Espías, submarinos y el puerto seguro de Barcelona

El día 13 de abril de 1916 llegaba al puerto de Barcelona el vapor correo Mallorca al mando del capitán don Jaime Estarellas de la compañía Isleña Marítima, el vapor provenía del puerto de Palma de Mallorca del que había zarpado la noche anterior. A bordo del mismo, además de su carga habitual, se hallaban una veintena de náufragos del mercante con bandera inglesa SS Orlock Head, víctima de un encuentro con un submarino desconocido a unas 65 millas al suroeste de Barcelona.

28164F Vapor Mallorca
Postal del vapor correo Mallorca (28164F Museo Marítimo de Barcelona)

En otros tiempos este debía de haber sido un viaje de rutina mas en plena Primera Guerra Mundial y después de haberse declarado la guerra submarina sin restricciones, ninguna ruta marítima cerca de las zonas beligerantes ni de puertos neutrales era segura.

Espías en Barcelona

Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, España se declaró neutral no tomando parte activa directamente en este primer gran conflicto global, aunque sí lo hizo de manera indirecta a través de su industria. Los países beligerantes debieron de transformar la producción de sus industrias nacionales para la manufactura civil y destinarlas a la producción de material militar, así como sus flotas mercantes pasaron también a control gubernamental y utilizados para el transporte de armas y pertrechos de guerra.

Países neutrales como España, Dinamarca, Holanda, Noruega o Suecia, supieron aprovechar el momento y hallar beneficios de tan cruel guerra. Evidentemente estas naciones pronto se ofrecieron a producir y a transportar todo aquel producto necesario para el funcionamiento de cualquier nación. En el caso español, el sector industrial comenzó a exportar todo tipo de productos manufacturados así como alimentos y materias primas principalmente a Francia y a Reino Unido.
Algunas navieras españolas como Sota y Aznar, Casa Pinillos, Ybarra y Cía. y en Barcelona la naviera creada de Hijos de J. Tayà encontraron la manera de aprovechar la necesidad de los países beligerantes del bando aliado y hacer negocio de ello.

Puerto de Barcelona_1
Vista parcial del puerto de Barcelona entre 1918 a 1920 (AFCEC)

La ciudad de Barcelona no fue menos, dentro de territorio neutral con un puerto seguro en donde recalar, la ciudad Condal estaba integrada dentro del circuito de la red de información y espionaje alemana y de contraespionaje Aliada juntamente con Madrid, San Sebastián y Bilbao. Esta red de espías utilizaba todo tipo de información, métodos y locales de la ciudad como podría ser el hotel Cuatro Naciones lugar en el que se alojaron todo tipo de agentes de ambos bandos, o los prostíbulos como el “Madame Petit” en donde cualquier dato que se les pudiera extraer a los clientes se convertía en una valiosa información que intercambiar, sin olvidar todos aquellos cafés y cabarets de nueva apertura ubicados en los alrededores de las Ramblas de Barcelona.
Estas redes eran coordinadas por los mejores servicios de espionaje internacional como podría ser el espía alemán Isaac Ezratty también conocido por su nombre de Barón Von Rolland o el MI6 inglés, sin olvidar al policía Manuel Bravo Portillo.

Hotel Cuatro Naciones
Vista actual del hotel Cuatro Naciones en el número 40 de La Rambla (Google)

Todo ello amenizado por el tráfico de armas, los pistoleros y la frenética actividad portuaria con buques de todas las nacionalidades y procedencias, actividad seguida muy de cerca por los submarinos de la marina imperial alemana y austriaca que obtenían muy buena información de los agentes afincados en Barcelona para seleccionar a sus objetivos.

La guerra submarina sin restricciones

A finales de 1914 el bloqueo naval ejercido por los Aliados a las rutas comerciales que se dirigían hacia Alemania era total, el bando Aliado llegó a considerar los cargamentos de alimentos para la población civil alemana como contrabando de guerra, por tanto, se forzó a una situación límite al gobierno alemán. Como represalia el canciller alemán ideó un nuevo tipo de doctrina militar tomando como punta de lanza a los submarinos, esta fue la llamada “guerra submarina sin restricciones”, esta doctrina era simple, los comandantes de los submarinos alemanes y austriacos tenían permiso de disparar sin previo aviso a cualquier buque de guerra, mercante o de pasajeros tanto Aliado como neutral en cualquier parte del mundo.

