El transatlántico español Cabo San Roque

La mañana del día 15 de agosto de 1957, tal y como estaba programado y puntual como un reloj, enfilaba la bocana del puerto de Barcelona el transatlántico Cabo San Roque de la compañía Ybarra y Cía. Este nuevo y moderno buque procedió a amarrar sus cabos en el muelle de la Estación Marítima, lugar en el que permanecería apenas unas horas para continuar con su crucero por el Mar Mediterráneo.

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El Cabo San Roque entrando en el puerto de Barcelona (Museo Marítimo de Barcelona)

El Cabo San Roque, entregado hacía apenas unos días, comenzó su primer crucero inaugural el 10 de agosto, poco después de ser presentado en una ceremonia en el puerto de Guetaria al que asistió el jefe del Estado el 7 de agosto. Después de su presentación oficial pondría rumbo a Santurce para iniciar desde allí su primer crucero.

A su llegada a Barcelona el transatlántico español procedía del puerto de Cádiz y anteriormente había recalado en Vigo, Lisboa, Tánger y Ceuta, en la ciudad Condal finalizaba la primera etapa de su crucero; la segunda se realizaría en aguas de las Islas Baleares partiendo desde Barcelona y la tercera la tendría lugar en Génova. A bordo del Cabo San Roque viajaban diversas personalidades relacionadas con el mundo del comercio y del sector naval, además de diversas autoridades más algunos turistas.

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Atracado en la Estación Marítima del Muelle de Barcelona (Archivo Nacional de Cataluña)

Sin embargo la llegada del Cabo San Roque a Barcelona quedó un poco ensombrecida, en esos días una agrupación de la Sexta Flota norteamericana encabezada por el portaaviones USS Franklin D. Roosevelt (CVA-42) se hallaba descansando en el puerto, y fue uno de sus helicópteros quien de forma accidental chocó contra los cables del transbordador aéreo del puerto, copando este luctuoso acto las portadas de la prensa local. No obstante este hecho no retrasó su salida y pudo continuar con su crucero inaugural.

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En Menorca (Emilio Carreras Planas)

El transatlántico Cabo San Roque fue el primer gran buque de pasajeros construido por la industria española después de la guerra civil, por ello él y su gemelo el Cabo San Vicente no sólo fueron destinados al transporte de pasajeros, si no también se encargaron de realizar cruceros turísticos a lugares tan singulares como la Antártida.

El Cabo San Roque

Fue construido por los astilleros de la Sociedad Española de Construcción Naval (S.E.C.N.) en Sestao, siendo botado en abril de 1955 y entregado en agosto de 1957. El diseño era español pero también participó para sus interiores el diseñador italiano Gustavo Pulitzer.

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En pleno proceso de construcción (Museo Marítimo de Barcelona)

Desplazaba 14.491 toneladas de registro bruto, su eslora era de 169,6 metros por 21 metros de manga y 8,3 metros de calado. Era propulsado por dos motores diesel S.E.C.N – Sulzer 10SD de 14.600 cv. a dos ejes que le daban una velocidad máxima de 21,9 nudos. Dotación, 249 tripulantes.

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Botadura en 1955 (Museo Marítimo de Barcelona)

Tenía una capacidad máxima para 827 pasajeros, de los que 241 eran de primera clase y 586 de segunda, más adelante esta configuración cambiaría para dar más cabida a la clase turista y cinco bodegas para transportar carga.

Una vida hiperactiva

A la finalización de su primer viaje inaugural se le asignó la ruta Génova-Buenos Aires con escalas en Marsella, Barcelona, Algeciras, Cádiz, Lisboa y Tenerife, y en el continente sudamericano recalaba en Río de Janeiro, Santos, Montevideo hasta llegar a Buenos Aires.

Este buque y muchos otros se convirtieron en la única forma para poder viajar para muchos inmigrantes que después de las muchas guerras que asolaron el mundo volvían a casa o bien buscaban nuevas oportunidades (Charran vía Shipspotting.com)

Giro d’Italia

En ocasiones el transatlántico español era empleado para viajes fuera de lo común, un ejemplo es su colaboración en la 43ª edición del Giro de Italia del 19 de mayo al 9 de junio de 1960. En esa edición la compañía Ybarra puso a disposición de los organizadores el buque para transportar a los ciclistas, a sus equipos de apoyo y periodistas desde Génova a Cerdeña y de Cerdeña a Sicilia. Durante el viaje deportistas y demás pasajeros pudieron disfrutar del buque y aprovecharon para descansar, relajarse además de ofrecer entrevistas y ruedas de prensa.

