelona con su librea de la SIOSA Lines y su única chimenea azul.

El Irpinia en el puerto de Palma de Mallorca (dini1988 vía naviearmatori.net)

En 1981 el Irpinia (ex Campana y ex Río Jachal) ya sumaba más de cincuenta años en la mar y los tiempos modernos requerían de nuevas certificaciones de seguridad para hacer aptos y seguros a los buques de pasajeros. El Irpinia no pudo superar la inspección de 1981 y Grimaldi SIOSA Lines no tuvo más remedio que prescindir de él, tras dos años de espera en el puerto de La Spezia comenzó su desguace en 1983.

Fotografía de alanblakely en Shipspotting del Irpinia en el puerto de La Spezia en enero de 1982.

 

 

 

 

Más información:
Artículo del SS Campana, Río Jachal e Irpinia en la página web de Reuben Goossens ssMaritime.com
Ficha de la película en la página web Internet Movie Database
Película “El viaje de los malditos” disponible en Amazon

 

Transporte de ataque Castilla, de Normandía a Okinawa

El día 5 de octubre de 1971 hacía su entrada al puerto de Barcelona una pequeña agrupación de la Armada española compuesta por los destructores Roger de Lauria (D-42) y Marqués de la Ensenada (D-43) que iban acompañados por el transporte de ataque Castilla (TA-21). Los dos destructores procedieron a amarrar sus cabos en el Muelle de Bosch i Alsina y el transporte de ataque procedió a atracar en el Muelle Sur, lugar en el que permanecerían hasta el día 9 de octubre.

Destructor Roger de Lauria D-42 (Museo Marítimo de Barelona)
Destructor Marqués de la Ensenada D-43 (Jordi Montoro)

La visita de esta flotilla española no era casual, en esas fechas se conmemoraba el IV Centenario de la Batalla de Lepanto y entre los actos que estaban previstos estaba la inauguración de una reproducción de la galera la Real como la utilizada por D. Juan de Austria en la batalla de 1571.

Además esta era la primera visita a la ciudad Condal para estos tres buques de la Armada española, los destructores Roger de Lauria y Marqués de la Ensenada habían sido entregados hacía apenas uno y dos años atrás y para el transporte de ataque Castilla era la primera vez que amarraba sus cabos en el puerto, con anterioridad tan solo fondeó en el exterior para la Semana Naval de 1966.

Transporte de ataque Castilla TA-21 (Museo Marítimo de Barcelona)

Este último y protagonista de esta entrada, participó en la Segunda Guerra Mundial en la marina de guerra de los Estados Unidos (US Navy), fue el cuartel general del Primer Ejército norteamericano que desembarcó en Normandía, volvió a la batalla en Corea y tras un breve periodo de servicio en tiempo de paz sería transferido a la Armada española en donde no defraudó ni un ápice en cuanto a sus capacidades bélicas, siendo la cuna de la restaurada Infantería de Marina española.

El transporte de ataque USS Achernar

El Castilla fue construido originalmente como USS Achernar (AKA-53) perteneciente a la clase Andromeda de buques de transportes de ataque, de los que se construyeron 30 unidades entre 1943 a 1945 repartidos entre distintos astilleros norteamericanos.

El USS Achernar llevó su nombre orgulloso por una de las estrellas de la constelación de Eridanus que a su vez es la octava estrella más brillante del cielo nocturno. De su construcción se encargaron los astilleros Federal Shipbuilding & Dry Dock Co. Kearney (New Jersey) siendo botado el 3 de diciembre de 1943 y entregado a la marina el 31 de enero de 1944.

Transporte de ataque USS Achernar AKA-53 (vía Navsource)

Desplazaba 14.200 toneladas a plena carga con una eslora de 139,9 metros por 19 metros de manga y 8 metros de calado. Era propulsado por una turbina a vapor General Electric de 6.000 SHP. alimentada por dos calderas Foster Wheeler tipo D de 450 psi. a un eje que le daban una velocidad máxima de 16,5 nudos. Dotación, 247 tripulantes. Su armamento constaba de 1 cañón sencillo de 127/38 mm. bivalente, 4 montajes dobles de cañones antiaéreos de 40 mm. y 18 cañones sencillos de 20 mm. antiaéreos.

Tenía alojamiento para 100 soldados de Infantería de Marina debidamente equipados que podían desembarcar a tierra mediante una flotilla propia de lanchas de desembarco compuesta por: 8 LCM, 1 LCP(L), y 15 LCPV; asimismo podía transportar 5.200  toneladas de carga y otras 2.000 de vehículos blindados.

En la guerra

El USS Achernar a pesar de su entrada en servicio en el último tramo de la Segunda Guerra Mundial pudo participar en algunas acciones decisivas, comenzando su actividad en el convoy CU.18 de Nueva York a Liverpool con otros 24 mercantes escoltados por 6 buques de guerra. Pero su actuación más destacable en Europa sería primero en Normandía cuando ejerció como cuartel del Primer Ejército bajo el mando del General Omar Bradley, el buque tras cruzar el Canal de la Mancha quedaría fondeado en la bahía del Sena convirtiéndose en un buque de mando de las operaciones anfibias que se desarrollaban en el desembarco en las playas de Utah y Omaha; más tarde realizaría diversas travesías del canal transportando material militar.

