“Aux soldats de France et aux volontaires d’Espagne”

El día 30 de mayo de 1925 efectuaba su entrada al puerto de Barcelona el contra torpedero de la Marina Nacional francesa Commandant Bory procedente de Marsella y al mando del capitán de fragata M. Puech Roger. Tras efectuar el saludo al cañón, procedió a amarrar sus cabos en el muelle de Barcelona paramento norte junto al cañonero Dato de la Armada española.

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Contra torpedero Commandant Bory

El contra torpedero Commandant Bory y su dotación se hallaban en Barcelona para participar junto a su S. M. el Rey Alfonso XIII, al Embajador francés Emmanuel Peretti de la Rocca y a las autoridades civiles y militares de la ciudad, a la inauguración de un monumento situado en el cementerio del sudoeste (actual Montjuich) en memoria de los caídos franceses y a los voluntarios españoles en la Primera Guerra Mundial, también llamada la Gran Guerra.

El contra torpedero Commandant Bory

El buque de guerra Commandant Bory debe su nombre al marino militar francés Victor Bory (1843-1901). Este navío pertenece a la clase de contra torpederos Bouclier de los que se construyeron 12 unidades en el periodo de 1909 a 1913, 4 de ellos fueron hundidos durante su participación en la Primera Guerra Mundial.

Los 12 buques que forman esta clase fueron diseñados por distintos astilleros en base a unas especificaciones generales para toda la serie, por este motivo había algunas diferencias estructurales y de prestaciones. Su construcción se repartió entre los astilleros situados en Burdeos, Le Havre, Nantes y St. Nazaire.

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Contra torpedero de la clase Bouclier (Marius Bar)

Sus esloras variaban entre los 72 a los 78 metros, algunos tenían tres hélices cuando lo habitual en esta serie eran de dos hélices y además tenían distinto número de chimeneas y distintas plantas propulsoras.

El contra torpedero Commandant Bory fue construido en los astilleros franceses de “Société de Travaux Dyle” en la localidad de Bacalan próxima a Burdeos, siendo botado el 14 de septiembre de 1912 y entregado en diciembre de 1912.

Desplazaba unas 809 toneladas a plena carga, y sus dimensiones eran de 78,30 metros de eslora por 7,60 metros de manga y 3,10 metros de calado.
Era propulsado por cuatro calderas Normand-Sigaudy y turbinas de vapor Normand de 13.000 hp. que le daban una velocidad máxima de 30 nudos y una autonomía de 1.400 millas náuticas a 14 nudos. Dotación, 84 tripulantes.

Su armamento constaba de 2 cañones de 100 mm. modelo 1893, 4 cañones de 65 mm. modelo 1902 y 2 tubos lanzatorpedos dobles de 450 mm. A las unidades supervivientes a la Primera Guerra Mundial se les añadió una ametralladora antiaérea.

Fue asignado a la flota francesa del Mediterráneo y más tarde desde 1915 hasta el final de la guerra estuvo asignado al Mar Adriático combatiendo contra los buques austriacos de la zona. A finales del mes de abril de 1919 tomó parte en la intervención aliada en la Guerra Civil Rusa. Finalmente causaría baja en la Marina Nacional francesa el 29 de julio de 1926.

Los voluntarios

La situación en España al inicio de la Primera Guerra Mundial no era las más propicia para participar en una gran guerra mundial. Después del desastre de 1898 tras perder Cuba, Puerto Rico y las Filipinas, el país se vio envuelto en una profunda crisis política, social y económica. Su ejército debilitado y empobrecido tampoco se hallaba a la altura de una contienda como la que se avecinaba y su Armada tan sólo era una pobre imagen de lo que había llegado a ser. Por tanto, dado el delicado momento en que se hallaba España, la monarquía y el gobierno español con el Rey Alfonso XIII a la cabeza, decidió declararse neutral.