Mapa Zonas Peligrosas
Mapa con las zonas más peligrosas para la navegación

Esta guerra sin restricciones pronto se expandió desde las aguas del Mar del Norte a las aguas territoriales inglesas, en el continente americano y en las remotas aguas congeladas del Ártico y especialmente en el concurrido Mar Mediterráneo agravado con la entrada de Italia a la guerra en mayo de 1915 uniéndose a la Triple Entente.

Desde sus bases en Kotor (Montenegro) y en Pula (Croacia) fueron desplegados diversos submarinos alemanes y austriacos, de todos ellos destacan cinco, los llamados de la Flota de los 30 por pertenecer a la serie del Tipo 31 con los numerales SM U-33, SM U-34, SM U-35, SM U-38 y SM U-39.

Algunos integrantes de esta flota poseen récords de hundimientos de buques y tonelaje difícilmente superables, como el SM U-35 poseedor del record absoluto de toda la historia naval con un máximo de 226 buques hundidos y un monto de 538.498 toneladas echadas a pique. Sin olvidar a los SM U-38 y SM U-39, estos tres submarinos hundieron un total de 1.244.204 toneladas en tres años de guerra.

THE GERMAN NAVY IN THE MEDITERRANEAN, 1914-1918
Submarino SM U-35 aproximándose a la base de Cattaro, nótese el mástil con las pequeñas banderitas simbolizando cada uno de sus hundimientos en la última patrulla (IWM Q53025)

No obstante el protagonista de esta historia es el submarino desconocido que hundió al mercante inglés SS Orlock Head y que más tarde fue identificado como el SM U-34 al mando del capitán Claus Rucker.

El SM U-34

Este submarino pertenecía a la clase o serie Tipo 31 de los que se construyeron 11 unidades entre 1912 a 1915. El Tipo 31 era un submarino oceánico con doble casco similar a los Tipo 23 y 27. Fue construido en los astilleros alemanes Friedrich Krupp Germaniawerft en Kiel, siendo botado el 9 de mayo de 1914 y entregado el 5 de octubre del mismo año.

SM U 35 perfil

Desplazaba 685 toneladas en superficie y 878 en inmersión; sus dimensiones eran de 64,70 metros de eslora por 6,32 metros de manga y 3,56 metros de calado.

Era propulsado por dos motores diesel de 1.825 shp. más dos motores eléctricos Siemens-Schuckert de 883 kW. a dos ejes, su velocidad máxima en superficie era de 16,4 nudos y en inmersión de 9,7 nudos; su autonomía máxima era de 8.790 millas náuticas en superficie a 8 nudos y de 80 millas náuticas en inmersión a 5 nudos. Cota de inmersión en pruebas de 50 metros. Dotación 35 tripulantes.

Su armamento constaba de cuatro lanzatorpedos de 500 mm. dos a proa y dos a popa para 6 torpedos, más un cañón de 88 mm. SK/30 en 1916 y en 1917 fue sustituido por uno de 105 mm. SK L/45

THE GERMAN NAVY IN THE MEDITERRANEAN, 1914-1918
Submarino SM U-35 prácticamente idéntico al SM U-34 (IWM Q53032)

A su entrada al servicio activo bajo el mando del capitán Claus Rucker fue asignado a la Segunda Flotilla de submarinos hasta agosto de 1915, ese mismo verano fue enviado al Mar Mediterráneo junto con los submarinos de la Flota de los 30 donde desde su nueva base en Pula (Croacia) ejecutarían la nueva doctrina naval de la guerra submarina sin restricciones.

El hundimiento del SS Orlock Head

El SS Orlock Head era un mercante construido por los astilleros ingleses Irvine’s Shipbuilding & Dry Docks Co. Ltd. en West Hartlepool, siendo botado el 30 de septiembre de 1913. Desplazaba 1.945 toneladas de registro bruto y sus dimensiones eran de 86,31 metros de eslora por 12,22 metros de manga y 5,66 metros de calado. Su primer y único propietario fue la compañía escocesa Ulster SS CO. (Head Line).

Según el relato de los náufragos, mientras realizaban su ruta comercial entre Génova a Glasgow con escala en Valencia, la tarde del 11 de abril de 1916 el SS Orlock Head fue interceptado por un submarino en superficie que les obligó a detener el barco después de haberles disparado con su cañón de cubierta, el disparo impactó en la popa del navío.