El 13 de agosto de 1944 se integraría en el convoy SF.11 para participar en la Operación Dragoon que pretendía invadir la región de la Proveza francesa (Naval Historical Center)

La US Navy daría por terminada la misión del USS Achernar en Europa el 25 de octubre de 1944, fecha en la que pondría rumbo hacia los Estados Unidos para someterse a reparaciones y para prepararse para un cambio de escenario bélico en donde se lo asignaría al Océano Pacífico para luchar contra el Imperio del Japón.

El 2 de abril de 1945 el USS Achernar recibiría el ataque de un avión suicida o kamikaze, como también le sucedió al portaaviones ligero USS Cabot (y después Dédalo de la Armada española); cerca de la una de la madrugada y al poco tiempo después de comenzar la toma de la isla de Okinawa, un avión japonés impactó en el costado de estribor del transporte de ataque y al mismo tiempo la bomba de otro avión detonaba por babor. Este doble ataque le provocó diversos incendios y una escora a babor, causando la muerte a 5 tripulantes y otros 41 resultaron heridos; después de controlar los incendios parte de los heridos fueron transferidos al buque hospital USS Solace y procedió a fondear en la bahía de Hagushi para someterse a reparaciones de emergencia y más tarde pondría rumbo a Pearl Harbor para ya en dique seco ser repararlo completamente.

Buque hospital USS Solace (Naval Historical Center)

Acabada la guerra el USS Achernar participó en la Operación Alfombra Mágica (Magic Carpet) para la repatriación de los soldados norteamericanos del frente. Y el año de 1945 lo terminó otra vez en el dique seco, como resultado del abordaje sufrido durante una tormenta con el mercante H. H. Raymond.

Su segunda guerra fue la de Corea, mucho más tranquila que la anterior, y tal vez lo único digno de mención fue la escolta dada a los destructores USS Brush (DD-745) y USS Mansfield (DD-728) que dañados por el impacto de minas navales tenían como destino San Francisco para someterse a reparaciones y el USS Achernar los acompañó durante su travesía por si era necesaria su ayuda o remolque.

El USS Achernar era dado de baja de la US Navy el 1 de julio de 1963 y pasaba a engrosar la lista de la flota de reserva (vía Navsource)

El Castilla

Era entregado a la Armada española el 2 de febrero de 1965 en la Estación Naval de Nueva York en una sencilla ceremonia presidida por el Contralmirante Redfield Mason y ante la presencia del Embajador español en Washington el Marqués Alfonso Merry del Val y Alzola; finalizada la ceremonia de entrega se hacía cargo del buque su primer comandante el Capitán de Navío D. Alberto Cervera Balseyro y su dotación que se habían desplazado a los Estados Unidos dos meses antes. Este sería el séptimo buque de guerra de la Armada en llevar este nombre en honor al reino de Castilla desde 1716.

Transporte de ataque Castilla TA-21 (Casaú)

A su entrada al servicio activo y tras un breve periodo de aclimatación al nuevo buque, pronto estuvo listo para participar en las primeras maniobras con la Armada. A finales de junio de 1966 el Castilla realizaría su primera visita a la ciudad Condal, junto a otros 39 buques de la Armada española, durante la Semana Naval en la que además se realizó un simulacro de desembarco en las playas de la Barceloneta.

Participó en las importantes maniobras conjuntas con unidades de la Marine Nationale francesa denominadas “Atlantide”, en 1967 y 1969. Al poco de finalizar estos últimos ejercicios a los transportes de ataque Aragón (TA-11) y Castilla (TA-21), más el crucero Canarias (C-21) y el petrolero Teide (A-11), se les ordenó poner rumbo a la Republica de la Guinea Ecuatorial para ayudar en la evacuación de ciudadanos españoles en la denominada Operación Ecuador.

En noviembre de 1975 la denominada “marcha verde” promovida por el rey Hasan II de Marruecos para la ocupación pacífica del Sahara español, puso al borde de la guerra a ambos países. El Castilla embarcó tropas en Cádiz y en Canarias junto a otros buques de la Armada quedaron a la espera de órdenes.

El Castilla inmortalizado por Casaú

Los ejercicios se fueron sucediendo con éxito incluso con la marina de guerra norteamericana como en las maniobras CARBONERAS-75, para entonces la Armada española y su Infantería de Marina contaban con dos buques de transporte de ataque el Aragón y el Castilla, más tres  buques de desembarco de carros los Velasco, Martín Álvarez y Conde de Venadito y el buque de transporte de anfibios Galicia más sus medios anfibios y de desembarco la gran mayoría de procedencia norteamericana.