Aun así muchos ciudadanos españoles no se resignaron a quedarse en sus casas y muchos españoles se alistaron como voluntarios a la Legión Extranjera francesa a través de la Asociación Internacional de Amigos Franceses (Association Internationale des Amities Francaises), así mismo en España se fundó el “Patronato de Voluntarios Españoles” y más tarde en Cataluña el “Comité de Hermandad con los Voluntarios Catalanes”.

Es difícil decir una cifra exacta del número de voluntarios españoles pero según el informe oficial que presentó el barón de Lyons de Feuchan a la Cámara de Diputados francesa, fueron 1.328 los españoles que se presentaron voluntarios de los que 335 murieron en combate. De todos ellos el grupo más numeroso fue el de los catalanes, seguidos por los vascos, los aragoneses y los asturianos.

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Voluntarios catalanes y vascos (vía Eusko Ikaskuntza – Sociedad de Estudios Vascos)

Los voluntarios catalanes y vascos fueron a la guerra además, de ayudar al país vecino francés, por sus intereses nacionalistas y por su necesidad de ser escuchados en Europa y en el resto del mundo a través de su sacrificio, con la esperanza de obtener apoyos fuera de España una vez terminada la guerra.

De los voluntarios catalanes, por motivos propagandísticos una vez finalizada la guerra, se llegó a afirmar que se alistaron de 10.000 a 12.000 voluntarios, y habría que reducir estas grandes cifras a unas más realistas de 954, de los que 546 nacieron en Cataluña y el resto o bien residían en Francia o provenían de otras regiones españolas y europeas.
Estas cifras no tienen en cuenta a todos aquellos que lucharon en el bando aliado por su propia cuenta como mercenarios.

Los voluntarios españoles no formaban una unidad autónoma dentro de la Legión Extranjera francesa, en la que ya había voluntarios de otras 51 naciones, si no que fueron asignados al llamado Regimiento de Marcha que a su vez estaba dividido en otros tres regimientos, siendo el Primer Regimiento el ocupado mayormente por catalanes y la Batalla del Somme en donde más catalanes fallecieron.

 

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Medalla de los voluntarios catalanes

El “Comité de Hermandad con los Voluntarios Catalanes” creó y acuñó una medalla a los voluntarios catalanes que lucharon en la Gran Guerra.

El monumento

El día 1 de junio de 1925 se procedió a la ceremonia de inauguración del monumento en memoria a los soldados de Francia y a los voluntarios españoles caídos en la Gran Guerra.

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Monumento en memoria a los soldados de Francia y a los voluntarios españoles en el cementerio de Montjuich de Barcelona.

Presentes en la ceremonia se hallaban el Rey Alfonso XIII, el embajador de Francia en Madrid Emmanuel Peretti de la Rocca, el alcalde de Barcelona Darío Rumeu y Freixa (barón de Viver), el comandante del contra torpedero Commandant Bory el capitán de fragata M. Puech Roger, una compañía del regimiento de Jaén con bandera y música más una compañía de marinos de la Aeronáutica Naval a los que se les añadieron una sección de marinos provenientes del contra torpedero Commandant Bory, más un nutrido grupo de representantes civiles y militares, con la colonia francesa en Barcelona al completo y todo el público barcelonés que pudo acceder al recinto y alrededores del monumento.

El monumento fue diseñado por el escultor y escritor francés Gustave Violet (1873-1952), con forma de obelisco, en él hay grabadas diversas figuras, entre ellas la de un soldado francés vestido con el uniforme de la Primera Guerra Mundial portando una antorcha y custodiado por dos ángeles; en su parte central y custodiado por otras dos figuras femeninas, una de ellas con el escudo de Barcelona, se incluyen los nombres de los soldados honrados bajo la inscripción de:

“AVX SOLDATS DE FRANCE ET AVX VOLONTAIRES D’ESPAGNE MORT POVR LE TRIOMPHE DE LA JUSTICE ET DE LA LIBERTE”

“A LOS SOLDADOS DE FRANCIA Y A LOS VOLUNTARIOS DE ESPAÑA MUERTOS POR EL TRIUNFO DE LA JUSTICIA Y LA LIBERTAD”

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Desde ese lejano 1925 y hasta hoy en día ya es tradición homenajear a los caídos de la Gran Guerra cada 11 de noviembre, fecha del aniversario de la firma del Armisticio entre los Aliados y el Imperio alemán.