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El evento quedó reflejado en la revista cinematográfica «imágenes» (pulsa en la imagen para reproducir el vídeo)

El barco fallero

El Cabo San Roque tuvo el honor de convertirse en uno de los “barcos falleros”, el flete era organizado desde la Casa de Valencia ubicada en Santiago de Chile y se coordinaron con valencianos de Argentina, Brasil y Uruguay. El barco partía desde Buenos Aires y hacía escalas en Montevideo, Sao Paulo y Río de Janeiro, el primer barco fallero fue el Cabo San Vicente que llegaba el 8 de marzo de 1961 con cerca de un millar de pasajeros al puerto de Valencia. El buen resultado de esta expedición propició que durante los doce años siguientes se volvieran a fletar barcos para acercar a las familias de ambos continentes durante la semana de las fallas.

Después del Cabo San Vicente vino el Cabo San Roque y la edición de 1968 tuvo tres barcos falleros, los: Verdi, Eugene C y el mismo Cabo San Roque.

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Reportaje del Cabo San Roque  en su función como barco fallero en 1962 (pulsa en la imagen para ver el vídeo)

El auge del turismo

Como ya les sucediera a otras compañías como la P&O con el SS Canberra o la Compagnie Générale Transatlantique con su SS France, el abaratamiento de los viajes en avión prácticamente lapidó el transporte de pasajeros a larga distancia en barco. La española Ybarra y Cía. adaptó al Cabo San Roque para poder realizar cruceros turísticos con destinos más atractivos.

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El Cabo San Roque atracado junto al Queen Elizabeth 2 en el puerto de Hamburgo (Heinrich Klaffs vía flickr)

En su nueva línea de viajes de crucero, en enero de 1973 se embarcaría en un crucero diferente llamado “Sol de medianoche”, la ruta los llevaría a visitar la Antártida navegando por lugares tan remotos como las Islas Shetland del Sur, Isla Smith o el Estrecho de Bismark, así mismo visitaron algunas bases antárticas argentinas como la Almirante Brown o Base Esperanza. Durante la travesía por las gélidas aguas antarticas se encontraron con el malogrado crucero Linblad Explorer y el Calypso de Jacques Cousteau.

En 1973 iniciaría una intensa campaña de cruceros turísticos que lo llevarían desde el norte de Europa al Mediterráneo Oriental, norte de África e Islas Canarias; incluida una peregrinación a Tierra Santa partiendo de Barcelona el 12 de mayo y visitando los puertos de Malta, Rodas, Haifa, Siracusa, Mesina, regresando a la ciudad Condal el 27 de mayo.

Recta final

El final del Cabo San Roque podría haber acontecido a principios de septiembre de 1974 cuando el transatlántico que cubría la ruta Bilbao, Londres, Amberes, Amsterdam, Londres y Bilbao, se encontró con los restos de un ciclón que se potenció por vientos de galerna. El maquinista Francisco García explica en este vídeo que llegados a la altura de las islas francesas de Ouessant las condiciones de la mar se volvieron muy complicadas. El barco comenzó a balancearse con inclinaciones de 30 grados y los cabeceos hacían que la proa se hundiera en el agua y las hélices salieran de ella. En el interior las condiciones no eran mejores y empeoraron en el momento que se quedaron sin gobierno. La situación fue salvada in extremis por el segundo de a bordo con una maniobra con la que logró disminuir los balanceos y los cabeceos y por ende poner en marcha los motores.

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Relato del propio Francisco García sobre lo sucedido en la tormenta (pulsa en la imagen para ver el vídeo)

Sin embargo el final estaba cerca, el 24 de enero de 1977 mientras se encontraba en el puerto de El Ferrol sufrió un grave incendio que le causó importantes daños. El 1 de abril del mismo año fue vendido a Growth Maritime Investments Ltd., esta compañía lo renombró a Golden Moon e intentaría repararlo y restaurarlo en el puerto del Pireo. Una vez reparado fue vendido al gobierno cubano en 1978 para la compañía Navegación Mambisa y volvería a ser renombrado a “África y Revolución” o «África Cuba» según distintas fuentes, su cometido sería muy distinto al realizado hasta entonces, el transporte de tropas cubanas a Etiopía y Angola. No obstante en 1978 el barco aun permanecía atracado en el puerto cubano de Mariel.

El 26 de julio de 1982 hacía su última entrada al puerto de Barcelona, a remolque y bajo una densa capa de óxido el “África y Revolución” (ex Cabo San Roque) venía a morir a Barcelona. Fue vendido para desguace a “Servicios de Desguace S.A.” del puerto barcelonés y poco a poco fue desapareciendo pieza a pieza.