 

Submarino en batalla
Submarino alemán abriendo fuego con su cañón de cubierta (The National Archives)

Tras abarloarse al costado del mercante inglés, se les requisó la documentación y les invitaron a abandonar el barco en diez minutos, este es el tiempo que tardaron los marinos del submarino en colocar las cargas explosivas en las bodegas del mercante, después de detonar las cargas y para acelerar su hundimiento también se sirvieron de la ayuda del cañón del submarino.

Los 28 supervivientes quedaron alojados en dos botes salvavidas que fueron recogidos por los vapores Mallorca y Villena y transportados a Barcelona.

IWM (Q 53063)
La tripulación de un buque mercante aliado abandonando el navío después de ser apresado por un submarino alemán, de modo similar habría sido con el SS Orlock Head (IWM Q53063)

Este tan sólo fue uno de los múltiples casos de hundimiento de mercantes que tuvieron lugar el mes de abril de 1916, en donde un sólo submarino, el alemán SM U-34 campó a sus anchas frente a las costas de Túnez, Argelia y España, hundiendo en un mes nueve buques mercantes con banderas de Francia, Reino Unido y Rusia, con un total de 28.749 toneladas echadas a pique.

La prensa barcelonesa y nacional iba repleta de noticias referentes a la actividad submarina alemana y austriaca frente a las costas españolas, noticias que sólo podían llegar a través de los buques que recalaban en el puerto de Barcelona y de las experiencias de los náufragos supervivientes de los hundimientos. Así fue como entre los días 11 y 12 de abril de 1916 los vapores Mallora, Villena y Jaime II llegaron a la ciudad Condal con supervivientes de los buques Angus, Orlock Head y Vega, a través de su relato llegó la noticia de que un submarino, entonces desconocido, operaba con total libertad en el triángulo comprendido entre Valencia, Islas Baleares y Barcelona.

Frente a esta nueva amenaza submarina pronto se destinaron esfuerzos por lograr detectar a estos buques bajo el agua con la suficiente antelación para anticiparse a su ataque.
Mediante unos primitivos hidrófonos se podía detectar la presencia de un submarino enemigo a una distancia de entre 2.500 a 8.000 metros, para una vez detectado proceder a su destrucción mediante cargas de profundidad.
Otro sistema que fue probado era el llamado Ries, su funcionamiento era similar a los modernos sonares, mediante un altavoz situado en la proa bajo el agua que emitía sonidos a la espera de alcanzar a un objetivo submarino, al rebotar en ellos el retorno era escuchado por dos micrófonos y amplificado, los técnicos sabiendo la velocidad y la propagación del sonido bajo el agua y aplicando un sencillo cálculo matemático conseguían averiguar la ubicación y el rumbo del submarino detectado.
Los buques dedicados a las tareas antisubmarinas normalmente eran destructores o torpederos, y en algunos casos como en la Royal Navy pequeños buques mercantes modificados y denominados “Q Ships” o Buques Q.

SS Liberator
Otro método para la lucha antisubmarina era mediente el camuflaje “dazzler”, imagen del transporte SS Liberator (NH 102006 Naval History and Heritage Command)

Si el buque atacado era un mercante solitario poco o nada se podía hacer contra esta amenaza salvo poner el buque a toda máquina.

La última patrulla

El submarino SM U-34 continuó su carrera destructora por el Mar Mediterráneo, su zona de patrulla fue el Mediterráneo Occidental, logrando hundir hasta el 9 de septiembre de 1918 a 119 barcos con un tonelaje total de 257.652 toneladas, bajo los tres capitanes que lo comandaron: Claus Rucker, Johannes Klasing y Wilhelm Canaris.

El 18 de octubre de 1918 el submarino SM U-34 al mando del capitán Johannes Klasing salió a navegar por última vez, poco o nada se sabe de su destino, supuestamente fue hundido mediante cargas de profundidad lanzadas desde HMS Privet (ex Island Queen) un Buque Q de la Royal Navy, el 9 de noviembre de 1918 cerca de Gibraltar, perdiéndose con él a toda su tripulación.

U-Boot

 

Más información:
Diario El Imparcial de Madrid del día 14 de abril de 1916
La guerra secreta del Mediterrani de Josep M. Castellví
Artículo de Jose María Treviño Ruiz “La Guerra Naval Submarina, 1914-1918” en la Revista General de Marina de agosto-septiembre de 2014

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