En la actualidad la asociación “Souvenir Français Comite de Barcelona Espagne” sigue realizando las ceremonias de recuerdo cada 11 de noviembre, también participan representantes del Consulado francés en Barcelona, asociaciones de veteranos y la comunidad francesa local.

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Imagen del homenaje del 11 de noviembre de 2017 (cortesía de Souvenir Français Comite de Barcelona Espagne)

En el año 2001 se le añadió en su base una pequeña lista para honrar a los fallecidos en la Segunda Guerra Mundial que murieron combatiendo en la Resistencia Francesa, algunos de ellos también eran españoles.

 

Para saber más:
Artículo de La Vanguardia del día 2 de junio de 1925
Artículo de El Cajón de Grisom del 2 de septiembre de 2012: Españoles en la Primera Guerra Mundial
Artículo de la revista Tiempo del 12 de mayo de 2015: Españoles en la Gran Guerra
“Souvenir Français Comite de Barcelona Espagne” sitio web aquí

 

 

 

El Destructor

El día 15 de mayo de 1888 hacía su entrada al puerto de Barcelona, en visita de cortesía, el contra torpedero Destructor al mando del teniente de navío Fernando Villaamil, el cual dirigió al buque hasta el Muelle de Barcelona en donde procedió a amarrar sus cabos de popa, junto al Real Club de Regatas. El moderno contra torpedero entró en el puerto sin realizar las salvas de ordenanza, las autoridades no vieron necesario realizar tal ceremonia por dos motivos: el primero por el reducido tamaño y poca importancia del barco, y el segundo por considerar esta ceremonia como una tradición un poco anticuada y reservada para acontecimientos más importantes.

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Contra torpedero Destructor (vía Wikipedia)

El Destructor permaneció en aguas de Barcelona hasta el día 5 de junio, periodo en el cual sirvió en ocasiones como transporte de S. M. la reina regente María Cristina para desplazarse durante la revista naval del 19 de mayo previa a la inauguración de la Exposición Universal.

El día 19 de mayo, día de la revista naval, S. M. la reina regente embarcó en su falúa real y mediante ella recogieron a los duques de Edimburgo en el HMS Surprise, para dirigirse al crucero Navarra en donde se les ofreció el almuerzo a bordo, de ahí embarcaron en el contra torpedero Destructor seguido por el cañonero Pilar para contemplar a las escuadras visitantes y proceder a la revista naval.

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Actividad en el Puerto de Barcelona con las escuadras visitantes (Arxiu Municipal de Barcelona)

El día 2 de junio la S. M. la reina regente María Cristina tras una visita a los cruceros Isla de Luzón y Navarra, embarcó a bordo de contra torpedero Destructor para realizar un pequeño crucero a Badalona. Al destructor con la reina regente a bordo les siguieron los cruceros Isla de Luzón, Isla de Cuba y el cañonero Cóndor, todos ellos regresaron a Barcelona por la tarde.

El día 25 de mayo el comandante del buque el teniente de navío Fernando Villaamil ofreció a los corresponsales de distintos medios de prensa y a algunas autoridades civiles invitadas, una exhibición de este moderno y exclusivo navío de la Armada española.

Los corresponsales que asistieron a este pequeño crucero de demostración eran de los medios de: El Imparcial, La Época, la Monarquía, El Liberal y El Día, también asistieron los marqueses de Sotomayor y Bedmar entre otros asistentes.

Hallándose todos ya a bordo, el Destructor puso rumbo hacia aguas frente a la cercana localidad del Masnou bordeando la costa catalana. Durante el trayecto, se hizo gala del buen andar del buque y de la comodidad durante la travesía en distintas condiciones de maniobrabilidad y navegación. Una vez alcanzado el destino, el comandante del Destructor ordenó cargar las armas y realizar unas prácticas de tiro con su artillería que concluyeron con la demostración del disparo de un torpedo, dicho torpedo no se disparó hacia ningún blanco y más tarde fue recuperado.