 

Ybarra

 

 

Más información:
Artículo «Cruceros Ybarra y cia, los transatlánticos españoles» de Javier Bertran en la web de CruceroAdicto
El Cabo San Roque y Cabo San Vicente en la página web de ssmaritime.com
Artículo «Primeros barcos falleros llegados a Valencia en 1961» en la página web de fallers.es

23 comentarios en “El transatlántico español Cabo San Roque

  1. Coincidí con el «San Roque» en diciembre del 70, en el muelle de Ansaldo de Genova, nosotros (el «Loyalty») y ellos, reparando en el mismo muelle y prácticamente abarloados.
    Eran los días de los juicios de Burgos y apareció un grupo de anarquistas italianos con gritos y pancartas intentando ocupar el barco. Fueron rechazados por la tripulación en una breve batalla en la escala real.
    Nosotros teníamos bandera liberiana pero éramos todos españoles y vimos los toros desde la barrera sin mover un dedo y sin abrir la boca, como si aquello no fuese con nosotros.
    Que cada cual saque su conclusión.

    El artículo muy documentado, como de costumbre.

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  2. Buenas tardes, me llamo María, el 3 de Enero de 1972, partimos desde el puerto de Buenos Aires en el barco Cabo San Roque, quisiera saber si hay fotos de ese año, yo tenía 11 años y me acuerdo de todo, al barco lo recorrí con un espíritu de aventura, dada la edad que tenía.

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    • Hola, haberlas haylas pero habrá que encontrarlas, si lo que quiere son fotografías del barco en Buenos Aires debería dirigirse al archivo de la ciudad y/o a alguna institución marítima como un museo o similar; también puede hacer una búsqueda por internet en portarles como Shipspotting.com o similares. Un saludo!

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  3. Yo recuerdo Tanto el San Roque, como el Cabo San Vicente en el puerto de Montavideo hacia la ruta Barcelona – Rio de Janeiro – Montevideo – Buenos Aires, subíamos abordo, en cada viaje, comprábamos alguna cosilla, jabones, algún licor, yo tendría 13 a…

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  4. Mi padre perteneció a la tripulación del Cabo San Roque y contaba unas historias estupendas de sus travesías por cierto el barco recalaba en la isla de Tampax en Florida lo digo porque no veo q lo pongan aquí.

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  5. Mi padre estuvo en ese barco, en 1956,desde Melilla y tengo un barco diseñado por el ingeniero, mis bisabuelos se fueron a Cuba,eran comerciantes y es una pasada tener el papiro como el barco

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  6. Y luego se fueron a Brasil, porque mi abuelo trabajó de ingeniero de sonido de Kenwood,y tengo familia en BRASIL Y me gustaría conocerla, mi familia es GESTOSO,ojalá me leyera alguien

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  7. Quisiera saber si alguien puede responderme , qué día zarpó el Cabo San Roque desde Buenos Aires hacia Barcelona y posteriormente Vigo como puerto final de ese periplo . No recuerdo la fecha ya que viajé en esa travesía . Muchos compañeras/os zarpamos esperanzados practicamente huyendo de la feroz dictadura argentina que nos obligó a marchar como sea del país para salvar nuestras vidas . Recuerdo que despues de tocar puerto en Montevideo (Uruguay ) ,Santos (Brasil ) ,seguimos a Bahía (Brasil ) ,posteriormente el buque no pudo recalar en Madeiras por problemas técnicos y seguimos hacia Tenerife donde bajé y luego el San Roque iba hasta Barcelona y como puerto final Vigo . Fuí uno de los pasajeros y al final me radiqué en Barcelona donde rehice mi vida y ahora soy una persona feliz . Recuerdo con mucho cariño aquel «forzado» viaje de huída y debo hacer ya desde hace tiempo , un reconocimiento a su atenta , educada y agradable tripulación . Gracias de antemano por la respuesta . Carles Ramírez

