La épica huida del HMS Calliope del ciclón de Apia

El día 5 de marzo de 1900 hacía su entrada al puerto de Barcelona, en visita de cortesía, el crucero de tercera clase HMS Calliope bajo el mando del capitán Henry Peter Routh perteneciente a la flota de la Royal Navy. Tras efectuar el protocolario saludo a la plaza con 21 cañonazos, procedió a amarrar sus cabos en la escollera del Este, lugar en el que permanecería ocho días, a su partida continuaría su viaje poniendo rumbo a Mahón.

HMS CALLIOPE, 58 YEARS AFTER LAUNCHING STILL FLYS THE WHITE ENSI
HMS Calliope (IWM A11065A)

El HMS Calliope se encontraba realizando un viaje de instrucción por el Mediterráneo y aprovechó su visita a la ciudad de Barcelona para el descanso de su dotación, descanso aprovechado gracias a la hospitalidad de los barceloneses. La visita del HMS Calliope culminaría con un partido de fútbol que se disputó en el velódromo de la Bonanova y que enfrentó a ciudadanos ingleses residentes en la ciudad Condal contra marinos del crucero de guerra visitante.

Sin duda alguna esta nueva vida del HMS Calliope fue mucho más saludable y tranquila que sus anteriores navegaciones por el globo, aún más teniendo en cuenta que este buque fue el único superviviente del llamado “ciclón de Apia de 1889”, en donde seis buques de guerra alemanes y norteamericanos sucumbieron en la bahía de Apia en Samoa a la terrible fuerza de la naturaleza.

El HMS Calliope

La corbeta HMS Calliope pertenecía a la clase Calypso de dos unidades, estas eran unas corbetas construidas en acero con planchas de cobre por debajo de la línea de flotación, su propulsión era mixta a vela con aparejo de barca y máquinas a vapor.

HMS Calliope_1
HMS Calliope (PAD6293 National Maritime Museum, London)

El cometido principal de estas corbetas era el de proteger el tráfico comercial marítimo del imperio británico además de ejercer de policía colonial. Su propulsión mixta le daba la ventaja de poder navegar en zonas en donde no fuera posible repostar carbón, obteniendo de esta forma una autonomía mayor y la virtud de navegar en las zonas más distantes del imperio.

La HMS Calliope fue el tercer buque de guerra de la Royal Navy en ostentar este nombre, en honor a la musa de la mitología griega Calíope, hija de Zeus y Mnemósine, poseedora de la poesía épica y la elocuencia.
Fue construida en los Reales Astilleros de Portsmouth en Reino Unido, siendo botada el 24 de junio de 1884 y entrando en servicio el 25 de enero de 1887 como crucero de tercera clase.

Desplazaba 2.770 toneladas, con una eslora de 71,6 metros por 13,6 metros de manga y 6,1 metros de calado.
Era propulsado por dos máquinas de vapor de 4 cilindros “compound” o de doble expansión y seis calderas J. and G. Rennie de 4.023 ihp. a un eje, que le daban una velocidad máxima de 14,75 nudos y una autonomía de 4.000 millas náuticas a 10 nudos.

Su armamento lo componían 4 cañones de 152,4/26 mm. Mk. II, 12 de 127 mm., 6 cañones de tiro rápido Nordenfelt, 4 ametralladoras Gardner y dos lanzatorpedos de 350 mm. Dotación, 293 tripulantes.

A su entrada al servicio activo fue asignado a patrullar la zona Asia y del Océano Pacífico con base en la Estación de China en Singapur primero y más tarde cambiaría su base a la Estación de Australia en Sídney.

Samoa

A finales del siglo XIX la llamada Pax Britannica se vio interrumpida por la codicia colonial de las nuevas potencias emergentes que pusieron su mirada más allá del fértil continente africano pretendiendo colonias en la zona de Asia-Pacífico.
Una de estas regiones deseadas fue Samoa, en donde el imperio alemán propició una serie de revueltas a fin de conseguir inclinar la balanza en favor propio, estas revueltas fueron combatidas por el Escuadrón Asiático de la Marina de los Estados Unidos, establecidos también en la zona para proteger a los intereses estadounidenses, aunque los esfuerzos por controlar el archipiélago samoano degeneraron en una guerra civil.