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Ilustraciones del contra torpedero Destructor en prácticas de tiro en San Sebastián (La Ilustración Española y Americana de 30/9/1889)

El destructor nació de la necesidad de contrarrestar a la creciente y cada vez más numerosa flota de torpederos. A su vez estos pequeños y rápidos buques hacían de su velocidad su mejor arma, aunque tenían una gran desventaja, sus malas condiciones de navegación en mar abierto, por lo tanto los hacía del todo inadecuados para la escolta y defensa de las escuadras en alta mar. Pronto se hizo necesaria la creación de un nuevo tipo de buque capaz por un lado el defender a las escuadras y a su vez ejercer de torpedero en alta mar.

En 1885 el ministro de Marina Manuel de la Pezuela encargó al teniente de navio de 1ª Fernando Villaamil (1845-1898), el estudio de diseño para la adquisición de este nuevo tipo de buque para la Armada española. El joven teniente Fernando Villaamil junto con los astilleros ingleses de James and George Thompson en Clydebank, se hicieron cargo del diseño al que calificarían como contra torpedero, a la vez otras naciones habían llegado a la misma conclusión que la Armada española diseñando buques similares.

La Royal Navy diseñó y construyó el HMS Swift en 1884, aunque aparentemente cumplía su cometido, su velocidad era escasa. Otro intento en la Royal Navy fue mediante el HMS Rattlesnake de 1885, con un desplazamiento de 559 toneladas pero sin prácticamente coraza protectora, diseñado como cañonero y armado con torpedos para atacar a torpederos.
Por otro lado, la Marina de Guerra Imperial japonesa encargó a los astilleros ingleses Yarrow la construcción del cazatorpedero Kotaka en 1887. Tenía un desplazamiento de 203 toneladas y su velocidad máxima era de 19 nudos. Aunque por un breve periodo de tiempo se creyó que Japón inventó el destructor con el Kotaka, oficialmente fue Villaamil quien lo hizo con su contra torpedero superior en armamento y en velocidad que sus antecesores inglés y japonés.

Kotaka
Kotaka

A su vez en los Estados Unidos se inició en 1878 un proyecto de caza torpedero liderado por John Ericsson llamado “Destroyer”, este navío carecía de armas defensivas y tan sólo disponía de un ligero blindaje, su única capacidad ofensiva era mediante el lanzamiento de torpedos. No pasó de las fases iniciales del proyecto o prototipo y la Marina de Guerra norteamericana jamás lo tuvo en cuenta.

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El “Destroyer” de John Ericsson (vía Navsource.org)

El 29 de julio de 1885 se ponía a flote el contra torpedero Destructor, entrando en servicio en la Armada española el 19 de enero de 1887.

El Destructor desplazaba 380 toneladas, con una eslora de 58,74 metros por 7,63 metros de manga y 2,50 metros de calado. Era propulsado por dos máquinas verticales de triple expansión que le daban una potencia de 3.800 cv. y una velocidad máxima de 22,5 nudos (23 nudos en pruebas), su autonomía era de 4.500 millas náuticas. Como propulsión auxiliar deponía de tres mástiles abatibles con aparejo guairo y 2 foques. Dotación, 60 tripulantes.

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Su armamento lo componían: 1 cañón Hontoria de 90 mm., 4 cañones de tiro rápido Nordenfelt de 57 mm., 2 cañones revolver Hotchkiss de 37 mm., 2 tubos lanzatorpedos de 350 mm. para torpedos Schwartzkopff.

Una vez en España, fue asignado a la base naval de Cartagena en la tercera división de torpederos junto al Retamosa y el Rigel.
Sin prácticamente ninguna modificación, excepto el cambio en su planta propulsora a principios del siglo XX, el Destructor sirvió en la Armada española hasta el 1 de enero de 1908, para ser vendido para desguace en 1911.