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  8. A mediados de 1958 (no recuerdo la fecha exacta) mi madre, mi hermano (2 años) y yo (4 años) nos embarcamos, en Cádiz, en el Cabo San Roque con destino a Santos (São Paulo – Brasil) para reencontrarnos con mi padre, que había emigrado en el Andrea «C» en 1956 a aquellas tierras.
    De aquél viaje, y a pesar de mi corta edad, aún recuerdo (no sé si al embarque o desembarque) una grúa trasladando a las bodegas la «jaula» de madera que protegía la máquina de coser Singer de mi madre. También recuerdo la imagen de mi padre en el puerto de Santos, al recibirnos, y a mi madre dándonos indicaciones de quién era aquél señor que, con tanta efusividad, nos saludaba desde el muelle.
    Después de 10 años en São Paulo, el lunes 29 de abril de 1968 reiniciamos el regreso a la España, de cuyos recuerdos apenas teníamos imágenes patentes de nuestros primeros años de vida.
    Nos embarcamos en el Cabo San Vicente (gemelo del Cabo San Roque) en el puerto de Santos (distante unos 100Km de la ciudad de São Paulo).
    A la mañana del día siguiente (30/04/1968) recalamos en Río de Janeiro y, por la tarde, zarpamos sin más escalas, para costear Brasil hasta la altura de Salvador de Bahía, desde dónde se cruzaba el Atlántico rumbo a las costas africanas (por ser la distancia más corta entre ambos continentes).
    El jueves 9 de mayo de 1968, por fin, pisamos tierra española en el puerto de Tenerife, desde dónde, tras una breve escala de apenas unas horas, reiniciamos la navegación rumbo a la península, dónde llegamos, el sábado 11 de mayo de 1968, al puerto de Algeciras en que nos esperaban los tíos y primos de los que sólo teníamos referencia por fotos y cartas.
    Aquellos doce días de navegación fueron para mi hermano (11 años) y para mí (13 años) una auténtica aventura, encabezamos una «padilla» de niños y niñas (los había argentinos, uruguayos y brasileños) provenientes de las escalas anteriores: Río de la Plata y Montevideo.
    Por ser mi hermano y yo perfectos bilingües (español y portugués) lo que siempre tendré que agradecer a nuestros padres, eramos los intérpretes y «cabecillas» del grupo infantil.
    Nos recorrimos de cabo a rabo (eso sí, a veces perseguidos por la tripulación) todo el buque.
    Desde la sala de máquinas (qué grandes los dos motores de varios cilindros, con sus correspondientes pistones de recambio colgados de puentes grúa sobre los propios motores), hasta la cubierta de proa.
    Aún tengo en la memoria la imagen, al asomarme a la varandilla (maciza), de la proa «cortando» las aguas del Atlántico. Qué bonito y qué inconscientes y temerarios fuimos (cosa de la infancia, digo yo).
    Qué bien nos lo pasamos en el «paso del Ecuador», en las fiestas y gincanas, en las proyecciones de películas, durante la noche, en la cubierta de popa.
    Qué curioso ver a los adultos «tirar al plato» en la cubierta (de babor o estribor no recuerdo).
    En fin, para dos niños de nuestro edad, el regreso de la emigración a la España de nuestros padres, novedosa y casi sumida en el olvido de nuestras memorias más tempranas, resultaron ser unas magníficas vacaciones y una experiencia irrepetible e inolvidable, que perdurará siempre en nuestros recuerdos.
    Así fueron, de forma más o menos resumida, nuestros viajes en el Cabo San Roque y San Vicente.

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    • Gracias por el relato Emilio !
      En 1959 mi madre, mi hermano de 4 y yo de 6 años hicimos el viaje en el Cabo San Roque desde Buenos Aires a Barcelona. Fué en el mes de diciembre y veníamos a España a conocer la familia de nuestro padre.
      Igual que para ti, esa fué una de las mejores experiencias de mi vida. Al día de hoy con mi esposa somos «cruceristas» fanáticos, pero la sensación del Cabo San Roque, no la he superado.
      La piscina pequeña y profunda, el bingo por la tarde y luego las «carreras de caballos» !!
      El paso del ecuador y las fiestas temáticas. Recuerdo especialmente una en la la tripulación repartió papel crepe a todo el pasaje y las señoras se dedicaron a hacer disfraces para su familia. En esa época creo que toda mujer debería saber coser como profesional.
      Me impactó al llegar a Dakar que los niños locales nadaban hasta el barco cuando estaba llegando (!!!) y los pasajeros les echaban monedas al agua para que ellos las bucearan. Salían con la moneda entre los dientes y todos aplaudíamos.
      En fin, me alegro de saber que hay más personas que llevan en el corazón ese «barcazo» que tan buenos momentos repartió.
      Un saludo

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  9. Viajë el 6 de marzo del 1964 desde Buenos Aires hasta Barcelona y creo que arribamos el 29 del mismo a la cuidad Condal abordo del Cabo San Roque. Viaje junto a mi madre, yo apenas habia cumplido 15 años. Recuerdo las escalasas en Montivideo, Santos Rio de Janeiro, Canarias Lisboa, Gibraltar, Mallorca y barcelona. En la travesía nos acompañaban otros dos barcos el Augusto y uno frances. Durante la travesia enormes olas haciam que el barco subiera y bajara con las olas mientras los otros barcos se perdían de vista. Lindos recuerdos y una buena mesa nos acompañaba.

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