A principios de los años ochenta el Castilla rozaba los cuarenta años de actividad y su sustituto llegaría el 17 de enero de 1980 con otro buque también de procedencia norteamericana pero algo más moderno, el transporte de ataque el USS Paul Revere (APA-248) sería transferido a la Armada y renombrado también como Castilla con numeral TA-12 primero y L-21 a partir de 1986. Para entonces el Castilla aquí tratado ya se encontraba en la reserva y causaría baja definitiva el 1 de enero de 1982 siendo desguazado en 1987.

Su sucesor también se llamaría Castilla (Fabio Peña)

La tradición continúa

Con la retirada del último transporte de ataque Castilla (L-21) no se terminó ahí la tradición de utilizar este nombre en buques de la Armada, no obstante tardó un poco en volver a usarse. El 14 de junio de 1999 tocaba el agua por primera vez el buque de asalto Castilla (L-52) construido por los astilleros españoles de Bazán en su factoría de Ferrol y vino a complementar a su cuasi gemelo Galicia (L-51) y a los entonces operativos Hernán Cortés (L-41) y Pizarro (L-42). En la actualidad el núcleo de la fuerza anfibia de la Armada está compuesto por el buque de proyección estratégica Juan Carlos I (L-61) y por los Galicia y Castilla.

Buque de asalto anfibio Juan Carlos I, Galicia y Castilla

 

Más información:
Historial del USS Achernar AKA-53 en el Dictionary of American Naval Fighting Ships (DANFS)
Detalles de la Operación Ecuador en Foro Naval
Historia de la Infantería de Marina en la página web de la Armada española

El polivalente USS Nassau

El día 22 de enero de 1997 hacían su entrada al puerto de Barcelona, en visita de cortesía, los buques de guerra norteamericanos USS Nassau (LHA-4) y USS Pensacola (LSD-38), ambos buques procedían del Golfo de Cádiz y habían empleado dos días en realizar la travesía hasta la ciudad Condal; procedieron a amarrar sus cabos de estribor en el Muelle adosado y allí permanecerían hasta el día 28 de enero.

Buque de asalto anfibio USS Nassau (Antoni Casinos Va)
El USS Nassau iba acompañado del USS Pensacola (Antoni Casinos Va)

La escala en Barcelona fue una de las primeras en su nuevo despliegue en el Mediterráneo, a excepción de la visita en Trieste por Navidad, allí serían visitados por la actriz Halle Berry; saliendo de Trieste comenzarían en aguas del Golfo de Cádiz las maniobras PHIBLEX 1/97 realizadas entre el 12 al 20 de enero con unidades de la Armada española. En estos ejercicios se simularía un asalto anfibio en el Campo de Adiestramiento de la Sierra del Retín incluyendo una inserción de equipos de reconocimiento, para ello a bordo del USS Nassau embarcó la 26ª Unidad Expedicionaria de los Marines, más un destacamento de los SEALS y la unidad especial NSWU-10 destacada en Rota; junto a él también se desplegaron los buques USS Pensacola (LSD-38) y USS Nashville (LPD-13).

Por parte de la Armada los medios empleados fueron el buque de desembarco de carros Hernán Cortés (L-41) una compañía y una sección de fusiles del Tercia de la Armada y tres helicópteros AB-212 de la 3ª Escuadrilla de la Flotilla de Aeronaves.

El USS Nassau ya recaló la ciudad Condal en otras ocasiones, su primera vez seria en junio de 1982 con la 34.ª Unidad Expedicionaria de Marines a bordo; en 1994 llegaría proveniente de la zona del Mar Adriático y de participar en las operaciones “Denny Flight”, “Sharp Guard” y “Provide Promise”; después de la visita que nos ocupa en esta entrada su última visita sería durante las navidades de 1998 y con la 24.ª Unidad Expedicionaria de los Marines a bordo.

Los buques de asalto anfibio

Los primeros desembarcos de la historia moderna se pueden encontrar en la Primera Guerra Mundial en la Campaña de los Dardanelos, cuando en abril de 1915 tropas aliadas desembarcaron en la península de Galípoli pero no fueron un ejemplo a seguir ya que esos combates terminaron con victoria otomana.

Habría que esperar hasta el 8 de septiembre de 1925, en esa fecha se realizaba con éxito el primer desembarco anfibio de la historia militar moderna. El general Primo de Rivera dirigió el desembarco de Alhucemas en donde, con ayuda de algunas unidades francesas, puso en tierra a 13.000 soldados y diversos tanques mediante barcazas de desembarco del tipo K. Todo ello en perfecta coordinación con el resto de buques de la Armada, los hidroaviones del portahidros Dédalo dieron soporte desde el aire y el resto de buques de la flota hicieron lo propio con su artillería.

No obstante esta táctica debía mejorar como también sus medios, siendo necesaria la construcción de buques especializados en el transporte de tropas y su posterior desembarco en un asalto a una playa, estos barcos deberían de disponer de un grupo aéreo propio capaz de proteger a las lanchas y medios anfibios y cierta capacidad de autodefensa más su propio armamento para dar apoyo a sus tropas.