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El contra torpedeo Destructor antes y después de su modernización (vía Wikipedia)

La evolución de los torpedos a contra torpederos y a torpederos destructores, ha sido lenta pero constante durante el siglo XX. Las tácticas navales han ido cambiando a medida que se incorporaban nuevas armas como los submarinos o incluso los aviones, prácticamente inexistentes en la época del Destructor de Villaamil.

Posiblemente influenciados por el diseño de Villaamil, la Royal Navy emprendió la construcción de sus primeros torpederos destructores de la clase Daring y Havock en 1892; la siguiente Marina de Guerra en adquirir estos buques fue la francesa con los cuatro de la clase Durandal en 1899; y los Estados Unidos empezaron también en 1899 la construcción de una clase llamada Bainbridge de 13 unidades.

USS Bainbridge DD-1
USS Bainbridge DD-1 (U.S. Naval Historical Center)

Pronto las misiones de los torpederos destructores se diversificaron, de la misión inicial de combatir a los torpederos y de escoltar a las escuadras en alta mar, pasaron a ejercer tareas de exploradores, bloqueos de puertos e incluso ataque a flotas navales.

En la Primera Guerra Mundial acometieron un nuevo tipo de misiones con la adición a la guerra de una nueva arma, el submarino. Estos buques fueron equipados con hidrófonos para localizar a los submarinos y con cargas de profundidad para destruirlos.

Durante la Segunda Guerra Mundial el torpedero destructor ya había evolucionado lo suficiente como para llamarlo tan solo destructor. Estos buques se convirtieron a un uso multipropósito, embarcaban artillería convencional y antiaérea, morteros antisubmarinos, lanzatorpedos, y en muchos casos disponían de antenas de radar, sonar e hidrófonos. Por tanto sus misiones de escolta y ataque fueron ampliadas a tareas antiaéreas, de caza submarinos e incluso de minado.

USS Converse DD-509
USS Converse DD-509 de la numerosa clase Fletcher, más tarde se convertiría en el Almirante Valdés D-23 de la Armada española (vía Navsource.org)

En el salto de tiempo comprendido desde la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad, el destructor ha visto aumentada su capacidad ofensiva y defensiva gracias a los adelantos tecnológicos sobretodo en el campo de la electrónica. Muchos de ellos embarcan helicópteros con capacidad multimisión, lo que multiplica la potencia del buque en cualquiera de las misiones que deba realizar. Por ello en muchas marinas existe una delgada línea de separación entre las modernas fragatas y los destructores, ambos con capacidades similares.

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Destructor de la Armada española Churruca D-61 (Armada española)

Por el mismo motivo antes mencionado en otras marinas de guerra como la norteamericana es difícil poder distinguir entre un crucero y un destructor para un ojo poco entrenado, muchos de los destructores de hoy en día no solo son capaces de ejercer las misiones anteriormente citadas sino que también son capaces de atacar blancos y objetivos tierra adentro con misiles de crucero o incluso en el espacio contra misiles intercontinentales con sus misiles antiaéreos de última generación.

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Destructor de la clase Spruance comparado con crucero de la clase Ticonderoga (Shipbucket)

Los últimos y más modernos destructores que se están construyendo actualmente pertenecen a la clase Zumwalt norteamericanos. Tienen el tamaño de un crucero pesado de la Segunda Guerra Mundial con un desplazamiento de más de 14.700 toneladas, una eslora de 180 metros y un presupuesto astronómico de 22,5 billones de dólares, sólo el programa. Estaba prevista la construcción de 32 unidades de las que tan solo verán la luz 3 de ellos.
Su armamento es similar al de los cruceros de la clase Ticonderoga, 20 lanzadores VLS con capacidad para 80 misiles, dos cañones de 155/62 mm. más otros dos de 30 mm., con hangar y cubierta de vuelo para operar con dos helicópteros SH-60 o tres drones MQ-8 Fire Scout …

USS Zumwalt DDG1000
USS Zumwalt DDG-1000 (vía Navsource.org)

Visto esto, ¿cuál será el próximo paso?

Para saber más:

Fernando Villaamil y el Destructor en Foro Naval