En marzo de 1889 Reino Unido enviaba a la zona su representación militar en forma del crucero de tercera clase HMS Calliope al mando del capitán Henry Coey Kane.
El HMS Calliope se unió en el pequeño puerto de Apia a los buques alemanes que allí estaban destacados, estos eran la corbeta SMS Olga y los cañoneros SMS Adler y SMS Eber; más los norteamericanos el vapor de guerra USS Trenton, la corbeta USS Vandalia y el cañonero USS Nipsic. También se hallaban fondeados un grupo de buques mercantes.

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Situación de los buques en la bahía de Apia antes y después del ciclón (NH 42113 Naval Historical Center)

El ciclón

El puerto de Apia está dentro de la bahía que lleva el mismo nombre, la entrada de la bahía da al norte, al océano Pacifico, mientras que al sur se encuentra tierra firme con playas, colmado de arrecifes y con la desembocadura del río Vaisignano.
Los buques militares presentes estaban fondeados a los costados de la bahía, el HMS Calliope junto a los buques alemanes estaban fondeados en el lado oeste, mientras que los norteamericanos permanecían en el lado este dejando el centro de la bahía libre.

Días antes de la llegada del ciclón, la población autóctona notó como la atmósfera cambiaba y así se lo comunicó a las tripulaciones de los barcos ahí fondeados. Los marinos occidentales no eran unos ignorantes en la materia y también notaron como la presión atmosférica comenzó a caer rápidamente como paso previo a una gran tormenta.
A pesar de los múltiples avisos e indicios de que se estaba preparando un ciclón, nadie se movió ni nadie tuvo la menor intención de hacerlo.

El ciclón llegó a Apia el día 15 de marzo de 1889, el río Vaisigano subió rápidamente de nivel y a su desembocadura arrastró toda la arena y lodo de la cuenca al centro de la bahía, provocando que algunos amarres se soltaran y obligando a los buques a encender sus máquinas para contrarrestar la fuerza del viento y mantener una posición segura.

La mañana del día 16 y después de aguantar precariamente todos los buques amarrados, los acontecimientos se precipitaron. Las máquinas de los buques más antiguos comenzaron a fallar y los navíos perdieron su posición comenzando a colisionar entre ellos y con los arrecifes, todo ello agravado por lluvias torrenciales y vientos con rachas de 130 a 185 km/h que penetraban en la bahía por su costado norte, empujando a los buques fondeados hacia el sur, a la costa.

El primer buque perjudicado por esta situación fue el SMS Eber, el cual con su hélice averiada días antes no pudo hacer frente al viento, los anclajes se rompieron y el buque se vio empujado hacia los arrecifes matando a 72 miembros de su tripulación capitán incluido, tan sólo sobrevivieron 10 marineros.

 

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SMS Eber

El USS Nipsic colisionó diversas veces contra los SMS Adler y SMS Olga, en una de estas colisiones perdió la chimenea con el riesgo evidente de perder la propulsión por la inundación de sus máquinas. El capitán del Nipsic arrojó grasa de cerdo a fin de avivar las llamas de las calderas para que no se apagaran y procuró dirigir al buque hacia la playa para vararlo en la costa este en donde habían pocos arrecifes. En su intento de salvar buque y tripulación golpeó las amarras de la goleta mercante Lily la cual se inundó muriendo dos de sus tripulantes.

 

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SMS Olga

El resto de buques no se encontraban en mejor situación, el USS Vandalia destrozó su quilla en los arrecifes, causando una importante inundación que terminó con su naufragio y causando la muerte de 43 tripulantes; al USS Trenton le sucedió lo mismo aunque la dotación pudo actuar con rapidez y controlar la inundación; el SMS Adler quedó embarrancado en los arrecifes perdiéndose completamente el barco y el SMS Olga tuvo más suerte, la fuerza del mar lo empujó hacia la playa y ahí permaneció hasta que fue rescatado y reparado.

Por su parte el HMS Calliope luchaba por no colisionar otra vez contra el SMS Olga y a su vez intentaban evitar que los bandazos del USS Vandalia les cortara los amarres. Ante tan aciaga situación y a riesgo de terminar como el SMS Eber, el capitán Kane decidió abandonar el puerto de Apia. Ordenó poner las máquinas a toda potencia y a toda la velocidad que le daban sus dos motores empezó a salir de la bahía arrastrando sus amarres.
Después de lograr dejar atrás a los USS Vandalia y SMS Olga, quedaba un último escollo que sortear para salir de la bahía. Frente a ellos por babor amenazaba el arrecife y en el centro de la bahía se encontraba el USS Trenton sin propulsión ni gobierno al tener su timón destrozado. El capitán del HMS Calliope tan sólo tenía un pequeño hueco para pasar con su crucero, entre el arrecife a babor y el USS Trenton a estribor, y así lo hizo, soltó el ancla y con sus máquinas a toda potencia avanzó contra el viento y la fuerza del mar a medio nudo de velocidad, no por precaución, sino porque era toda la velocidad que daban sus máquinas en esas condiciones.