Dejando a un lado los transportes de ataque y los buques de desembarco de carros y similares, tenía que llegar la Segunda Guerra Mundial para que aparecieran los primeros buques de asalto anfibio, fue la Marina Imperial japonesa quien construyó los Akitsu Maru y Nigitsu Maru que en definitiva no eran otra cosa que portaaviones ligeros de unas 11.800 toneladas con capacidad para transportar tropas y sus medios de desembarco.

El Akitsu Maru tenía la apariencia de un portaaviones ligero (vía Wikipedia)

Pasada la guerra la Royal Navy modificó algunos de sus portaaviones de la clase Colossus para tal fin, y los Estados Unidos hicieron lo mismo con algunos portaaviones de la clase Essex, sin embargo eran buques que no fueron diseñados para ello siendo necesario un diseño mucho más específico y especializado.

En 1961 entraba en servicio en la US Navy el primer portahelicópteros de asalto anfibio de la clase Iwo Jima, concretamente el USS Iwo Jima (LPH-2), este era un nuevo concepto basado en sus aeronaves como medio de transporte hacia el lugar del asalto pero no era exactamente lo que la US Navy necesitaba, y diez años después entraba en servicio el USS Tarawa (LHA-1) cabeza de serie de un nuevo tipo de buque.

Buque de asalto anfibio USS Tarawa LHA-1 (Naval Historical Center)

Los Tarawa combinaban una cubierta corrida como la de un portaaviones o portaaviones ligero, podían operar con cualquier tipo de helicóptero y más adelante adoptaron los aviones V/STOL Harrier y los convertiplanos V-22 Osprey; incluían en su sección de popa un dique inundable desde el que se podían lanzar todo tipo de medios para el desembarco y vehículos anfibios; podían transportar hasta 1.700 soldados debidamente equipados y desembarcarlos con sus propios medios; y disponían de un decente armamento defensivo e incluso apoyo de artillería para sus tropas.

Pronto se convirtió en una moda, se dejaron atrás los viejos diseños de los transportes de ataque en donde los soldados embarcaban a los lanchones desde redes tendidas en el costado del barco (operación especialmente delicada con mala mar), algunas marinas de guerra aun conservaron buques de transporte de anfibios (LPD) pero en definitiva los buques de asalto anfibio tanto si llevan el prefijo en su numeral LHA (Landing Helicopter Assault) o LHD (Landing Helicopter Dock) tienen en líneas generales la misma misión con algunas diferencias según sus capacidades de diseño.

Buque de proyección estratégica o buque de asalto anfibio Juan Carlos I (Armada española)

La Marina Militare construyó la clase San Giorgio que será sustituida por un nuevo buque, España construyó el Juan Carlos I y su diseño ha sido exportado a Australia y Turquía, Francia construyó la clase Mistral, China la serie del Tipo 075 y Corea del Sur y Rusia también se hallan en pleno proceso de adquisición de nuevos buques y los Estados Unidos han continuado con el desarrollo de las clases Wasp y America.

El USS Nassau

El USS Nassau fue construido en los astilleros norteamericanos de Ingalls Shipbuilding Corp. en Pascagoula, siendo botado el 21 de enero de 1978 y entregado el 28 de julio de 1979 convirtiéndose en el segundo buque en llevar este nombre en recuerdo a la Batalla de Nassau.

El USS Nassau en una de sus primeras visitas a Barcelona con su esquema de color original y con su lanzador de misiles Sea Sparrow delante del puente de mando (Jordi Montoro)

Pertenecía a la clase Tarawa de buques de asalto anfibio de los que se construyeron cinco unidades de un total de nueve planeadas entre 1971 a 1978. La nomenclatura de esta nueva serie estaba destinada a recordar batallas como las de Tarawa de noviembre de 1943, Saipan de junio a julio de 1944, Belleau Wood de junio de 1918, Nassau de marzo de 1776 y Peleliu de septiembre a noviembre de 1944.

La clase Tarawa sustituyó y mejoró la anterior serie de buques de asalto anfibio de la clase Iwo Jima, esta nueva serie triplicaba el desplazamiento y gracias a su mayor tamaño podían no solo transportar un número similar de tropas sino que también más aeronaves, vehículos y todo tipo de equipo necesario para la tropa. La novedad de esta nueva serie fue la de incluir en su sección de popa un dique inundable de 82 metros de largo por 24 de ancho desde el que se podían lanzar todo tipo de medios para el desembarco y vehículos anfibios.

Un LCAC listo para salir del dique del USS Nassau cerca de la costa de Haití (US Navy)

No sólo podían operar con helicópteros ligeros, medios y pesados, también comenzaron a embarcar de forma regular aviones V/STOL Harrier pertenecientes a los escuadrones de los Marines, mejoran de esta forma no solo su autoprotección sino también la de las tropas.

En su tramo final de vida el USS Nassau operó con los convertiplanos V-22 Osprey sustituyendo a los CH-46 Sea Knight (US Navy)

Desplaza 39.967 toneladas a plena carga con una eslora de 254 metros por 40,2 metros de manga y 7,9 metros de calado. Era propulsado por dos turbinas Westinghouse alimentadas por dos calderas Combustion Engineering con una potencia de 140.000 HP. conectadas a dos ejes, su velocidad máxima era de 24 nudos y su autonomía de 10.000 millas náuticas a 20 nudos. Dotación, 902 tripulantes.

En el momento de la visita del USS Nassau a Barcelona toda la serie se encontraba en plena reestructuración de su armamento, aun conservaba dos de los tres cañones de 127 mm. Mk.45 originales y los lanzadores de misiles antiaéreos Sea Sparrow BPDMS fueron sustituidos por dos lanzadores de misiles antiaéreos RAM Mk. 49 complementados por otros dos montajes CIWS Phalanx de 20 mm.; más adelante perdería toda la artillería pesada y se instalarían cañones automáticos de 25 mm. reemplazando y a los de 20 mm. y se añadirían diversos montajes de 12,7 mm.

Detalle de la isla del USS Nassau, se aprecia el lanzador de misiles RAM y el CIWS Phalanx (Sergi Olivares)

A su entrada al servicio iba equipado con un radar de descubierta aérea 3D AN/SPS-52 y uno de superficie AN/SPS-10 o -40, además de un radar para el control de aeronaves AN/SPN-35 y dos radares de dirección de tiro un AN/SPG-60 y AN/SPG-9A. Todo ello iba integrado en el sistema de combate ITAWDS (Integrated Tactical Amphibious Warfare Data). En posteriores modernizaciones sería equipado con el sistema AN/SLQ-32(V)3 y de serie equipaba los lanzadores de bengalas/señuelos Mk. 36 Chaffroc.

Puede embarcar hasta 28 aeronaves que incluían los modelos UH-1 Huey, CH-53 Sea Stallion, CH-46 Sea Knight, AH-1W Super Cobra y aviones AV-8B Harrier.

Una fila de siete helicópteros CH-46 Sea Knight y al fondo un grupo de AH-1 Super Cobra (Antoni Casinos Va)
Avion V/STOL AV-8B Harrier II y helicóptero CH-53 Sea Stallion (Jordi Montoro)

En la cubierta de vuelo y en el interior de su hangar había espacio para 19 CH-53 Sea Stallion o 26 CH-46 Sea Knight; asimismo podía transportar 1.703 soldados debidamente equipados, más 955 m3 para vehículos y otros 3.310 m3 para el resto del equipo; además en su dique a popa tiene espacio para cuatro LCU-1610 y diversas configuraciones de LCU. LCM-8. LCM-6, LVT o incluso los pesados LCAC.

Un barco polivalente

Paradójicamente la primera misión del USS Nassau no fue como buque de asalto anfibio sino como portaaviones, en abril de 1981 fue destacado al Mar Mediterráneo para dar apoyo al portaaviones USS Saratoga y mantener a dos portaaviones en activo en la Sexta Flota. Antes de su partida de Norfolk fue equipado con 20 aviones AV-8A Harrier de los escuadrones VMA-231 y VMA-542 que después de ser calificados para operaciones aéreas en portaaviones partieron rumbo al Mediterráneo cruzando el Océano Atlántico con el grupo de combate del portaaviones USS America (CV-66).

Aviones AV-8A Harrier listos para despegar desde el USS Nassau

Dicha experiencia no debió de resultar del todo negativa ya que poco más de un año después, el 25 de agosto de 1982 el USS Nassau se integraba en una flota compuesta por otros 25 buques para cruzar el Atlántico y participar en las maniobras “United Enfort” y “Short Engagement”. El 12 de septiembre alcanzaron la costa escocesa y en ese punto despegaron de su cubierta de vuelo cuatro aviones de observación y ataque ligero OV-10 Bronco que debían de participar en los ejercicios “Northern Wedding” en Dinamarca.

Aviones OV-1A Bronco aparcados en la cubierta de vuelo del USS Nassau (US Navy)
Despegue de un OV-10A Bronco (US Navy)

El experimento con los aviones Bronco se repitió a su regreso a Norfolk a principios de agosto de 1983 y otros dos aviones OV-10 del escuadrón VMO-1 completaron diversas maniobras de aterrizaje y despegue en su cubierta de vuelo por primera vez, los otros cuatro de septiembre de 1982 habían sido cargados en los Estados Unidos y tan solo tuvieron que despegar.

En el viaje de regreso continuaron las pruebas con los aviones Bronco (US Navy)

En los años ’90 participó en diversas operaciones internacionales como las “Desert Shield/Desert Storm”, “Operation Uphold Democracy” en Haití, la “Operation Deny Flight” en Bosnia y Herzegovina y Croacia, y en los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia.