Desde hacía horas la tripulación del USS Trenton luchaba para evitar el hundimiento de la nave, que había tocado fondo en el arrecife destrozando su quilla, pero al ver aproximarse al HMS Calliope en su lucha contra el ciclón para salir del puerto de Apia, dejaron momentáneamente su trabajo para animar a la dotación inglesa.
Tan cerca pasó el HMS Calliope del USS Trenton que las vergas del primero pasaron por encima de la cubierta del segundo, si en ese preciso instante ambos buques se hubieran tocado, sus consecuencias habrían sido desastrosas para ambos navíos y sus tripulaciones.

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Representación artística de la huida del HMS Calliope de Apia (PAF2253 National Maritime Museum London

Una vez alcanzada la entrada del puerto la furia del viento y la fuerza del agua empujaban al HMS Calliope de nuevo al interior de la bahía, en demasiadas ocasiones la popa con su timón y la hélice era expulsadas fuera del agua complicando el gobierno del buque, y necesitando cerca de dos horas para recorrer apenas 700 metros.

El HMS Calliope se mantuvo navegando otros dos días bajo tormenta, el día 19 volvió a Apia para valorar los daños sufridos, participaron en las tareas de rescate de las dotaciones de los buques naufragados en Apia, navegó hacia Sídney en busca de un equipo de buzo de la US Navy para ayudarles a localizar el ancla que habían dejado en la bahía, también transportó botes de refuerzo para los buques norteamericanos.

Los samoanos dejaron descansar sus armas por unos días, y también colaboraron en las tareas de rescate de los marineros occidentales.

Samoan Hurricane of 15-16 March 1889
A la izquierda de la imagen el USS Nipsic y al fondo los USS Trenton y USS Vandalia (NH 2151 Naval Historical Center)

Los buques SMS Adler, SMS Eber, USS Trenton y USS Vandalia se perdieron completamente, siendo imposible su recuperación y pereciendo gran parte de su dotación; los únicos buques que pudieron rescatarse fueron los SMS Olga y USS Nipsic.
Las víctimas mortales a causa de la tormenta entre los marineros alemanes y estadounidenses ascendieron a 140 hombres en total.

Samoan Hurricane of 15-16 March 1889
Dramática imagen en donde se puede apreciar en primer plano los restos de la proa del cañonero SMS Eber, al fondo en el centro de la imagen el casco del SMS Adler y a la derecha el USS Trenton con el USS Vandalia hundido en su costado (NH 2148 Naval Historical Center)

 

El capitán Kane a su regreso a casa fue agasajado como héroe y como recompensa le fue entregado el mando del HMS Victory, más tarde fue ascendido a contraalmirante y su ingeniero jefe, Henry George Bourke, fue ascendido a ingeniero de flota.

El crucero de tercera clase HMS Calliope fue puesto en la reserva en 1890 y en el año 1900 fue reactivado y adaptado a buque escuela, realizando diversos cruceros de instrucción por el Mediterráneo y visitando Barcelona en al menos otras dos ocasiones, y como no, sus dotaciones volvieron a jugar al fútbol con los equipos locales barceloneses.

El HMS Calliope cedió su nombre a un nuevo crucero ligero de la clase C, por este motivo se lo renombró a HMS Helicon de 1915 a 1931. En 1931 volvió a recuperar su nombre hasta 1951 momento en el que causó baja definitiva.

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Timón y timonel del HMS Calliope con la inscripción “England expects that every man will do his duty” / “Inglaterra espera que todo hombre cumplirá con su deber” y desde luego que cumplireron.

 

Más información:
Diario La Dinastía de Barcelona del día 6 de marzo de 1900
Samoan Hurricane por Rear Admiral L. A. Kimberly, US Navy. (inglés)
Artículo de la Wikipedia sobre la Crisis samoana

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