En su visita de 1997 los helicópteros lucían en su costado el rótulo SFOR de la Fuerza de Estabilización multinacional de la OTAN en Bosnia y Herzegovina (Antoni Casinos Va)

Su versatilidad llegaba también al campo humanitario, debido a necesidades militares el USS Nassau disponía de un hospital completo en su interior con una capacidad para 300 camas, cuatro quirófanos, salas de rayos-X, laboratorios, farmacia, etc … estos equipos fueron bien empleados en la isla de Galveston en 2008 después de ser devastada por el huracán Ike y en 2010 por la población de Haití damnificada por el terremoto que asoló a todo el país.

El buque de asalto anfibio USS Nassau causaría baja el 31 de marzo de 2011 y en principio ha pasado a engrosar las listas de la reserva quedando estacionado en Beaumont (Texas). Y digo en principio por que la US Navy estudió donar el barco a la fundación “Coalition of Hope” fundada por Timothy J. Keegan y utilizarlo en el proyecto llamado “Excelsior”, dicho proyecto pretende emplear viejos buques de guerra con grandes capacidades logísticas como el USS Nassau como buques hospitales y en misiones humanitarias.

Nuevo esquema de color que luciría el USS Nassau como buque de la Coalition of Hope

Por el momento nada más se sabe y el casco del veterano USS Nassau sigue oxidándose en las instalaciones de Beaumont Reserve Fleet junto a otros buques logísticos.

 

 

 

Más información:
Buque de asalto anfibio USS Nassau LHA-4 en la página web de Navsource.org (inglés)
Historial del USS Nassau en la página web del “Naval History and Heritage Command” (inglés)
Historia del avión OV-10 Bronco en la página “Aces Flying High” (inglés)

El Remolcador

El día 6 de mayo de 1849 llegaba por fin al puerto de la ciudad Condal la goleta-polacra María de 145 toneladas al mando del capitán Francisco Illas, procedía de Cuba y había empleado 73 días en realizar la travesía, no obstante a pesar de haber realizado el viaje sin novedad el patrón y su tripulación ya tenían ganas de tocar tierra y descansar unos días para seguir su ruta hacia Marsella. Al llegar a la costa catalana ya se percataron que quizás su fondeo en el puerto de Barcelona se demoraría unas horas debido al poco viento que su velamen podía aprovechar y al llegar a la altura del río Llobregat sus sospechas se hicieron realidad.

Sin embargo iban a tener suerte, cuando se encontraban a la altura de la nueva farola en construcción salió a su encuentro una pequeña embarcación a vapor a ruedas que se dirigía hacia ellos a gran velocidad dejando tras de sí una extensa columna de humo negro. El pequeño vapor interceptó al María por su costado de estribor y se situó lo suficientemente cerca para que su patrón se ofreciera para darle remolque al interior del puerto y pudiera fondear en él, evidentemente el capitán del María no puso ninguna objeción visto el escaso viento del que podían disfrutar. El pequeño vapor rodeó al velero por su popa poniéndose en paralelo por su amura de babor y desde donde le lanzaron un cabo para hacer efectivo el remolque, maniobra que finalizó con éxito en menos de una hora.

El vapor Remolcador durante su demostración de capacidades con la goleta-polacra María (lámina de Roberto Hernández – Ilustrador de Barcos)

Ese pequeño vapor a ruedas no era otro que el vapor Remolcador, que como su nombre indica fue concebido para remolcar a embarcaciones y llevarlas a puerto. El Remolcador fue el primer buque a vapor diseñado y construido en Barcelona, incluida su máquina, y además fue el primer remolcador construido en España y completamente funcional.

Los primeros remolcadores

Hasta ese momento todos los remolques se hacían con botes de remos, los propios o ajenos como los de los prácticos, o tan solo no se hacían y como en el caso de la goleta-polacra María debían de esperar a que el viento volviera a soplar con fuerza; en casos extremos de varada en una playa o en aguas poco profundas se intentaba el remolque e incluso se podía intentar la maniobra llamada espiar o espiarse pero la gran mayoría de ocasiones se podía dar el barco por perdido.

La revolución de la máquina de vapor también alcanzó al transporte marítimo y rápidamente inventores e ingenieros se pusieron manos a la obra para adaptar el nuevo invento primero a barcos de madera y después a los más sofisticados de hierro. Uno de los primeros inventores fue el español Blasco de Garay que ya propuso una máquina de vapor para propulsar barcos en 1543 y que fue probada en aguas del puerto de Barcelona, pero no quedó ninguna prueba o plano de dicho ingenio que haya llegado a nuestros días.

Algunos años más tarde el inventor inglés Jonathan Hulls ideó este remolcador a vapor en 1737 (vía Wikipedia)

Quizás el primer remolcador operativo fuera el Charlotte Dundas escocés en 1803, fue ideado por William Symington para remolcar embarcaciones por el canal Inglés, pero su experiencia no fue más allá de algunas pruebas en el canal Forth y Clyde y aunque las demostraciones se desarrollaron según lo previsto el proyecto fue abandonado.

Remolcador Charlotte Dundas (Robert Bowie vía Wikipedia)

No obstante el desarrollo de estas naves siguió imparable y pronto en los principales puertos norteamericanos, ingleses y franceses se dispuso de un servicio de remolque con vapores.

El Remolcador

El vapor Remolcador de Barcelona debió su existencia a varios factores relacionados entre sí, el primero fue el incremento del tráfico comercial en el puerto de Barcelona gracias a la gestión del rey Carlos III que permitió la apertura del comercio de ultramar con todos los puertos españoles; el puerto de Barcelona se vio muy beneficiado por esta medida y el aumento del tráfico marítimo motivó la mejora de las instalaciones portuarias y la industria derivada de dicha actividad.

El puerto de Barcelona a mediados de la década de 1850 (Ayuntamiento de Barcelona)

Otro elemento que quizás fuera más importante fue la aplicación de la máquina de vapor al transporte marítimo, permitiendo no solo que las travesías se acortaran de meses a semanas sino que también posibilitaba la construcción de buques más grandes y con mayor capacidad de carga, y por ello, se hizo necesario el dotarse de medios para ayudar en la maniobra a estos buques cada vez más grandes y pesados.

El 28 de octubre de 1848 se inauguraba la primera línea de ferrocarril en territorio nacional español la península desde Mataró a Barcelona, parte de los responsables de la construcción de esta primera línea y de sus locomotoras estaban directamente relacionados con el desarrollo del vapor Remolcador, dos de ellos eran el industrial catalán Valentí Esparó i Giralt y el ingeniero Josep White.

El Remolcador sería construido en las atarazanas del maestro de ribera Pere Sisteré ubicado en la Barceloneta siendo botado el 26 de enero de 1849. Desplazaba 30 toneladas con una eslora aproximada de 17 metros, era propulsado por una máquina construida en los talleres del José White de unos 20 caballos de potencia que estaba conectada a dos ruedas de palas ubicadas en sus costados y como adelanto técnico el Remolcador disponía de dos timones, uno a proa y otro a popa para mejorar la maniobrabilidad.

La mañana del 6 de mayo de 1849 a las 9 horas con los responsables del proyecto e invitados el Remolcador zarpaba para realizar su primera prueba, al mando del vapor Remolcador iba otro artífice del proyecto el capitán Joaquín José Maristany, no obstante la fragata que debía ser objeto de remolque no pudo ser utilizada y se tuvo que improvisar. El capitán Maristany puso rumbo a la bocana del puerto y en la lejanía avistaron a la goleta-polacra María, que como ya hemos visto antes, la salvó del apuro de tener que esperar todo el día (con suerte) a que el viento mejorara para entrar en el puerto. Durante la navegación del vapor los invitados pudieron comprobar de primera mano sus excelentes condiciones marineras, su buen andar, su maniobrabilidad y la fuerza de su máquina para el remolque.

Al finalizar la demostración el capitán del Remolcador y sus propietarios agasajaron a los invitados a un almuerzo en el restaurante Siete Puertas, tras un brindis y un discurso del capitán Maristany y el resto de responsables del proyecto el vapor Remolcador hizo otra salida a la mar dejando a invitados, curiosos y escépticos complacidos con la demostración.

Su actividad

El Remolcador durante muchos años fue el único vapor disponible para ayudar a las maniobras en el puerto de Barcelona, por ello tuvo que soportar una gran carga de trabajo sus primeros años de vida. No solo remolcaba a los buques al interior del puerto, entre sus muchas funciones también estaban la del transporte de pasajeros entre localidades de la costa catalana o desde el puerto a buques fondeados frente a él, como la visita que realizó el navío de línea español Soberano el 19 de julio de 1849; o durante la visita de la escuadra inglesa del Mediterráneo con seis navíos de línea y cuatro vapores.

Anuncio publicado en el Diario de Barcelona con motivo de la visita del navío de línea HMS Trafalgar (Diario de Barcelona)

Otra función que realizaba dentro de sus competencias como remolcador era la asistencia de botaduras de buques fabricados en otras localidades de la costa catalana, este fue el caso de la fragata Paulita que se construyó en el astillero de Canet de Mar que hasta ese momento de agosto de 1849 y era la de mayor porte construida en Cataluña, de unos 44 metros de eslora y 840 toneladas; el Remolcador estuvo presente por si era necesaria su ayuda además de transportar un par de anclas y otros efectos para la fragata.

En otros casos el Remolcador asistía a las botaduras de los veleros y los remolcaba hasta Barcelona, allí los arbolaban y equipaban completamente (Archivo Municipal del Masnou)

También realizó rescates como el de una fragata francesa que a finales de diciembre de 1851 bajo un fuerte temporal estuvo a punto de naufragar en la rada del puerto, la fragata navegaba sin asistencia del práctico y con la ayuda del Remolcador pudo ponerse al velero a salvo. En junio de 1852 rescató a un adulto y a dos niños que salieron a navegar en el interior del puerto con una pequeña embarcación, no llegaron muy lejos y frente a Atarazanas zozobraron y cayeron al agua, el capitán del Remolcador no lo dudó ni un instante y condujo al vapor hasta su ubicación para rescatarlos.

En ocasiones era confundido con el vapor a ruedas Piles de la Armada española destacado en Barcelona

Quizás el rescate más extraño que realizó fuera el del 7 de junio de 1855, cuando el intrépido aeronauta Buislay que junto a un colaborador que realizaba acrobacias bajo la cesta del globo ofrecían su espectáculo aéreo a los barceloneses. La primitiva técnica de los globos aerostáticos de la época, aunque sencilla, fallaba mucho y el globo del aeronauta se precipitó al agua con tan solo media hora de vuelo. La dotación del Remolcador al contemplar la escena puso al vapor a toda máquina hacia la zona en donde se encontraban los desdichados aeronautas (y como sucedía en ocasiones previo pago del mismo aeronauta) rescató a los extraños náufragos a la altura de la playa del cementerio, probablemente frente al Poble Nou.

Dibujo de J. J. Verdú de una Barcelona entre 1860 a 1880 con un globo aerostático sobrevolando la playa (Ayuntamiento de Barcelona)

En 1859 se publicaban en el Diario de Barcelona las instrucciones que debían seguir los capitanes en caso de necesitar remolque a la entrada del puerto. Se pedía que los buques que solicitaran los servicios del Remolcador lo indicaran izando la bandera nacional en los obenques del palo mayor a media jarcia, con esta sencilla y práctica señal el patrón del Remolcador podría organizar con mucha más celeridad su trabajo.

El 23 de septiembre de 1859 fue testigo de la botadura y primeras pruebas de inmersión del submarino Ictineo I de Narciso Monturiol. La demostración tuvo una duración de 2 horas y 20 minutos, navegando por el puerto en inmersión hasta una profundidad de 20 metros y completamente aislado de la atmosfera exterior, cosa que extrañó mucho al público que lo observaba.

Sus primeros sucesores

El primer vapor remolcador construido en Barcelona fue una clara referencia para la construcción de otro remolcador, el 18 de julio de 1857 en la playa de la Mar Bella era puesto a flote otro remolcador bautizado con el nombre de Montjuich. Este nuevo vapor fue construido en los nuevos talleres de la Maquinista Terrestre y Marítima, fundada entre otros por Valentí Esparó i Giralt, tenía unos 25 metros de eslora y estaba equipado con una máquina a vapor de unos 40 caballos de potencia, no obstante tuvo una corta vida ya que el 28 de septiembre de 1862 una explosión en su caldera provocaría su destrucción y hundimiento.

El primer vapor remolcador se mantuvo operativo hasta mediados de la década de 1870 pero el puerto de Barcelona no se quedaría sin esta imprescindible herramienta, en 1866 se construiría el remolcador Monseny (tal y como figura en la Lista Oficial de Buques), nacería en los astilleros franceses del Languedoc en Cette, desplazaba 95 toneladas con una eslora de 25 metros y una máquina de unos 60 caballos de potencia conectada a dos ruedas de palas situadas en sus costados; a este le siguió el Monseny II de 71 toneladas construido en 1873 en Marsella y poco más tarde el Monseny III de 51 toneladas adquirido en 1875 y construido unos años antes y llamado Vencejo en 1871 en La Seyne; más tarde llegarían el Cataluña y el Setantí.

Vista parcial del puerto de Barcelona, fechada en 1874, con la Torre del Reloj, antiguo faro y sede de la antigua capitanía; al sur de la misma se hallan fondeados los tres remolcadores Monseny (Ayuntamiento de Barcelona)

Han pasado ya más de 170 años desde que el primer remolcador hiciera sus primeras pruebas de mar en aguas barcelonesas, han dejado atrás los románticos nombres de Cataluña, Montserrat o Montuich, la actual flota es compartida por Rebarsa y SAR Remolcadores y sus remolcadores, a años luz de la tecnología de los vapores, tienen nombres como Willy T, Eliseo Vázquez, Montbrio, Montalt, Montclar, Cala Sequer, Cala Gullo o el recién llegado Cala Verd, herederos todos del Remolcador.

Remolcador Montclar, misma función pero con unas capacidades inimaginables hace 171 años (Antoni Casinos Va)

 

 

Más información:
Primera salida a la mar del vapor Remolcador en el Diario de Barcelona del 7 de mayo de 1849
Artículos “Els treballs d’Hèrcules (IV y V) Els remolcadors” de Enric García Domingo publicados en la revista Mar de Mars números 35 y 36
Artículo “Los orígenes de los barcos a vapor: del Palmipède al Real Fernando, el primer vapor de ruedas construido en España” de Juan A. Oliveira autor de la página web “Va de Barcos”
Más dibujos e ilustraciones del “Ilustrador de Barcos” Roberto Hernández